Revista Ecclesia » Carta del obispo de Menorca: «Tres caminos para La Paz»
Cartas de los obispos

Carta del obispo de Menorca: «Tres caminos para La Paz»

Queridos hermanos:

En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, el Papa Francisco nos ha invitado a ser “artesanos de la paz”, es decir, hombres y mujeres que se involucran personalmente en la construcción de un mundo más pacífico. Para ello propone avanzar con valentía y creatividad en tres caminos para construir la paz: el diálogo entre generaciones, la educación y el trabajo.

Un primer camino para la paz es el diálogo entre generaciones, es decir, entre los más jóvenes y los mayores. El diálogo tiene como objeto la búsqueda de proyectos comunes. Los grandes retos sociales y de construcción de la paz no pueden existir si se prescinde del diálogo, la escucha y la confrontación. El Papa insiste: “los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro, los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes”. Hay muchos temas, como el cuidado del medio ambiente o la crisis provocada por la pandemia, que requieren este diálogo entre los mayores, que son depositarios de la memoria, y los jóvenes, que son los continuadores de la historia.

El segundo motor de la paz es la educación, que hace a la persona más libre y responsable. La instrucción y la educación son bases de una sociedad cohesionada, capaz de generar esperanza y riqueza. En este punto, el Papa Francisco hace una dura crítica a aquellos Estados que aumentan sin control los gastos militares mientras que disminuyen los dedicados a educación, cultura o sanidad e invita al desarme internacional, liberando recursos económicos para la escuela, la salud, las infraestructuras y el cuidado del territorio. Aboga, también, por un pacto educativo global que promueva una educación integral según un modelo cultural de paz, desarrollo y sostenibilidad.

Por último, un factor indispensable para construir y mantener la paz es el trabajo, que es camino de maduración del ser humano, de desarrollo y de realización personal. En este sentido es un verdadero drama el impacto que está teniendo la pandemia del covid-19, porque muchas empresas han quebrado, el trabajo se ha vuelto más precario y, especialmente en el caso de inmigrantes, se realiza muchas veces sin cobertura jurídica ni derecho a la asistencia social. Por eso, “es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación”. Esto supone impulsar iniciativas empresariales y, al mismo tiempo, promover una conciencia social para que el lograr beneficio no sea el único principio que rige en economía.

La paz es un don que viene del cielo, pero también es fruto de un compromiso compartido. Cada uno de nosotros puede ser artesano de la paz, si se involucra personalmente en proyectos de paz. Concluye el Papa: “Que sean cada vez más numerosos quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia, se conviertan cada día en artesanos de paz”.

 

+ Francisco Conesa Ferrer
Obispo de Menorca



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa

Últimas entradas