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Cartas de los obispos

Carta del obispo de Lleida: «Un informe positivo»

No todo es lamento en las actividades que protagonizan las comunidades cristianas. Nos llena de alegría comprobar el servicio tan amplio e intenso que realizan a lo largo del año y especialmente en el período tan duro en el que todos hemos vivido por la pandemia del COVID 19.

Las entidades socio-caritativas de la Iglesia católica que están agrupadas en una Red de ayuda a los más desfavorecidos han publicado un INFORME que han titulado Estudio de la realidad social en tiempos de pandemia en Lleida. Es de obligada lectura para observar la realidad, para analizar su actuación y para intentar mejorar la atención en las distintas actividades que se proponen para el futuro. Aunque la pretensión del informe no es para alardear ni para recibir elogios por lo realizado, llena de satisfacción porque supone una respuesta clara y sencilla a esa pregunta que muchas veces aparece en nuestras conversaciones o también en noticias y tertulias de muchos medios de comunicación: ¿Qué hace la Iglesia ante los dramas sociales o las tragedias naturales? La lectura de este estudio reporta auténticas y excelentes respuestas.

El referido informe empieza con una breve introducción en la que se explica la motivación inicial para su redacción realizada por técnicos en investigación social y cuenta con la colaboración de los miembros que forman parte de las distintas entidades. A continuación explica la metodología empleada con la relación de todas las instituciones y su específica actividad.

Titula el apartado tres como “resultados” tratando de informar sobre el destino de la aportación económica que el FONS DE SOLIDARITAT, creado por la diócesis para ayudar un poco a los damnificados por la pandemia. Hay una primera constatación referida a las familias y población en general haciendo hincapié en el alto nivel de angustia, temor y ansiedad en el que han vivido y soportado en este tiempo como usuarios de los servicios de estas entidades. Se apuntan las grandes dificultades a las que se enfrentan en todos los órdenes (carencias alimentarias, educación de los hijos, falta de trabajo, vivienda precaria…) y también los fuertes vínculos de cooperación que se han establecido con los voluntarios, las posibles líneas de futuras actuaciones pidiendo a las entidades que las propuestas fueran realistas, operativas y adecuadas a la problemática tratada.

Después trata el tema de la distribución de alimentos relatando el funcionamiento actual y haciendo unas propuestas a las distintas administraciones para facilitar una mayor integración social y un claro reconocimiento a su dignidad personal. Por supuesto se muestran agradecidos a la atención dispensada en las numerosas comunidades cristianas que se dedican a esta finalidad.

“Personas sin techo” es otra realidad que estudian y la crudeza con la que viven muchos hermanos nuestros. Piden que se facilite el acceso a una vivienda digna y que se replantee el uso de espacios susceptibles de acomodo familiar. Hay una llamada para todas las comunidades cristianas en el sentido de involucrarse para solucionar este grave problema.

Personas con problemas de salud (toxicomanías, salud mental…) es otro apartado estudiado así como la atención escolar a la infancia y juventud.

Termina con un análisis de los datos y unas conclusiones que se convierten al mismo tiempo en unas propuestas que nos comprometen a todos, de una forma especial a los cristianos y a nuestras comunidades.

 

+ Salvador Giménez Valls
Obispo de Lleida



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