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Cartas de los obispos

Carta del obispo de Lleida: «Jornada Mundial de los pobres»

Tengo especial interés en anunciar esta jornada promovida por el papa Francisco para toda la Iglesia pues quiere que la realidad de los pobres, que está inserta en el corazón del Evangelio, llegue a los corazones de todos los católicos. Que nadie olvide esta preocupación durante todo el año en las relaciones de su vida diaria. Pero prefiere que haya un día especial para expresar esta inquietud de forma comunitaria. En ambos niveles tiene que hacerse visible la dolorosa realidad de las desigualdades sociales, las causas de la pobreza, las posibilidades de contribuir a la equidad en las relaciones humanas y otros muchos matices que envuelven el propósito de esta Jornada.

La iniciativa del papa Francisco se remonta al año 2017. Es, por tanto, la quinta jornada que celebramos en el 2021 y la reflexión continuada sobre la misma tiene que posibilitar un cambio en la mentalidad de los católicos en este campo concreto. Sólo desde el evangelio se puede entender esta insistencia que tiene un fuerte componente social pero que no resuelve todas las situaciones injustas o abusivas que se producen en nuestro mundo. Algunos comentaristas manifiestan molestia o decepción ante las palabras del Papa cuando hace estas declaraciones generales que no son sólo fruto de anàlisis sociológicos al uso o de soluciones automáticas sino de contemplar la realidad social con la mirada de Jesucristo a todos sus hermanos como hijos del Padre Dios que les ama y les acompaña. El objetivo es poner en el centro del problema a la persona; atender las necesidades de todo tipo que requiera su dignidad personal; mostrar preferencia por los que más sufren o son los más pobres de nuestra sociedad. Procurar, además, que los sistemas económicos actuales antepongan el factor humano a los beneficios materiales de las empresas. Es una tarea ardua, compleja pero necesaria para que el mundo que construimos y conservamos entre todos tenga al ser humano como el elemento más importante de todo el entramado socioeconómico.

Termino este comentario reproduciendo el último párrafo del Mensaje del Papa. La cita es un poco larga pero resume con brevedad todas aquellas motivaciones y problemáticas que se comparten en esta Jornada:

“Deseo que la Jornada Mundial de los Pobres, que llega a su quinta edición, arraigue cada vez más en nuestras Iglesias locales y se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén. No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida… Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón. Hagamos nuestras las apremiantes palabras de don Primo Mazzolari: «Quisiera pedirles que no me pregunten si hay pobres, quiénes son y cuántos son, porque temo que tales preguntas representen una distracción o el pretexto para apartarse de una indicación precisa de la conciencia y del corazón. […] Nunca he contado a los pobres, porque no se pueden contar: a los pobres se les abraza, no se les cuenta» (“Adesso” n. 7 – 15 abril 1949). Los pobres están entre nosotros. Qué evangélico sería si pudiéramos decir con toda verdad: también nosotros somos pobres, porque sólo así lograremos reconocerlos realmente y hacerlos parte de nuestra vida e instrumentos de salvación”.

 

+ Salvador Giménez Valls
Obispo de Lleida



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