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Iglesia en España

Carta del arzobispo de Valencia sobre la Visita ad Limina

Carta del arzobispo de Valencia sobre la Visita ad Limina

Monseñor Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Valencia, en plena visita “Ad Limina” y desde su vivencia de la misma, expresa en su última carta pastoral a la diócesis que “la actualidad de la misión de la Iglesia tiene una fuerza especial en estos momentos de la historia de la humanidad”.

“A nuestro mundo, dice,  le pasa como en tiempos de Jesús, esto es, que a los hombres y mujeres les hace falta ser conscientes de que la presencia de Dios es necesaria. De alguna manera, la Madre de Jesús es quien se dio cuenta de la necesidad de que su Hijo interviniera y que se hiciese presente. Y así se lo pidió. De alguna manera, esto es lo que tiene que seguir haciendo la Iglesia. Por ello, María es imagen de una Iglesia que siempre está en salida, que se hace misionera, que no vive para sí misma. Contemplad cómo María enseguida se dio cuenta y pidió al Señor que se hiciera presente en esa situación de crisis”.

Añade más adelante el arzobispo valenciano que “la historia que estamos construyendo los hombres necesita que la madre Iglesia diga: “haced lo que él os diga”. Los hombres necesitamos a Jesucristo que es el Camino, la Verdad y la Vida. Y es que, por nuestra propia cuenta y con nuestras fuerzas, sin referencias que vengan más allá de nosotros, que nos hagan salir de nosotros, creamos un mundo en el que domina la desesperanza, el desaliento, la tristeza, la falta de horizontes. Es urgente la visión de la vida en la que el otro es lo más importante, la sabiduría de que estamos en este mundo para servir siempre al otro y, en especial, al que más lo necesita. Claro es que el no saber quiénes somos de verdad los hombres y qué es lo que tenemos que hacer, nos hace vivir con una incapacidad para construir un mundo y unas relaciones entre nosotros que producen distanciamientos, enfrentamientos y desacuerdos”

Añade más adelante que  “la presencia de la Iglesia en todas las culturas y en tan diversas situaciones, como lo hemos visto estos días en Roma con la creación de los nuevos cardenales, lo es también para vivir la unidad y la comunión, y así poder arrancar de los corazones de los hombres aquellas mismas palabras que Nicodemo arrancó de Jesucristo: “Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro, porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él”  Nuestra humanidad pide signos, quiere ver, tiene hambre de testigos fuertes de Dios. Y la Iglesia tiene que presentarse en la pobreza de quienes formamos parte de Ella, pero en la riqueza inmensa también que tiene sabiendo que el Señor está con Ella y que le ha entregado el Espíritu Santo para afrontar todo con valentía, con coherencia y con la fuerza de la gracia. Esto comporta una manera de vivir todos los cristianos que llame, que interpele, que dé respuestas concretas a las diversas situaciones que viven los hombres, que esté presente en todas las periferias, las existenciales y las geográficas”

Concluye su carta monseñor Carlos Osoro Sierra expresando que “esto no se puede hacer más que con la santidad que viene de Jesucristo, entrando en la profundidad del alma de cada ser humano: En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios”

Por Antonio DIAZ TORTAJADA
Sacerdote-periodista

 

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