Revista Ecclesia » Carta Pastoral del obispo Francisco Conesa: «Potenciar nuestras cáritas»
Cuaresma 2021
Cartas de los obispos

Carta Pastoral del obispo Francisco Conesa: «Potenciar nuestras cáritas»

Queridos diocesanos:

Durante este curso pastoral, que ahora concluye, hemos realizado un buen esfuerzo por potenciar la acción de Cáritas, tanto en las parroquias como en el ámbito diocesano. En la evaluación que hemos realizado, constatamos que es mucho lo que se ha crecido con aspectos como la sensibilización, el voluntariado y la atención primaria a los más pobres. Permitidme que subraye dos elementos muy importantes para mejorar nuestras Cáritas, que se encuentran descritos en la Encíclica “Deus Caritas Est” (n. 31) del Papa Benedicto XVI.

El primero es cuidar mucho la formación: “quienes prestan ayuda han de ser formados de manera que sepan hacer lo más apropiado y de la manera más adecuada”. Los pobres merecen que se cuide mucho este aspecto, para poder servirles mejor. La necesidad de formación afecta tanto al personal técnico como a los voluntarios. No basta la buena voluntad para ofrecer un buen servicio en Cáritas. Hay que ser competentes, para poder ayudar realmente a los demás.

El otro elemento en que podemos mejorar es la atención cordial a todos. “Cuantos trabajan en las instituciones caritativas de la Iglesia deben distinguirse por no limitarse a realizar con destreza lo más conveniente en cada momento, sino por su dedicación al otro con una atención que sale del corazón, para que el otro experimente su riqueza de humanidad”. Esto afecta, de nuevo, tanto a los técnicos contratados por Cáritas como a los voluntarios que generosamente ofrecen su ayuda. Además de la preparación, hace falta una “formación del corazón”. Este es precisamente un distintivo de Cáritas que, lejos de ser una máquina burocrática, se caracteriza por la atención cordial a cada uno. Como ha dicho el Papa Francisco, Cáritas es “la caricia de la Iglesia a su pueblo, la caricia de la Madre Iglesia a sus hijos, la ternura, la cercanía” (17-5-2013).

Debemos añadir que la fuente de ese amor generoso está en Jesucristo. Es el encuentro con Él, el que suscita en nosotros el deseo de amar, de entregarnos al otro. Esta experiencia es la que movió a la Iglesia desde sus inicios a prestar atención a los más necesitados. La certeza del amor de Cristo le ha llevado a lo largo de su historia a salir al encuentro de los que sufren. No podremos potenciar nuestras Cáritas si no renovamos nosotros también la experiencia de ser amados por Él. Es la dimensión “mística” de Cáritas, que nos lleva al reconocimiento del rostro de Cristo en el otro, particularmente en quien necesita nuestra ayuda.

Vale la pena potenciar el crecimiento de nuestras Cáritas y, para ello, tenemos estas tres claves: cuidar la formación, promover una atención cordial y profundizar en la “mística” de la Caridad. Así podremos ser, de verdad, “artesanos de la misericordia” (Papa Francisco), personas que con sus manos, sus ojos, su cercanía y ayuda hacen visible la misericordia de Dios.

 

+ Francisco Conesa Ferrer
Obispo de Menorca



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