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Carta pastoral del obispo de Jaca y Huesca, Julián Ruiz Martorell:«Contagia solidaridad»
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Carta pastoral del obispo de Jaca y Huesca, Julián Ruiz Martorell: «Contagia solidaridad»

El obispo de Huesca y Jaca, Julián Ruiz Martorell,  ha publicado una nueva carta pastoral en la que invita a «contagiar solidaridad», haciendo alusión al lema de la última campaña de Manos Unidas. Además de poner de manifiesto los datos más significativos de la campaña, en su carta, Ruiz Martorell toma de referencia la encíclica del Papa Francisco Fratelli Tutti, para profundizar en el concepto de solidaridad.

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

La Campaña 62º de Manos Unidas nos propone el lema «Contagia solidaridad para acabar con el hambre». La alimentación sana, el agua, el saneamiento, la educación, la sanidad, etc.,  requieren comunidades fuertes que permitan a las personas acceder a mayores y mejores recursos.

Solamente será posible vencer el hambre y sus consecuencias desde un compromiso, personal y comunitario, de solidaridad. Acabar con el hambre no es una utopía. La auténtica solidaridad siempre es generosa y creativa.

Manos Unidas nos invita a reconocer y ampliar las posibilidades de encuentro y solidaridad que surgen cada día. Hay experiencias de solidaridad que nacen y crecen en los ambientes menos favorecidos. Hay formas internas de solidaridad y de confianza recíproca que brotan en las circunstancias más adversas. Para que sean realmente fecundas, necesitan la colaboración de todos, los cercanos y los lejanos.

 «La solidaridad se expresa concretamente en el servicio, que puede asumir formas muy diversas de hacerse cargo de los demás» (Francisco, Fratelli tutti, 115). La solidaridad es una virtud moral y una actitud social, fruto de la conversión personal (cf. Fratelli tutti, 114). La solidaridad aparece desde dos principios complementarios: es un principio social y una virtud moral. Todos somos responsables de todos.

Hoy es posible establecer relaciones con personas lejanas y desconocidas que sufren las consecuencias de la explotación, la opresión, la corrupción, la injusticia y el hambre. Entre personas y pueblos se crean nuevas formas de interdependencia que deben transformarse en relaciones que tienden hacia la auténtica solidaridad.

En 2019, Manos Unidas invirtió 36.132.624,06 euros, para apoyar directamente a 1.556.957 personas, a través de 540 proyectos, distribuidos en 57 países. De este modo, se colaboró en proyectos de educación, alimentación y medios de vida, salud, derechos de las mujeres y equidad, derechos humanos y sociedad civil, agua y saneamiento, medio ambiente y cambio climático.

En el conjunto de las diócesis españolas, el equipo humano de Manos Unidas lo integran 5.788 voluntarios, 72.824 socios y colaboradores y 147 trabajadores contratados. El 81 % de este equipo son mujeres.

Frente a la marginación de los pobres y la pandemia del hambre, Manos Unidas es un instrumento imprescindible para contagiar solidaridad; es decir, para invitarnos a poner de buen grado nuestros recursos y nuestro tiempo al servicio de los demás.

Agradecemos el incesante trabajo, el generoso esfuerzo y la inmensa tarea de sensibilización que llevan a cabo quienes participan en la gran familia de Manos Unidas en nuestra Diócesis.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell
Obispo de Jaca y Huesca



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