Revista Ecclesia » Carta del obispo de León, Julián López: Mayo, ¿mes abierto a la esperanza?
julian-lopez
Iglesia en España

Carta del obispo de León, Julián López: Mayo, ¿mes abierto a la esperanza?

Carta del obispo de León, Julián López: Mayo, ¿mes abierto a la esperanza?

Queridos diocesanos: El mes de mayo ha entrado precedido de nieve en la montaña y de fríos y heladas en la llanura. Peor es la climatología económica que sigue disparando las cifras del desempleo y de la inquietud creciente de jóvenes y familias enteras, pese a las presuntas señales de cambio. Nuestro pueblo aborda con paciencia la climatología, pero esa virtud es muy difícil de aplicar en el ámbito económico si no se perciben indicios claros de cambio positivo en las medidas que se toman para hacerle frente y en los resultados. La crisis tiene connotaciones morales mucho más profundas de lo que parece, y se requiere sinceridad y coraje para afrontarla.

Por eso no es extraño que se cierre el horizonte de la esperanza cuando imperan modos y maneras de entender la vida sin otros referentes que el bienestar propio y el egoísmo o se olvidan dimensiones transcendentales de la existencia cediendo un día y otro a la tentación del relativismo, tan claramente denunciado por el anterior Papa Benedicto XVI. Esto es como una epidemia que afecta a todos los estamentos de la vida y, por tanto, también al trabajo, a la economía y a los bienes que deben estar al servicio de todos. En este sentido la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal decía hace unos meses: “Tememos que la crisis o, al menos, sus efectos no hayan tocado fondo todavía… En nuestro país se han adoptado decisiones que exigen sacrificios a la mayoría de los ciudadanos, cuando muchos se encuentran ya en situaciones difíciles por falta de trabajo, por dificultades financieras y por la prolongación en el tiempo de esas condiciones… Los trabajadores se han mostrado dispuestos en no pocos casos a asumir restricciones laborales y salariales… Por su parte, las autoridades han de velar por que los costes de la crisis no recaigan sobre los más débiles, con especial atención a los inmigrantes, arbitrando las medidas necesarias para que reciban las ayudas sociales oportunas”.

 

A pesar de todo, los cristianos hemos que apelar a la esperanza que no defrauda, es decir, la que se identifica con un aspecto de la fe como confianza en Dios, verdadero garante del auténtico desarrollo y de la felicidad del hombre, y conduce a la caridad práctica. En el Año de la Fe tenemos que recordar que esta virtud, si no se traduce en obras, está muerta como señalaba el Apóstol Santiago (cf. 2, 17-18). Por eso, una señal de nuestra fe y esperanza, muy necesaria en este momento, consiste en el ejercicio constante de todas las formas de caridad solidaria respecto del prójimo, es decir, a nivel personal, familiar, social e incluso político. Caritas diocesana y otras instituciones, parroquias, voluntariados, asociaciones de fieles, familias, personas particulares… están haciendo mucho ya, pero no es suficiente. Por otra parte cunde el descontento y el malestar social con el riesgo que conlleva de su aprovechamiento interesado de grupos sociales o políticos. ¿Cómo dar esos signos de esperanza? Haciendo cada uno lo que esté en su mano, con generosidad y sentido de la responsabilidad, viviendo más austeramente y compartiendo no sólo medios sino afecto y cercanía a las personas.

El mes de mayo, tradicionalmente dedicado a la Virgen María, nos ofrece una importante ocasión para rezar con más intensidad y confianza a la Madre de Dios y Madre nuestra apelando a su corazón misericordioso. Y podemos y debemos pedir por las necesidades presentes, tanto espirituales como materiales. Por eso no dudéis en rogar en los actos de piedad comunitarios, en las visitas a los incontables santuarios y ermitas de la Virgen repartidos por toda la diócesis, y en el seno de las familias por esta intención en la seguridad de que seremos escuchados. Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián, Obispo de León



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa