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Iglesia en España

Carta del obispo de Tarazona presentando la programación pastoral diocesana

Carta del obispo de Tarazona presentando la programación pastoral diocesana

Esta semana pasada han sido presentadas en Tarazona y Calatayud la programación pastoral de este curso, así como la carta pastoral, La Iglesia según Francisco, que he escrito reflexionando sobre la Iglesia que el papa Francisco quiere que construyamos. Tanto la carta pastoral como la programación de este curso quieren estar unidas y que sean las palabras del Papa las que nos guíen e iluminen en este año pastoral.

En este domingo escuchamos en la segunda lectura de la Misa la carta de S. Pablo a los Tesalonicenses (2, 16-3,5). Me centro hoy en este texto del Apóstol ya que es la luz de la Palabra de Dios sobre la que deseamos hacer la programación pastoral de nuestra Diócesis y, a la vez, nos recuerdan las  palabras que el Papa ha repetido tantas veces en su homilías, catequesis y reflexiones diarias.

Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado tanto. Con estas palabras comienza el texto de S. Pablo y ésta es la realidad que debemos vivir los cristianos todos los días de nuestra vida: ¡Dios nos ama! Un amor sin límites, un amor misericordioso que nos brinda una gran esperanza.

Todos los días deberíamos tener conciencia de esta experiencia del amor de Dios, de su misericordia sin límites. Si los cristianos viviéramos cada día lo que supone la misericordia transformante de Dios, nada ni nadie nos quitaría la esperanza ni la alegría, aún en medio de todas las dificultades. Vivir en la esperanza y en la misericordia del amor de Dios nos da siempre un ardiente deseo de transmitir a los demás la experiencia de Dios; más aún, vivir en el amor de Dios es el testimonio que llega al corazón de otras personas. No puede haber una actividad pastoral en la Iglesia que no sea movida por este amor de Dios, nuestros planes pastorales de nada sirven si no es éste el motor y así Él nos da fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas.

Al programar nuestras acciones pastorales no podemos olvidar lo que el Papa Francisco decía en una entrevista reciente; en ella, el Papa compara la Iglesia con un hospital de campaña, donde hay tareas urgentes («curar heridas») y otras que pueden esperar a una fase posterior («medir el colesterol y el azúcar»); así, expresa que la acogida de las personas y el anuncio del Evangelio deben ser prioritarios. Hay que curar las heridas comenzando por lo más elemental que es anunciar: ¡Jesucristo te ha salvado!

Los que viven alejados de la Iglesia o incluso como si Dios no existiera también deben estar presentes en nuestra acción pastoral. Debemos ser, como nos dice el Papa: “una Iglesia que encuentra caminos nuevos, capaz de salir de sí misma yendo hacia el que no la frecuenta, hacia el que se marchó de ella, hacia el indiferente. El que abandonó la Iglesia a veces lo hizo por razones que, si se entienden y valoran bien, pueden ser el inicio de un retorno. Pero es necesario tener audacia y valor”.

A la vez, debemos pedir a Dios ser la casa abierta que acoge y recibe manteniendo las puertas abiertas, las puertas de nuestros templos pero sobre todo las puertas de nuestro corazón.

Que el Señor nos ayude para que como nos dice hoy la lectura S. Pablo: La palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

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