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Iglesia en España

Carta del obispo de Segovia, Ángel Rubio, para el Corpus Christi

Carta del obispo de Segovia, Ángel Rubio, para el Corpus Christi: Eucaristía y Caridad

En tres sentidos puede entenderse el “Cuerpo de Cristo”. Primero, el cuerpo  físico, individual de Jesús, que desciende de los patriarcas y de David (cf. Rom 1,3; 9,5) «nacido de una mujer» (Gál 4,4); sujeto a todas las contingencias humanas: es concebido, nace, crece, sufre hambre, fatiga, sed, sueño, dolor. Muere clavado en una cruz y es sepultado. Finalmente resucita y vuelve a la vida realmente; pero no es ya como antes, sino «cuerpo glorioso, espiritual» (cf. Fip 3,21). Segundo, el cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Cristo es la cabeza (Col 1,18) y los cristianos los miembros, todos unidos en un organismo vivo, cada uno con su función particular en vista del conjunto (1 Co 12). Tercero, el cuerpo eucarístico de Jesús. Cristo resucitado no vive solamente “a la derecha del Padre” (Hebr 10,12), sino que vive también bajo signos aquí en la Tierra en el sacramento de la Eucaristía, como «cuerpo entregado y sangre derramada» (cf. Lc 22,19-20).

Naturalmente la fiesta del «Cuerpo de Cristo» se refiere a este último aspecto sacramental del Cuerpo del Señor. Jesús se marcha al cielo y se queda con nosotros bajo otra presencia real: la Eucaristía. En la fiesta del Corpus se trata fundamentalmente de celebrar y exaltar la fe en la presencia viva de Jesús en la Eucaristía.

Los cristianos  debemos centrarnos en la Eucaristía, hacer de ella la fuente y el culmen de la vida cristiana. Aspirar a la caridad, hacer de ella la norma de nuestra vida, vivir la caridad. Llevar a cabo la instauración de un mundo nuevo exige la caridad como la forma propia del vivir cristiano, está exigiendo que los cristianos vivamos profundamente el misterio de la Eucaristía. Sólo quien se alimenta de Cristo, caridad de Dios, amor de Dios hecho carne, puede entregar ese amor a los demás; sólo quien vive a Cristo y de Cristo, quien se une a Él, puede entregarlo a los demás, y con Él y como Él  ser el buen samaritano que se acerca al malherido y maltrecho para curarlo. Sólo quien participa en la Eucaristía, quien vive todo lo que significa y es el misterio eucarístico, se capacita para hacer de su vida una entrega de sí mismo y de sus cosas a los demás, es decir, un darse real y enteramente a todos.

La Eucaristía es la gran escuela del amor fraterno. Quienes comparten frecuentemente el pan eucarístico deben comprometerse en construir todos juntos la civilización del amor. La Eucaristía nos conduce a vivir como hermanos; nos reconcilia y nos une; no cesa de enseñar a los hombres la importancia decisiva de una moral fundada sobre el amor, la generosidad, el perdón, la confianza en el prójimo, la gratitud, el respeto a la vida, la edificación de la paz. Si el pueblo cristiano se centra más y más en la Eucaristía, tened por seguro que se abrirá una aurora de paz y de respeto a la vida en todas las fases de su existencia y en cualquier circunstancia y lugar. 

El día del amor de Dios es también el día del amor al prójimo. El donativo para Cáritas se funda en el don de Dios y se hace de manera organizada para mayor eficacia. Cáritas no solo pertenece a la Iglesia sino que es la misma Iglesia en su estructura más fundamental que es la parroquia. Los miles de voluntarios de la Iglesia que realizan actividades sociales no nacen por generación espontánea. Son miembros de la Iglesia que han recibido el anuncio de la Buena Noticia y viven y alimentan su fe en la comunidad eclesial. Esta experiencia es la que da razón de ser a toda su actividad. La gran mayoría de los fondos de Cáritas proviene de instituciones y personas de la misma Iglesia, como el economato diocesano de Segovia y que se convierte en pionero de otros que han surgido en nuestra región.

Que Jesús Eucaristía, vida gratuitamente entregada para que todos vivamos, nos ayude a hacer de nuestras vidas una entrega generosa y gratuita, como don de nosotros mismos. De este modo lucharemos contra la crisis, no nos cerraremos cada uno en nuestro propio interés, sino que buscaremos juntos lo que es mejor para todos en coherencia con la lógica del bien común y de la comunicación cristiana de bienes.

 

                                                                                                              + Ángel Rubio Castro

                                                                                                                 Obispo de Segovia

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