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Iglesia en España

Carta del obispo de León, Julián López Martín, para el Día de la Iglesia Diocesana

PARTICIPAR EN TU PARROQUIA ES HACER

UNA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Ante la Jornada de la Iglesia Diocesana 2014

Queridos diocesanos:   El domingo 16 de noviembre nos viene a recordar, a propósito de la Jornada de la Iglesia diocesana, que los bautizados en Cristo formamos comunidades que llamamos diócesis y que integran, a su vez, porciones más pequeñas denominadas parroquias y otras comunidades. Fue el Concilio Vaticano II el que extendió la idea de la Iglesia no solo como congregación de todos los fieles cristianos cuya cabeza es el obispo de Roma, sino también como comunidad local. Se trataba de compaginar el ser miembros vivos de la Iglesia -el ser Iglesia- en sentido personal, tal y como expresa este canto, muy conocido: “Somos piedras vivas, templo del Señor, miembros de su cuerpo…”, con la vinculación a una comunidad concreta, aquella en la cada uno fue bautizado y vive su vocación cristiana.

Esto es importante. Es como decir: soy N., un cristiano, pero a la vez formo parte de la Diócesis de León, y dentro de ella de la Parroquia de N. Por eso, sentirse Iglesia es sentirse miembro activo de una comunidad viva, normalmente aquella en la que se participa de manera habitual en la Eucaristía del domingo. Esa comunidad no es una mera sociedad humana sino un organismo que aumenta y crece gracias a la fe que se nutre en la palabra de Dios, la catequesis, los sacramentos, que practica la caridad, etc. Pero a la vez se manifiesta mediante una organización en la que entran el obispo como pastor de la diócesis, el presbítero en la parroquia, y los catequistas, los miembros de la junta parroquial, etc., y naturalmente los feligreses. La palabra quiere decir hijos de la Iglesia.

El domingo es el día de la semana en el que se vive más intensamente esta realidad especialmente en la Santa Misa. Y desde ella en todas las demás expresiones y actividades de la diócesis y de la parroquia. ¿Qué supone esto? Que todos debemos sentirnos miembros activos y comprometidos en la misión evangelizadora y en la vitalidad de nuestras comunidades. Que debemos amar, cuidar y fomentar todo lo que suponga y represente unidad, cercanía, presencia de Jesucristo y de quienes somos sus discípulos en el pueblo, en el barrio, en la sociedad, especialmente entre las personas y las familias más necesitadas.

 

¿De qué modo? Mediante el propio testimonio y la colaboración de cada uno, en la medida de sus posibilidades, en la misión de la Iglesia local, la diócesis y la parroquia, y en el sostenimiento de sus actividades. Por eso, “participar en tu parroquia es hacer una declaración de principios”, es afirmar la pertenencia a tu familia espiritual, a tu pueblo como cristianos, a un aspecto de tu existencia que no conviene olvidar porque, si esto sucede, se desmantela una parte importante de tu vida. La Diócesis, la Parroquia, quieren seguir estando al lado de cada bautizado, como la iglesia que forma parte del paisaje de la vida de cada uno. ¿Os imagináis la vista de vuestro pueblo o de vuestro barrio sin la iglesia?

Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián, Obispo de León 

Sumario

La Diócesis, la Parroquia, quieren seguir estando al lado de cada bautizado, como la iglesia que forma parte del paisaje de la vida de cada uno.



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