Carta del Obispo Iglesia en España

Carta de obispo de Tarazona, Eusebio Hernández, sobre la familia

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Carta de obispo de Tarazona, Eusebio Hernández, sobre la familia

En este domingo de Navidad celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Cristo, nuestro Salvador, quiso asociarse en su Encarnación con toda la realidad humana participando también, por lo tanto, en lo que es una familia humana.

Hoy celebramos la Jornada por la familia y por la vida, ésta  es una Jornada promovida por la Conferencia Episcopal Española. El Día de la Familia se venía celebrando hace ya bastantes años en la fiesta de la Sagrada Familia; la Jornada por la Vida comenzó a celebrarse en 1996, respondiendo a la propuesta del beato Juan Pablo II, en la encíclica Evangelium Vitae, “para manifestar el gozo por una vida que nace, el respeto y la defensa de toda existencia humana, el cuidado del que sufre o está necesitado, la cercanía al anciano o al moribundo, la participación en el dolor de quien está de luto, la esperanza y el deseo de inmortalidad”. Familia y vida son dos realidades intrínsecamente unidas, que la Iglesia quiere celebrar juntas en los días de la Navidad, Fiesta del Nacimiento de Jesucristo en el seno de una familia.

La fe cristiana nos ayuda a comprender el valor de la vida desde su concepción hasta su muerte natural. El amor cristiano nos mueve a cuidar y respetar la vida, especialmente urgente, cuando la vida del ser humano se encuentra en un momento de debilidad o indefensión. Nuestra voz no puede callar ante la injusticia que atenta contra las personas más débiles: el no nacido, el anciano, el enfermo o las familias sin recurso. Es una injusticia colaborar con aquellos que piensan y trabajan asumiendo  que la vida sólo tiene sentido y es digna cuando cumple cierto nivel de calidad y que hay vidas que no merecen ser vividas.

La vida humana vale en sí misma, es un bien fundamental para el hombre, toda vida humana es digna y merecedora de protección y respeto. Ciertamente que hay vidas que son muy duras, situaciones que son insoportables, pero la actitud humana ante el sufrimiento y el dolor no es del “descarte” como nos dice el papa Francisco; la actitud fundamental es la de la caridad, es “misericordiar”; es decir buscar la protección y el respeto eficaz que dignifica a quien es más débil.

Defendemos la vida porque en sí misma es un bien y todo ser humano es digno de amor y respeto. Si somos conscientes de que toda vida es un don de Dios y que todos hemos sido creados por el amor nada hay descartable y todos deben ser objeto de nuestro amor y servicio que da el verdadero y pleno sentido humano a nuestra existencia.

El Papa ha reafirmado en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium la postura de la Iglesia a favor de los no nacidos y de rechazo del aborto. La Iglesia, nos dice el Papa quiere cuidar con predilección a “los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer de ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo” (EG 213)

Que esta Jornada nos impulse a todos los cristianos asociados a los hombres de buena voluntad a trabajar sin desfallecer en favor de la vida y de la dignidad de quien es más débil y pobre.

Con todo afecto os saludo y os bendigo.

 

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

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