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Cartas de los obispos

Carta Pastoral: «Hágase tu voluntad», por Julián Ruiz Martorell

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Cuando rezamos: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, recordamos que la voluntad de nuestro Padre es “que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4). El mandamiento de Jesucristo manifiesta su voluntad: “que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros” (Jn 13, 34).

Jesús ha venido al mundo para hacer la voluntad del Padre. Afirma: “yo hago siempre lo que le agrada” (Jn 8, 29).

“En la oración de su agonía, acoge totalmente esta Voluntad: “No se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc 22, 42; cf Jn 4, 34; 5, 30; 6, 38). He aquí por qué Jesús “se entregó a sí mismo por nuestros pecados (…) según la voluntad de Dios” (Ga 1,4). “Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo” (Hb 10,10)” (CCE 2824).

Ayudados por del poder del Espíritu Santo, también nosotros “podemos poner en sus manos nuestra voluntad y decidir escoger lo que su Hijo siempre ha escogido: hacer lo que agrada al Padre” (CCE 2825).

Orígenes nos enseña: “Adheridos a Cristo, podemos llegar a ser un solo espíritu con Él, y así cumplir su voluntad: de esta forma ésta se hará tanto en la tierra como en el cielo” (ibid.).

San Juan Crisóstomo escribió: “Considerad cómo (Jesucristo) nos enseña a ser humildes, haciéndonos ver que nuestra virtud no depende sólo de nuestro esfuerzo sino de la gracia de Dios. Él ordena a cada fiel que ora, que lo haga universalmente por toda la tierra. Porque no dice “Que tu voluntad se haga” en mí o en vosotros “sino en toda la tierra”: para que el error sea desterrado de ella, que la verdad reine en ella, que el vicio sea destruido en ella, que la virtud vuelva a florecer en ella y que la tierra ya no sea diferente del cielo” (ibid.).

“Por la oración, podemos “discernir cuál es la voluntad de Dios” (Rm 12,2; Ef 5,17) y obtener “constancia para cumplirla” (Hb 10,36). Jesús nos enseña que se entra en el Reino de los cielos, no mediante palabras, sino “haciendo la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt 7,21)” (CEC 2826).

Nuestra oración es atendida: “”Si alguno (…) cumple la voluntad (…) de Dios, a ése le escucha” (Jn 9, 31; cf 1 Jn 5, 14)” (CEC 2827).

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

 

+ Julián Ruiz Martorell
Obispo de Huesca y Jaca



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