Carta del Obispo Iglesia en España

Carta Pastoral del arzobispo de Santiago en el Día del Corpus Christi Junio 2014

archicofradia-apostol-santiago

Carta Pastoral del arzobispo de Santiago en el Día del Corpus Christi  Junio 2014

Carta Pastoral en el Día del Corpus Christi  Junio 2014

“Brille así vuestra luz ante los hombres” (Mt 5,16)

Queridos diocesanos: El papa Francisco insiste constantemente en que hemos de evitar la mundanidad espiritual que busca la gloria humana en lugar de la gloria de Dios, y de poner a la Iglesia en movimiento de salida de si, de misión centrada en Jesucristo y de entrega a los pobres. “Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo”[1].

La historia de la Iglesia, una historia de caridad

La historia de la Iglesia se expresa especialmente a través de la caridad. Siglo tras siglo ha vivido y está viviendo la  inquietud por aquellos que forman parte de la “cultura del descarte”, asumiendo diferentes compromisos en función de las necesidades que se iban presentando en esa pasión por el hombre, “el único camino que la Iglesia ha de recorrer”. La brújula orientadora han sido siempre las palabras de Jesús en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos… Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír” (Lc 4,16-22). Era una invitación a caminar desde Él y este compromiso conlleva continuar una tradición de caridad que ha tenido múltiples manifestaciones para dar otras tantas respuestas a las necesidades del hombre que interpelan siempre la sensibilidad humana y cristiana.  “En cada lugar y circunstancia, los cristianos, alentados por sus Pastores, están llamados a escuchar el clamor de los pobres”[2]. Quien ha acogido el amor de Dios, siente la urgencia de manifestarlo a los demás a través de sus obras. Por eso, “quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien”[3]. En este sentido San Pablo escribe: “Llevad unos las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo” (Gal 6,2) y “sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo” (Col 3, 13).

El horizonte luminoso de la Caridad

Como hijos de la Iglesia tenemos algo en el debe y no poco en el haber. En este sentido el Papa comenta: “Tengo que decir, en primer lugar y como deber de justicia, que el aporte de la Iglesia en el mundo actual es enorme. Nuestro dolor y nuestra vergüenza por los pecados de algunos miembros de la Iglesia, y por los propios, no deben hacer olvidar cuántos cristianos dan la vida por amor: ayudan a tanta gente a curarse o a morir en paz en precarios hospitales, o acompañan personas esclavizadas por diversas adicciones en los lugares más pobres de la tierra, o se desgastan en la educación de niños y jóvenes, o cuidan ancianos abandonados por todos, o tratan de comunicar valores en ambientes hostiles, o se entregan de muchas otras maneras que muestran ese inmenso amor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre. Agradezco el hermoso ejemplo que me dan tantos cristianos que ofrecen su vida y su tiempo con alegría. Ese testimonio me hace mucho bien y me sostiene en mi propio deseo de superar el egoísmo para entregarme más”[4].

Día de la Caridad

Hay que amar a aquellos por quienes sufrimos, y sufrir por aquellos a quienes amamos, superando la indiferencia hacia los pobres. “Debemos dejarnos inspirar y motivar por el gesto de Jesús al partir el pan. Debemos aprender de nuevo a compartir, a dar, a regalar. Necesitamos una nueva cultura del cariño, la solidaridad, el compartir y la compasión. Para nuestra sociedad es una cuestión de supervivencia de los valores humanos; igualmente, se trata en gran medida de nuestra credibilidad en cuanto cristianos”[5]. Como nos recuerda el lema institucional del Día de la Caridad: “Construyamos espacios de esperanza”. Estos espacios evitan el aumento progresivo de la desigualdad generada, entre otras causas, “por la reducción de los servicios sociales, por las dificultades para acceder a la vivienda, por la bajada en el nivel medio de la renta, por el índice creciente de la pobreza infantil”[6]. Son realidades que uno percibe cuando visita nuestras Caritas, la Cocina Económica y otras Instituciones benéficas. Respondamos al amor de Dios con el don del amor.  Una relación comprometida con Dios nos compromete al mismo tiempo con los demás. “La caridad ha de ser en todo momento lo que nos induzca a obrar o a dejar de obrar, a cambiar las cosas o a dejarlas como están. Ella es el principio por el cual y el fin hacia el cual todo debe ordenarse. Nada es culpable si se hace en verdad movido por ella y de acuerdo con ella”[7]. En este sentido escribía el papa Benedicto XVI: “Sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un carácter más humano y humanizador”[8]. No contribuyamos a la cultura del descarte y no nos dejemos robar el ideal del amor fraterno.

Agradeciéndoos vuestra generosidad para ayudar a los más necesitados, os saluda con todo afecto y bendice en el Señor,

 

 

 

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] FRANCISCO, Evangelii gaudium, 187.

[2] Ibid., 191.

[3] Ibid., 9.

[4] Ibid., 76.

[5] W. KASPER, Sacramento de la unidad, 38.

[6] CEE, Mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral Social en el Corpus Christi 2014.

[7] BEATO ISAAC, Sermón 31: PL 194, 1292-1293.

[8] BENEDICTO XVI, Caritas in veritate, 9.

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email