Carta del Obispo Iglesia en España

Carta por la Cuaresma 2017 del obispo de Tarazona

Domingo, 5 de marzo de 2017

CUARESMA 2017. La Palabra es un don. El otro es un don (y II)

Queridos hermanos y amigos:

El pasado domingo comencé a comentar con vosotros el mensaje que el papa Francisco nos dirige en esta Cuaresma. Quiero hoy proseguir profundizando en él y buscar la posible aplicación en nuestra vida de lo que en el mensaje se propone.

Como os decía el domingo pasado su título es ya claro y explícito, la vida cristiana es siempre un don de Dios, un regalo que con amor misericordioso Él mismo nos hace. Nos da el don de su Palabra para poderlo conocer y nos da a los demás para que, también en ellos, podamos reconocerlo.

El papa Francisco quiere centrar su reflexión este año en el pasaje del Evangelio que nos presenta la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (Lucas 16,19- 31). Al elegir este texto el Santo Padre desea que nos: Dejemos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

A través del comentario de esta parábola el Papa nos introduce en una profunda reflexión para hacernos ver que el otro es un don. Es decir, cada ser humano con el que nos encontramos debe ser acogido con un regalo de Dios y, a su vez, atendido por nuestro amor y respeto. Por eso señala Francisco: Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida.

Siempre, pero especialmente en este tiempo de Cuaresma, debe ser, como nos dice el Papa, una: invitación a abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Para poder abrir los ojos del corazón a esta nueva realidad es importante acoger la palabra de Dios.

En esta Cuaresma tenemos la oportunidad de realizar una acogida sincera de lo que Dios nos dice en su palabra. De profundizar personal y comunitariamente en todo aquello que el Señor nos trasmite, por ello conviene que estemos atentos a lo que escuchamos cada domingo, especialmente en las lecturas del Evangelio, tan rico en este ciclo A de la Cuaresma de este año. Para que como hemos escuchado en el Evangelio de hoy descubramos que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4, 4b)

Una acogida sincera de la palabra de Dios nos ayudará a descubrir que, tantas veces, el pecado nos ciega, como dice el Papa y por lo tanto nos aísla de los demás y de sus necesidades. Y que como el rico del Evangelio: Se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia.

Despojémonos a lo largo de este tiempo de Cuaresma de todo aquello que envejece y afea nuestra vida cristiana. Entremos en el desierto, con el mismo espíritu de Jesús, como hoy escuchamos en el Evangelio. Con Él descubriremos que lo que Él venció también nosotros lo podemos vencer.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

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