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Cuaresma 2021
Cartas de los obispos

Carta del obispo de Tarazona: «El Bautismo, el mejor regalo que hemos recibido»

Concluyendo las solemnidades de la Navidad, celebramos en este domingo el bautismo del Señor. Por otra parte, este domingo da comienzo a lo que llamamos tiempo ordinario dentro del año litúrgico, que celebraremos hasta el comienzo de la Cuaresma.

Jesús ha querido recibir el bautismo de Juan, nos dice el evangelio de hoy (Lucas 3, 15-16.21-22): «Cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco”».

El «modo» que Dios emplea para salvarnos es la humildad, hoy, Jesús se pone en la fila de los pecadores, y aunque no lo necesitaba, se somete también a un bautismo de penitencia. Se ha hecho semejante a nosotros en todo, y por eso no se avergüenza de colocarse en la fila de aquellos que se preparaban para la llegada del Reino de Dios.

La misma humildad encontramos, cuando no se avergonzó de nosotros y tomó sobre sí todos nuestros pecados, y subió a la Cruz como si fuese un delincuente.

A su vez, el bautismo de Jesús da inició al bautismo cristiano, añadiéndole un nuevo sentido. El bautismo no es sólo el perdón de los pecados o una purificación. La voz del Padre: «Tú eres mi hijo, el amado», dirigida a Jesús, podemos decir que anuncia la novedad del bautismo cristiano. Cristo nos representa a todos, que desde ese momento pasamos a ser hijos amados, complacencia del Padre. Cuando somos bautizados, esta vocación eterna se verifica efectivamente, verdaderamente: somos una nueva creación. Por lo tanto, participamos de la «gran dignidad» de ser hijos de Dios en el Hijo Unigénito.

El bautismo es el mayor regalo que hemos recibido y que hoy, como cada día, debemos renovar. El papa Francisco en una catequesis sobre este sacramento nos decía: «Para avivar esta conciencia debemos volver al origen, al sacramento del bautismo, que es el fundamento de toda la vida cristiana, es el primero de los sacramentos y es la puerta que permite al Señor hacer su morada en nosotros e introducirnos en su Misterio».

Por otra parte, al recibir el bautismo se nos da una nueva naturaleza, nos dice Francisco: «El verbo griego “bautizar” significa sumergir. El baño con el agua simboliza en varias creencias el paso de una condición a otra, es signo de purificación para un nuevo inicio. Para nosotros, los cristianos, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, haciendo morir en nosotros al hombre viejo, dominado por el pecado, para que nazca el hombre nuevo, que participa de la vida de la Santísima Trinidad».

Finalmente nos recuerda que el bautismo nos da la capacidad de ser testigos y misioneros: «Nos inserta como miembros de su cuerpo, que es la Iglesia, y nos hace misioneros en el mundo, cada uno según su propia vocación, para que el mundo crea y sea transformado».

Que hoy, al renovar nuestro bautismo, pidamos poder vivir siempre como lo que somos, hijos de Dios.

 

+ Eusebio Hernández Sola
Obispo de Tarazona



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