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Iglesia en España

Carta a los consagrados/as de nuestra diócesis, por Julián López Martín

CARTA A LOS CONSAGRADOS/AS DE NUESTRA DIÓCESIS

Con ocasión de la Jornada de la Vida Consagrada

            Hermanas y hermanos en Cristo: La Jornada eclesial dedicada a vuestro estilo de vida que se celebra cada 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, tiene este año un significado especial con motivo del Año de la Vida Consagrada. No voy a repetir los objetivos señalados por el papa Francisco en la Carta Apostólica que os dirigió a todos porque los conocéis sobradamente, pero sí deseo felicitaros en nombre de nuestra Iglesia diocesana de León y agradecer vuestra presencia, vuestro testimonio personal y vuestra cooperación en la misión.

Estadísticamente representáis un hermoso contingente de hombres y mujeres que habéis optado por vivir en plenitud la gracia bautismal mediante el seguimiento de Cristo pobre, casto y obediente, imitando también la entrega total de la Santísima Virgen María y asumiendo el carisma de vuestros Santos Fundadores. Sois familias religiosas y formáis comunidades eclesiales dentro de la familia y comunidad diocesana de León. Merece la pena recoger estos datos: 188 varones, la inmensa mayoría sacerdotes, pertenecientes a 10 órdenes y congregaciones religiosas y viviendo en 14 casas; 171 mujeres vinculadas a 8 órdenes religiosas contemplativas, que habitan en 10 monasterios; 383 mujeres que se consagraron a Dios en 19 Institutos religiosos de Vida Activa y que viven, también en comunidad, en 39 casas. A ellos se unen 2 Sociedades de Vida Apostólica con 3 miembros varones en una casa, la primera, y 157 hermanas, la segunda, en 8 casas; sin contar los integrantes de 10 Institutos seculares y cuyo número exacto desconocemos. En total, según estos datos, sois unos 902 consagrados que dais testimonio en la diócesis de León de los valores del Reino de los Cielos, dedicándoos a la oración, al ministerio sacerdotal, a la caridad y a la asistencia social, a la enseñanza, a otros ámbitos de la vida pastoral de la Iglesia y al servicio de la sociedad.

Con este motivo pienso también en los centenares de consagrados que han salido de nuestras parroquias y comunidades y que trabajan apostólicamente por todo el mundo, especialmente en las misiones. Solo estos últimos rebasan con creces el medio millar. Con gusto y alegría los recibimos a todos cuando vuelven a sus lugares de origen para descansar y visitar a sus familias. A ellos y a vosotros os consideramos, como dice el lema de la Jornada de este año, “amigos fuertes de Dios”. Y el día 2 de febrero pediremos, con toda la Iglesia, que el Señor “renueve la fidelidad de los consagrados, que viváis la primacía de Dios en las vicisitudes humanas, la comunión y el servicio entre las gentes, la santidad en el espíritu de las bienaventuranzas”.

Invito también a todos los demás hijos de la Iglesia diocesana a unirse a vosotros en la alegría y en la esperanza, y a acompañaros con el afecto y la plegaria en vuestro camino de adhesión plena al evangelio y de servicio en el amor. Como os ha recordado el papa Francisco, haciendo suyas unas palabras de san Juan Pablo II,“no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir. Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas” (21-XI-2014). Por mi parte y en nombre de la diócesis de León os reitero el afecto y la gratitud y os considero un gran bien para todos, a la vez que os encomiendo a la Santísima Virgen del Camino y a vuestros Santos y Santas fundadores e intercesores.

+ Julián, Obispo de León

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