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Carta del obispo de Ourense, Leonardo Lemos, sobre las Vocaciones

Carta del obispo de Ourense, Leonardo Lemos, sobre las Vocaciones

Hubiera deseado dedicar mi carta del mes de marzo para hablaros del Seminario. No ha sido posible porque los acontecimientos eclesiales del momento requirieron nuestra atención y oración: Rezar por el Papa que había renunciado a su ministerio por razones de salud física y el Cónclave electivo de un nuevo Papa. Ahora que la alegría del Papa Francisco acompaña a la Iglesia y nos anima en nuestro caminar cotidiano, quisiera manifestaros mi preocupación y esperanza.

Como bien sabéis, en Ourense poseemos dos Seminarios, el del “Divino Maestro” y el de “La Inmaculada”, cada uno con su finalidad bien definida. Podemos decir que el Seminario es uno, pero con dos pulmones que son los encargados de mantener viva la Iglesia diocesana. Son para nosotros motivo de esperanza. Sin embargo, en los últimos años hemos visto que el número de alumnos ha decrecido y, para algunos, este es motivo de preocupación; pero no podemos instalarnos en las lamentaciones. Es necesario ponernos en camino, como nos lo recomienda el nuevo Papa.

De manera especial quisiera que os preocuparais del Seminario Menor. Es un edificio renovado materialmente por los últimos obispos de esta Iglesia particular y en este momento, yo mismo, ayudado por el Rector y el Equipo de formadores y profesores, quisiera revitalizarlo y hacerlo más presente en la geografía diocesana. Si todos nos esforzásemos un poco, sacerdotes, catequistas, familias, profesores de los colegios de Secundaria y Bachillerato, etc. podríamos hacer llegar la presencia y la oferta educativa, el trato y atención personal de los alumnos, los medios didácticos y las instalaciones académicas, así como la preocupación para la formación integral de los alumnos, en especial el cultivo de la dimensión religiosa, tareas que se realizan, sin ruido, todos los días en el Seminario Menor de la Inmaculada.

En la medida en que cuidemos el Seminario Menor tendremos asegurado el acceso al Seminario Mayor y el reemplazo generacional. En esta implicación nos jugamos mucho. Por otra parte, el Seminario Menor en sí no es una “fábrica de curas”, sino una entidad educativa diocesana que acoge a esos niños y jóvenes para darles una adecuada educación y formación humana y cristiana, de modo que la llamada del Señor pueda encontrar el clima adecuado para ser acogida y seguida.

Además de potenciar la campaña en favor del Seminario y de rezar por las vocaciones, es necesario que, prosiguiendo con la generosidad de nuestros predecesores, dotemos de las ayudas necesarias para el buen funcionamiento de esta institución de tal modo que pueda prestar un servicio más adecuado. Pensemos, por momentos en la actualización de la Biblioteca, la modernización y actualización de los espacios deportivos, la puesta al día en los medios técnicos e informáticos de las aulas, los instrumentos didácticos imprescindibles, etc. Muchos pocos pueden hacer una gran labor.

Os ruego que seamos generosos con nuestro Seminario. Invertir en el Seminario es apostar por el futuro de nuestra Iglesia diocesana.

A San José y a la Madre Inmaculada le encomiendo la hermosa tarea de las vocaciones y del Seminario, y a vosotros os ruego que recéis por mí. Con todo afecto os bendice.

+ J. Leonardo

Bispo de Ourense

 



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