Iglesia en España

Carta del obispo de León invitando a la misa crismal

INVITACIÓN A LA MISA CRISMAL

A todos los presbíteros del clero secular y regular en la diócesis

 León, 20 de marzo de 2015

            Querido hermano y amigo: Se acercan los días santos de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Un año más nos disponemos a celebrar estos misterios, verdadera cumbre del año litúrgico. Como sabes, el beato Pablo VI quiso que la celebración de la Misa Crismal en la que se bendicen los óleos y se consagra el Crisma y que de suyo tiene lugar en la mañana del Jueves de la Cena del Señor, se pudiese adelantar a uno de los días inmediatamente anteriores con el fin de facilitar la mayor participación posible de los presbíteros. De hecho esta celebración posee las características propias de ese día en el que nuestro Salvador encomendó a los Apóstoles la tarea sacerdotal de celebrar, con el pan y el vino, el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre hasta su retorno al final de los tiempos.

            Todo sacerdote, consciente del don y de la función que ha recibido, está llamado a agradecer esta gracia que, por otra parte, no le ha sido dada para su exclusivo provecho sino para el bien espiritual y pastoral de todo el pueblo de Dios. Es el Señor el que ha querido ejercer su sacerdocio por medio de nosotros capacitándonos por el sacramento del Orden para que le representemos en la comunidad de los fieles. Porque solamente Él puede decir con absoluta verdad y eficacia sobre el pan y el vino: “Esto es mi Cuerpo. Este es el cáliz de mi Sangre”. El misterio del sacerdocio cristiano radica en el hecho de que nosotros, seres humanos limitados y pobres, hablamos y actuamos en la celebración eucarística con su “yo” personal: in persona Christi.

            Por eso necesitamos ese recuerdo específico que entraña la Misa Crismal, para que ni el paso del tiempo ni el cansancio o la rutina diaria anulen o deterioren en nosotros algo tan grande y hermoso como es revivir aquel momento en que nuestro Maestro y Señor, por el ministerio del obispo que nos ordenó, nos hizo partícipes de su único y supremo sacerdocio. Es Jesucristo el que convoca a cada uno. Por eso no podemos faltar, salvo que lo impidan dificultades mayores, concelebrando todos los presbíteros. La concelebración pone de manifiesto la pertenencia al mismo sacerdocio, el de Cristo, y es también expresión de la comunión con la Iglesia diocesana y con el Obispo en la única Eucaristía. Lo recomienda expresamente la liturgia del día.

            La Misa Crismal empezará a las 11 de la mañana del miércoles 1 de abril en la S.I. Catedral. Pero antes, a las 10 horas, estamos convocados en el Salón de Actos del Seminario de San Froilán para prepararnos espiritualmente como hemos hecho en los años anteriores. Terminada la Misa, en el Obispado se ofrecerá un vino español.

            En la espera de encontrarnos ese día, recibe ya un afectuoso saludo fraterno:

+ Julián, Obispo de León

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