Portada » Iglesia en España » Diócesis » Carta del Obispo » Carta del arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, ante la renuncia de Benedicto XVI al pontificado
Carta del Obispo Iglesia en España

Carta del arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, ante la renuncia de Benedicto XVI al pontificado

saludo papa

Con alguna sospecha por algunos, pero sin esperarlo realmente nadie, el 11 del presente mes de febrero, fiesta litúrgica de Nuestra Señora la Virgen de Lourdes, Su Santidad el Papa Benedicto XVI, en el curso de la celebración del Consistorio Público Ordinario de aquella mañana, comunicaba su renuncia al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro.Antes de Benedicto XVI, cuatro han sido exactamente los pontífices que renunciaron al ministerio papal en la historia de la Iglesia: San Ponciano, en el año 235; San Silverio, en 537; San Celestino V, en 1275; y Gregorio XII, en 1415. Como perfectamente sintetiza el profesor Alfredo Verdoy, los dos primeros dejaron el ministerio de la sucesión petrina tras haber sido secuestrados y depuestos por los emperadores Alejandro Severo y Justiniano respectivamente. El tercero, San Celestino V, tal vez el caso más parecido al del Papa actual, renunció en 1294. En efecto, precedente en algún sentido de Benedicto XVI, el monje Pietro Angeleri, Celestino V, de 85 años, tampoco se encontró con fuerzas para gobernar la Iglesia. Pero, en aquella ocasión, además de los ochenta y cinco años del pontífice, pesó mucho en su decisión consciente y libre la falta de preparación para el ejercicio del gobierno, cosa que ciertamente no ocurre en el caso presente. Finalmente, Gregorio XII dejó el ministerio petrino en 1415 a instancias del Concilio de Constanza para poner fin al Cisma de Occidente y dar paso al nuevo pontífice Martín V, elegido en el cónclave celebrado en 1417.

 

En el caso de Benedicto XVI, la renuncia se produce con plena conciencia y plena libertad, y la causa que motiva aquélla es el haber caído el Papa en la cuenta de que, por su edad avanzada, no tiene ya fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. “Soy muy consciente – dijo el pontífice el lunes día 11 – de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser desempeñado no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado por medio del sufrimiento

y de la oración. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”.

 

Por tanto, contrariamente a lo divulgado por algunos medios, la renuncia del Santo Padre a la Sede de Pedro no obedece a ninguna presunta conspiración urdida contra él por parte de sus más cercanos colaboradores ni tampoco a haberse visto desbordado y angustiado por los problemas actuales de la Iglesia.

Así las cosas, el 28 de febrero, a las 17 horas, Su Santidad el Papa Benedicto XVI dejará de ejercer el ministerio de la sucesión de Pedro. Y, a partir de este momento, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. Este cónclave se regulará, como se sabe, por el “Ordo Rituum Conclavis”, establecido por la Constitución Apostólica de Juan Pablo II “Universi Dominici Gregis” en su párrafo 27. El Cardenal Camarlengo, que tiene un papel fundamental en el período de sede vacante, es el cardenal Tarcisio Bertone, y fue nombrado por Benedicto XVI el 4 de abril de 2007.

Los cardenales electores, según el continente de proveniencia, serán 61 europeos, 19 latinoamericanos, 14 norteamericanos, 11 africanos, 11 asiáticos y 1 procedente de Oceanía. Estas cifras pueden variar según la fecha de inicio del cónclave: el cardenal Walter Kasper, por ejemplo, cumple 80 años el 5 de marzo. El país con mayor número de cardenales electores es Italia, con 21. Sesenta y siete electores han sido creados por Benedicto XVI, y los cincuenta restantes por Juan Pablo II. Una de las innovaciones de Juan Pablo II sobre el período del cónclave es que los cardenales electores -que serán 117 el 28 de febrero- se alojarán en la residencia vaticana Casa Santa Marta, un lugar independiente de aquel en el que votan: la Capilla Sixtina.

Los cardenales electores deberán permanecer en el Vaticano durante todo el período de duración del cónclave; ninguno podrá acercarse a ellos cuando se trasladen desde la Capilla Sixtina a su lugar de residencia y viceversa; y todas las formas de comunicación con el mundo exterior estarán prohibidas.

Como ya se hizo en el pasado, la estufa de la Capilla Sixtina se usará para quemar las papeletas después de cada votación. Y, por disposición expresa del actual Pontífice, Benedicto XVI, el nuevo Papa tendrá que haber sido elegido necesariamente por dos tercios de los votos.

Mientras tanto, sigamos orando por nuestro Papa actual Benedicto XVI y comencemos ya a rezar también por nuestro futuro Papa, que permanece todavía velado a nosotros “in mente et in corde Dei”.

Domingo, 24 de febrero de 2013

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Carta del arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, ante la renuncia de Benedicto XVI al pontificado, 10.0 out of 10 based on 1 rating
Print Friendly, PDF & Email