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Carta del obispo de Tarazona, Eusebio Hernández Sola, ante el Día de la Iglesia Diocesana

DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA:

PARTICIPAR EN TU PARROQUIA ES HACER UNA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

 

Queridos hermanos y amigos: En este domingo de noviembre somos, como cada año, invitados a reflexionar sobre nuestra Iglesia en Tarazona en esta jornada del Día de la Iglesia Diocesana. En primer lugar es un día para dar gracias a Dios por la familia que entre todos formamos, no somos una mera institución o una asociación, fundamentalmente somos una familia reunida en torno a Cristo y, por ello, en este día queremos hacer más estrecha nuestra comunión.

Después de estos tres años entre vosotros, creo que muchos sabéis cuáles son mis preocupaciones como obispo de Tarazona, los he expresado en mis homilías y también en las cartas que cada semana quiero compartir con vosotros. Hoy, nuevamente, al reflexionar con vosotros en este día de la Iglesia Diocesana quiero insistir en ellos; lo hago con la confianza de un hermano que comparte sus preocupaciones en familia.

Me preocupa, y mucho, los tiempos de crisis que ahora nos están tocando vivir y que producen sentimientos negativos o de desesperanza. Tantos desempleados, ancianos solos, jóvenes en situación de riesgo, familias desestructuradas. Estas realidades nos pueden llevar a llenarnos de sentimientos negativos y de desesperanza, de hecho así lo es para muchas personas, pero nosotros debemos aportar una visión esperanzada que no nace sólo de una mera ilusión sino que es la certeza de que, con la ayuda de Dios, nuestra solidaridad y caridad pueden cambiar, poco a poco, nuestra mente y nuestro corazón.

Como respuesta a todas estas situaciones la Iglesia aporta el trabajo y la generosidad de Cáritas, Manos Unidas, comunidades religiosas al servicio de ancianos y niños, feligreses que con su colaboración desinteresada hacen posible el buen funcionamiento de las parroquias; sin olvidar a los sacerdotes que dedican su vida y su tiempo al servicio de la Iglesia Diocesana. A todos vosotros mis más sincero agradecimiento.

Otra de mis preocupaciones, como bien sabéis, es el Seminario y la formación de los seminaristas, la diócesis necesita sacerdotes que garanticen la celebración de los sacramentos y animen la vida pastoral y para ello debemos favorecer un ambiente en el que surjan vocaciones y que las que ahora tenemos sean estimadas por todos.

Estas y otras muchas labores de la Iglesia Diocesana necesitan de vuestra colaboración. Con cualquier forma de ayuda estaréis contribuyendo de manera valiosísima e indispensable al sostenimiento de la Iglesia, vuestra Iglesia, nuestra Iglesia Diocesana que quiere ser siempre hogar y comunión. Os invito, pues, a colaborar humana, económica y espiritualmente. Mil gracias por vuestra siempre generosa disponibilidad.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona



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