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Carta del obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui: «Cuaresma 2021»
Cartas de los obispos

Carta pastoral: «Padre y hermano, como San José», por Jesús Murgui Soriano

Queridos diocesanos:

El día 8 de diciembre del pasado año, día de la Inmaculada, el Papa Francisco convocó un «Año de San José» como conmemoración del 150 aniversario de la declaración de San José como patrono de la Iglesia Católica por el beato Pío IX, queriendo perpetuar esta dedicación de la Iglesia a su custodia.

Por este motivo el Papa ha escrito la carta Apostólica «Patris Corde» («Con corazón de padre»).Con ella quiere compartir con nosotros «algunas reflexiones personales sobre esta figura extraordinaria, tan cercana a nuestra condición humana», como él mismo dice.

En San José destacan dos funciones complementarias, esposo de María y padre de Jesús, pues «tuvo la valentía de asumir la paternidad legal de Jesús», como señala el Papa; recordando unas palabras de san Pablo VI quien perfila esa paternidad suya en «haber hecho de su vida un servicio, un sacrificio al misterio de la Encarnación y a la misión redentora que le está unida; al haber utilizado la autoridad legal, que le corresponde en la Sagrada Familia, para hacer de ella un don total de sí mismo, de su vida, de su trabajo» (Homilía 19-III-1966).

En él es especialmente admirable su obediencia y docilidad a los designios de Dios, cuando, por medio de sueños, el Señor le va indicando que acepte a María, que ponga el nombre de Jesús a su hijo, que huya a Egipto para evitar la persecución de Herodes, que regrese de allí, y quién sabe cuántas más cosas que el Señor le fué dando a entender para realizar su difícil misión. Por ello san Juan Pablo II, en su exhortación apostólica «Redemptoris custos» (1,4), afirmó: «Si Isabel dijo de la Madre del Redentor: “Feliz la que ha creído”, en cierto sentido se puede aplicar esta bienaventuranza a José, porque él respondió afirmativamente a la Palabra de Dios». Creo que se puede afirmar que fue modélico en su fe, en su fiarse de Dios, por ello Dios se fio de él, y, así, le confió lo más preciado: a Jesús y a María.

José de Nazaret sigue siendo una Palabra viva de Dios para nosotros. No en vano ha sido el hombre que estuvo más cerca de Jesús y el primero al que se le dio a conocer su misterio. A diferencia de José de Egipto, el hijo de Jacob vendido por sus hermanos, que fue providencial para aquel tiempo, el esposo de María es un santo para todas las generaciones, también para la nuestra.

Especialmente, como destaca el Papa en su Carta Apostólica, es referencia providencial para estos tiempos de pandemia, en los que, recordando el su «Meditación en tiempos de pandemia» de 27 de marzo de 2020, señala: «nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes –corrientemente olvidadas- […]. Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuantos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes, muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis […]. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos». Concluyendo: «Todos pueden encontrar en San José -el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta- un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad».

La figura de San José, en especial su abandono y su confianza en las indicaciones que le llegan de Dios, entiendo que es sugerente y luminosa para nosotros que transitamos en un momento histórico denso de interrogantes y de inseguridades en lo humano y lo social, agravado por una devastadora pandemia que nos ha trastornado previsiones y proyectos y ha puesto en evidencia nuestros límites y fragilidad. San José es modélico para momentos así, como referente de persona de fe, capaz por gracia, en medio de la oscuridad y el límite, de ponerse en manos de Dios y acoger su voluntad, esperando contra toda esperanza, como un nuevo Abraham.

San José, en cuanto es patrón de los Seminarios, es especial referencia para esta institución fundamental en la vida de la Diócesis, por ello todos los años bajo la sombra de San José se celebra el «Día del Seminario», este año el domingo 21 de marzo. El lema de la Jornada, como me permito destacar en el encabezamiento de este escrito, es: «Padre y hermano, como San José». Así lo señalan los obispos de la Comisión Episcopal de Clero y Seminarios: «hemos querido fijar la mirada en el Custodio de nuestro Redentor para presentarlo una vez más como modelo en la formación de los candidatos al sacerdocio». Personalmente os animo a que, en todas las parroquias y comunidades de nuestra Diócesis, en esta Jornada no falte nuestra oración por el Seminario, nuestra acción de gracias a Dios por nuestros seminaristas y sus formadores, y nuestra ayuda material, económica, que en tiempos difíciles como los nuestros, seguro que tiene más valor ante el Señor.

Además, como muchos sabéis, el papa Francisco ofrece a la Iglesia un Año especial dedicado a la familia, que se inaugurará el 19 de marzo de 2021, quinto aniversario de la publicación de la Exhortación apostólica «Amoris Laetitia», y que culminará el 26 de junio de 2022. Es una gran oportunidad de reflexionar en el riquísimo contenido de esta Exhortación apostólica, fruto de un intenso camino sinodal, que continua a nivel pastoral. Nosotros abriremos el Año en la fecha señalada, 19 de marzo día de San José, y tendremos el 13 de marzo, como preparación a la apertura diocesana, el Encuentro diocesano anual de familias -este año online-, con carácter formativo y de impulso a secundar la programación que se nos ofrece desde el Secretariado diocesano para tan importante Año; un tiempo que se inaugura bajo la intercesión de San José, custodio de la Sagrada Familia de Nazaret.

Finalmente, os pido que sigamos viviendo este Año especialmente dedicado a San José, teniendo como ayuda las valiosas orientaciones y propuestas que desde el servicio de Coordinación Diocesana para este Año se nos vienen  ofreciendo. A este servicio diocesano, muchas gracias; y a las parroquias y a las realidades eclesiales que tenéis a San José como titular, o especial referente, os deseo que sigáis acrecentando vuestro aprendizaje acerca de tan gran santo y vuestra devoción hacia él. Sobre todo, en estos tiempos nada fáciles para la Iglesia, en los que, sabiamente, Papa Francisco ha querido renovar la dedicación de nuestra Iglesia Católica a su custodia, reafirmemos todos nuestros deseos de acogernos a su ejemplo, su apoyo y su intercesión.

Con este deseo, y mi ánimo para que sigáis adelante y os cuidéis mucho,   suplico la bendición de Dios para todos vosotros.

 

 + Jesús Murgui Soriano 
Obispo de Orihuela-Alicante



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