Revista Ecclesia » Carta pastoral del obispo de Lleida: «La sintonía de la diócesis (y 2)»
Cartas de los obispos

Carta pastoral del obispo de Lleida: «La sintonía de la diócesis (y 2)»

Continúo con este segundo comentario al último documento de la Conferencia Episcopal Española, “Fieles al envío misionero”. Se ha publicado este verano, contiene observaciones muy útiles para la vida eclesial y puede aprovechar para nuestra comunidad diocesana, preocupada como siempre por cómo hacer llegar el mensaje de Jesucristo a toda la sociedad. Anunciar y, sobre todo, saber vivir el estilo personal y comunitario que Él, con sus palabras y obras, nos enseñó.

Además de señalar las características de la sociedad actual acentúa en la reflexión el momento concreto en el que estamos viviendo, la pandemia COVID-19 y sus consecuencias. En este sentido hace una clarividente afirmación: “el problema más grave no es ni económico ni político, sino la salud espiritual y el sentido de la vida que ilumina la mirada para reconocer a quien está al lado como hermano”. Y concluye: “Urge una gran renovación espiritual, cultural y política”.

Dedica una breve aportación a la situación política y social en España (denuncia los ataques a la libertad y a la justicia y de su responsabilidad de ser cauce de encuentro y permanente reconciliación para unir a todos en favor del bien común) y habla más extensamente de la situación eclesial (grupos de cristianos con sensibilidades distintas y con abandonos prácticos de su fe; la cada vez más visible pluralidad religiosa; la transparencia y la información detallada de todas las actividades de la Iglesia y, por último, señala las dificultades que encuentra la misión evangelizadora de la Iglesia, unas que vienen de fuera haciendo irrelevante su presencia y otras que son internas, como la mundanidad, la falta de comunión y la debilidad del testimonio misionero). No se olvida de señalar la pérdida de confianza de sectores de la sociedad debido a los graves casos de abusos u otros comportamientos inadecuados y también los magnificados asuntos patrimoniales; esto nos obliga a una revisión constante, una fuerte autocrítica y a una conversión auténtica.

En el citado documento hay un apartado significativo que a todos interesa: La transformación de la familia, consecuencia y causa de la aceleración del cambio y su repercusión en la transmisión de la fe. A todos nos tiene que hacer pensar mucho esta referencia a la familia.

Existe una gran coincidencia con los objetivos y deseos de todas las comunidades cristianas. Llama a este capítulo, Plan de acción, que expresa con acierto algunos comentarios que hemos hecho para poner en práctica nuestro Plan, interesado sobre todo en el anuncio del Evangelio. Reseño el título de los diferentes apartados para que lo comprobéis: 1. Anunciar al Dios revelado en Jesucristo e iniciar en la relación con este Misterio acogedor que nos sostiene. 2. Proponer a Jesucristo vivo y facilitar el encuentro con quien ‘da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. 3. Ofrecer el testimonio de vida fraterna y entregada en la familia y la comunidad cristiana y de amistad civil en la vida ciudadana. 4. Hacer de la comunidad cristiana ámbito de escucha y encuentro, así como cauce de comunicación profunda. 5. La actividad de la Iglesia en todas las personas e instituciones ha de ser una expresión del amor de Dios.

El documento acaba fijando unas prioridades y señalando cuatro itinerarios preferentes en nuestras acciones pastorales y expone la ayuda que las diferentes Comisiones Episcopales, con sus técnicos y colaboradores, pueden aportar a todos los sectores de nuestra actividad pastoral. Con ello nos beneficiamos todos y agradecemos las sugerencias.

 

+ Salvador Giménez Valls
Obispo de Lleida



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