Revista Ecclesia » Carta del arzobispo de Burgos: «La visita ‘Ad Limina’, encuentro fraterno con el Sucesor de Pedro»
Carta pastoral de Mario Iceta
Cartas de los obispos

Carta del arzobispo de Burgos: «La visita ‘Ad Limina’, encuentro fraterno con el Sucesor de Pedro»

Queridos hermanos y hermanas:

Esta semana, un primer grupo de obispos de la Conferencia Episcopal Española realizamos una nueva visita Ad Limina Apostolorum. Una visita que realizamos cada siete años al Papa. Y lo hacemos con el corazón colmado de alegría y las manos llenas de deseos, porque queremos visibilizar la unidad y la comunión de los sucesores de los Apóstoles con el sucesor de san Pedro, de los obispos con la Cabeza del colegio apostólico, y de las Iglesias locales con la Iglesia de Roma.

La comunidad cristiana «nace de la efusión del Espíritu Santo y crece cuando comparte con los demás lo que posee». Con estas palabras del Papa Francisco que guardo en mi memoria de una manera especial, y mediante las cuales el Santo Padre ensalza el sentido primero de un poner en común que tiene una dimensión esencial desde los orígenes de la Iglesia, podemos entender que «de la participación en el Cuerpo y Sangre de Cristo, deriva la unión fraterna que lleva a compartirlo todo».

En comunión. No puede ser de otra manera. Como lo hicieron los primeros cristianos, como nosotros hemos de hacerlo hoy. Desde el altar, donde el Pan Vivo se hace alimento y consuelo para todos, hasta el último de los corazones que necesite un abrazo sanador. Aunque nos desgaste la fatiga diaria del trabajo, de las responsabilidades cotidianas y de las diversas tareas, no podemos descuidar nuestra misión: estar, acompañar y sostener como pastores, sin descuidar un solo instante la comunión –que nace del vínculo con Cristo– que nos hace miembros de su Cuerpo.

Por eso, porque cada uno de nuestros ministerios ha de nacer de una fraternidad de quienes formamos parte del Pueblo de Dios, esta visita Ad Limina se convertirá en un momento de comunión eclesial, de colegialidad episcopal y de caridad fraterna entre los obispos y el Papa. Los orígenes históricos de esta visita datan del siglo IV. Aunque sería el Papa Sixto V quien, en el año 1585, institucionalizaría este encuentro de un modo más metódico y ordenado.

La última visita realizada por los obispos españoles se celebró en 2014. Reviviendo los pasos de esta tradición eclesial, los obispos diocesanos visitaremos el sepulcro de los santos Pedro y Pablo, celebraremos la Eucaristía en las Basílicas mayores y nos encontraremos con el Sucesor de Pedro, para presentarle un informe sobre la situación de nuestras respectivas diócesis y mantener un diálogo fraterno con él. Un encuentro providencial que supone un elemento importante del ejercicio del ministerio pastoral del Papa. Porque de cada una de nuestras iglesias particulares nacen los sueños, las inquietudes y las esperanzas sobre las que podremos conversar.

La Iglesia no es solo hogar; también es «signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano» (LG, 1). Y recuerdo, al hilo de esta misión indisoluble entre Dios y el hombre, la visita que realizó san Pablo a san Pedro, con quien permaneció durante un tiempo (cfr. Gal 1, 18). Ellos se ayudaron, se sostuvieron y se cuidaron hasta que comprendieron –en Dios– la fuerza de su ministerio.

Que vuestra oración de estos días guarde un tiempo, el que el Espíritu os infunda, para estos Sucesores de los Apóstoles que –con vuestros problemas, experiencias, sufrimientos, orientaciones y proyectos– nos ponemos en camino al encuentro del Santo Padre.

Que junto a vosotros podamos caminar juntos, en esta visita Ad Limina y en este sendero de amor y misericordia. Solo en este amor manifestado en Jesús podremos caminar como hermanos porque, como nos dejó escrito nuestra querida santa Teresa, «solo Dios basta».

Con gran afecto os bendigo y me encomiendo a vuestras oraciones.

 

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa
Arzobispo de Burgos



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