Carta del Obispo Diócesis Iglesia en España

Carta del obispo de Jaén ante la llegada a la diócesis de la Cruz de Lampedusa

Queridos diocesanos: Dentro de poco, el día 9 de diciembre, llegará a nuestra Diócesis la CRUZ DE LAMPEDUSA. Como sabéis muy bien todos, Lampedusa es una Isla, situada al sur de Italia, a la que llegan permanentemente, como sucede en nuestras costas, multitud de frágiles embarcaciones, cargadas de migrantes que se arriesgan buscando, con desesperación la paz y el bienestar que les falta en sus países de origen. Muchos, sin embargo, mueren en el intento y las costas se convierten en cementerios, frustrando sueños e ilusiones de tantos niños y jóvenes, que son tragados, al menos algunos, por las aguas del Mediterráneo.

El espectáculo, cuando a los medios de comunicación les parece bien que hay que presentarlo, es siempre dantesco y normalmente despierta el dolor y la solidaridad de los hombres y mujeres de buena voluntad; aunque, a veces, ni eso mueve las conciencias cerradas por otras razones e intereses. Uno de los que se conmovió fue el Papa Francisco, recién llegado de su Argentina natal. En 2013 visitó esta isla italiana para mostrar su solidaridad y denunciar la “globalización” de la indiferencia. Allí celebró una Misa en un altar construido sobre un cayuco naufragado. De ese modo, conmovió al mundo y mostró la solidaridad de Jesús Crucificado con todos los inmigrantes.

Con el ejemplo de este gesto, se construyó una cruz con trozos de madera de las embarcaciones que habían naufragado en su intento de llegar a la isla. Cuando se la presentaron al Santo Padre, les dijo a quienes se la llevaron para que la bendijera: “No podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno. Lleven a todas partes la cruz de Lampedusa como símbolo, para acercar y no olvidar el drama y la realidad de los inmigrantes…”.

Pues bien, este envío del Papa Francisco ha llegado a nosotros como un precioso regalo, y viene con un mensaje de solidaridad y de paz y como una huella permanente de una memoria que no debe de desaparecer. Os pido que acojáis la CRUZ DE LAMPEDUSA con especial emoción, para que, realmente mueva nuestro corazón a un sentimiento responsable de solidaridad y cercanía ante lo que, de igual modo que en Lampedusa, sucede a lo largo y ancho de las costas de la geografía andaluza.

El Secretariado de Inmigración irá indicando el calendario y las celebraciones que tendrán lugar en torno a esta cruz, símbolo de lo peor y de lo mejor del ser humano.

Con mi afecto y bendición.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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