Carta del Obispo Iglesia en España

Carta del cardel Rouco por la Solemnidad del Corpus Christi

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Cardenal Rouco Varela: ” La Solemnidad del Corpus Christi es la fiesta grande de la Eucaristía”

En su carta anual con motivo del Día de la Caridad, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, explica que “el domingo 22 de junio celebramos la Solemnidad del Corpus Christi, la fiesta grande de la Eucaristía, en la que contemplamos y adoramos el Sagrado Misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que se entrega por nosotros. Jesucristo se ofrece por todos y cada uno de nosotros para redimirnos y rescatarnos del dominio del pecado y de la muerte. Adorar este admirable Misterio, sentir y vivir el Amor que el Señor nos tiene no nos deja indiferentes, sino que llena el corazón de amor y nos capacita para amar y servir a los hermanos como Él les ama y sirve”.

“Dejemos que Cristo Jesús movilice nuestro corazón para que surja esa misericordia entrañable, que necesitan tantos corazones rotos para sanarse. El desarrollo de la vida cristiana, apunta, es un proceso de vaciamiento de nosotros mismos, para dejar hueco a Jesucristo, de modo que vivamos con los mismos sentimientos de su Corazón”.

“Seguimos sumergidos en la crisis económica y espiritual que está afectando tan gravemente a tantas personas y familias. No podemos pasar de largo ante los sufrimientos y agobios de los hermanos. Esta situación es una ocasión de discernimiento para descubrir sus causas y buscar salidas no sólo económicas y materiales, sino también para acompañar a las personas al encuentro con Jesucristo. Los pobres, los enfermos, los que sufren, como nos recordaba Benedicto XVI, necesitan humanidad, necesitan atención cordial, necesitan una atención que sale del corazón”, asegura.

El Papa Francisco, en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, “nos invita a los cristianos a estar junto a los pobres”, y “nos advierte sobre la prioridad de acompañarlos en su camino espiritual”. “Nuestra Iglesia Diocesana, afirma, está constantemente creando espacios de acogida y esperanza: parroquias, colegios, residencias para mayores, centros residenciales para familias sin hogar o  con problemas de desahucios, acogidas para personas sin hogar, residencias para personas con problemas de salud mental o para mujeres embarazadas en riesgo social… Nuestra Cáritas diocesana está presente allí donde las personas están sufriendo por la exclusión social, tratando de paliar sus problemas y acompañando a las personas afectadas”. Y ofrece los siguientes datos:

Más de 130.000 personas han sido acogidas, orientadas y apoyadas en nuestras Cáritas Parroquiales el año 2013;
Ante el problema del paro hay 34 Servicios de Orientación e Información para el Empleo; 17 Aulas de Empleo, 4 Centros de Capacitación Laboral donde se han impartido 102 cursos ayudando a las personas a tener una mayor empleabilidad.
La vivienda ha sido y está siendo uno de los problemas fundamentales que afectan a la familia. Desde el Servicio de Vivienda de Cáritas Madrid se ha ido construyendo Centros Residenciales para familias sin hogar y afectadas con problemas de desahucios. Los Centros Residenciales Santa María del Parral, Jubileo 2000, Sínodo 2005 y JMJ 2011 son recursos residenciales para las familias afectadas. También el Servicio de Vivienda acoge y acompaña a familias con problemas de impagos de hipotecas.
Las ayudas económicas se han incrementado de una manera muy significativa, creando un Fondo diocesano de Emergencia para cubrir las necesidades  más básicas.
Cáritas está presente también en el cuidado de menores afectados por el fracaso escolar y mayores que viven solos.
Además, recuerda que el pasado 15 de Mayo recogió, “en nombre de toda la Iglesia y de Cáritas diocesana”, acompañado del Director de la entidad, la Medalla de Oro que el Ayuntamiento de Madrid concedió a Cáritas Diocesana.
“Quiero expresar mi agradecimiento, prosigue, a todos por el empeño y el esfuerzo realizado hasta ahora, sobre todo en este tiempo de dificultad: los centros de Cáritas, las parroquias, las comunidades de vida consagrada, movimientos y asociaciones apostólicas, habéis multiplicado los esfuerzos para poder atender a tantas personas en sus demandas de ayudas; también quiero dar las gracias a tantos voluntarios que generosamente dedicáis parte de vuestra vida al servicio de los pobres y a tantas personas que generosamente nos dan sus aportaciones económicas para que se lo podamos hacer llegar a los más necesitados”.

Concluye manifestando su deseo de que la Virgen “nos lleve de la mano al encuentro de su Hijo, para que viviendo con El, su amor llegue a nuestros corazones y nos de fuerza para amar como Él nos ama, sirviendo y consolando a los que sufren, y construyendo un mundo nuevo y distinto, donde el Amor de Dios sea la fuerza transformadora de la vida en nuestra sociedad”.

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