Diócesis Iglesia en España

Carta del administrador diocesano de Guadix, José Francisco Serrano, para el Día del Corpus Christi

«Tu compromiso mejora el mundo. Cambia la sociedad, abriendo tu vida a la fraternidad, la gratuidad y la opción por los pobres»

EN LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI, DÍA DE CARIDAD «Id también vosotros a mi viña» Mateo 20,7

Queridos hermanos y hermanas,

Con la fiesta litúrgica de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la Iglesia celebra uno de los misterios fundamentales para el cristiano: la adoración a Cristo en su Cuerpo y Sangre. Firmemente creemos que Dios se hace presente en el sacramento de la Eucaristía y que se nos da como alimento que vivifica y plenifica nuestra vida de cristianos. Pero, también, sabemos que nos compromete.

Vivimos en una sociedad a la que algunos han descrito como “líquida”, porque no parece que haya nada sólido, permanente, fundante. Desde el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia, debemos ofrecer la fundamentación seria y razonable del valor que supone actuar con coherencia y basado en principios, en los que el compromiso tome carta de ciudadanía. Para ello, podemos y debemos iluminar nuestra vida y la de nuestro pueblo con los múltiples ejemplos que encontramos en el Evangelio: estamos llamados a ser la sal, la luz, la levadura, la semilla…

Recogiendo el ejemplo de la Palabra de Dios, podemos iluminar esta misión de la Iglesia. Hemos sido llamados a trabajar a primera hora en la viña del Señor, y por ello nos sentimos dichosos. El peso del día y la dureza del trabajo se soportan por el conocimiento y la alegría de la buena tarea que realizamos ante tan buen Señor (cfr. Mateo 20,1-16). Con las indicaciones y directrices del Maestro, vamos caminando hacia la santidad, como nos indica el Papa Francisco, en el número 21 de su exhortación apostólica Gaudete et exultate, en la que recuerda a su predecesor Benedicto XVI: «la santidad no es sino la caridad plenamente vivida». Es una llamada a sabernos partícipes de una misión compartida desde la propia comunidad, en la que se trabaja estrechamente, tanto los llamados a primera hora a trabajar en la viña como los de la hora vespertina. Y, siempre, conscientes de las necesidades palmarias y acuciantes de nuestros hermanos.

Como comunidad, no podemos mirar para otro lado ante la necesidad de aquellos que están pasando alguna carencia cerca de nosotros. Hemos de hacer posible el alivio de la carga de aquellos que lo están pasando mal por la situación de crisis que aún estamos atravesando.

Desde Cáritas, se alienta la comunicación cristiana de bienes, un compartir que se nutre desde el mismo ser cristiano. Cada año y cada presupuesto se plantea con la creatividad necesaria para repartir lo que nos viene del IRPF para los proyectos que hemos solicitado. Este año, especialmente, hemos de colaborar de una manera más estrecha, dado que Cáritas tiene que contribuir con un porcentaje mayor. El sentido de la caridad cumple su pleno objetivo ante este llamamiento. La caridad es compartir lo poco que tenemos y no dar solo aquello que nos sobra.

Como sabemos, en la solemnidad del Corpus, la Iglesia celebra el Día Nacional de la Caridad. El lema de este año es «Tu compromiso mejora el mundo. Cambia la sociedad, abriendo tu vida a la fraternidad, la gratuidad y la opción por los pobres». Estamos llamados a abrir nuestra vida a la fraternidad. Cuando compartimos desde Cristo, la solidaridad se convierte en caridad, y, más allá de ser un hecho ocasional, se presenta como un gesto vital de amor entregado. El hermano necesitado recibe, así, el gesto de ayuda de quien se preocupa por él, sencillamente porque es hermano. El compartir, desde la óptica cristiana, es todo bondad y beneficio para quien lo recibe, pero, también, para quien lo hace.

El Día Nacional de la Caridad es una jornada para agradecer la vida entregada de tantos voluntarios que trabajan y dan sentido a este compartir generoso y entregado por los demás. También es un día para reconocer la labor de los trabajadores de Cáritas, que se sienten llamados a dedicar su tiempo y su vida, sin medida, al servicio de los más pobres. El Señor, como dueño de la viña, sabrá corresponder con generosidad sus desvelos y preocupaciones. Y, por último, es un día para agradecer el compromiso de todos aquellos que sentís la exigencia y la necesidad de compartir con los más pobres y lo hacéis desde la oración, pero, también, compartiendo vuestro tiempo y dinero con los más necesitados. Sin un compromiso efectivo, afrontando económicamente el costo de los proyectos que se llevan a cabo, estaríamos aplicando solo paños calientes al enfermo que reclama nuestra atención, porque su vida depende de nosotros.

Seamos conscientes de la necesidad que nos apremia y que nuestra generosidad sea, una vez más, la seña de un buen cristiano.

Con mi afecto

José Francisco Serrano Granados
Administrador Diocesano de Guadix

Guadix, a diez de mayo de dos mil dieciocho,
Memoria de San Juan de Ávila, Patrón del clero español y Apóstol de Andalucía

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