Iglesia en España

Carta de monseñor Julián Barrio por la I jornada de oración y reflexión contra la trata de personas

Carta Pastoral en la Primera jornada de oración y reflexión contra la trata de personas. Febrero 2015

 “Enciende una luz contra la trata”
Queridos diocesanos:

 

“Enciende una luz contra la trata”, es el lema de la jornada promovida por el Papa para motivar todo esfuerzo posible contra la trata de personas. Esta jornada se celebra el día 8 de este mes, coincidiendo con la fiesta de santa Josefina Bakhita. Ella también fue esclava y tras ser liberada se hizo monja, siendo canonizada por san Juan Pablo II en el 2000, convirtiéndose en un testigo ejemplar de esperanza para las numerosas víctimas de la esclavitud, en una inspiración para nuestra vida y en una intercesora a la que debemos confiar nuestros esfuerzos.

El papa Francisco nos advierte que “a pesar de que la comunidad internacional ha adoptado diversos acuerdos para poner fin a la esclavitud en todas sus formas, y ha dispuesto varias estrategias para combatir este fenómeno, todavía hay millones de personas –niños, hombres y mujeres de todas las edades- privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones similares a la esclavitud”. Después de referirse a los trabajadores y trabajadoras, incluso menores, oprimidos de manera formal o informal en todos los sectores, a las condiciones de vida de muchos emigrantes, a los niños y adultos que son víctimas del tráfico y comercialización para la extracción de órganos, para ser reclutados como soldados, para la mendicidad y para la producción o venta de drogas, escribe: “Pienso en las personas obligadas a ejercer la prostitución, entre las que hay muchos menores, y en los esclavos y esclavas sexuales”[1]. La prostitución atenta contra la dignidad de la persona que se prostituye.

Este Día Internacional contra la trata de personas ha de ser una jornada de oración y reflexión que debe llevarnos a una movilización global de la conciencia, sabiendo que son muchas las personas que se ven obligadas a vivir en condiciones similares a la esclavitud. Ante este fenómeno global no vale el silencio ni la indiferencia ni el mirar para otro lado. Tal vez ignoremos lo que está sucediendo y tengamos miedo a acercarnos a las víctimas. Se nos pide cambiar el modo de mirar al prójimo, reconociendo al hermano o la hermana en él, y su dignidad intrínseca en la verdad y libertad, y tomar honda conciencia de este profundo mal, dándonos cuenta de su alcance. Es urgente difundir informaciones, organizar proyectos a favor de los grupos vulnerables y denunciar las causas de este fenómeno.

Comenta la misionera sor Valeria Gandini que para entender qué significa trata de seres humanos es necesario encontrarse con las víctimas, escucharlas, y mirarlas a los ojos. Esta religiosa comprometida en el acercamiento a las mujeres jóvenes, madres de familias, menores de edad, víctimas de la trata por la explotación de la prostitución, realidad muchas veces vinculado al drama de la inmigración, subraya que “hablar con la mujer que ha sufrido la violencia, que le han quitado su libertad, que está continuamente controlada por sus ‘dueños’, violada, amenazada, comprada y vendida, y obligada al silencio… y compartir con ellas los sentimientos, las emociones, los miedos, es algo indescriptible… es tocar con la mano el fenómeno de la trata”. En todo este fenómeno no se puede eludir y hay que hablar de la responsabilidad de los clientes, también esclavos del sexo, porque ellos pagan pero su dinero pasa a la organización que está detrás. “El que paga, dice el Catecismo de la Iglesia católica, peca gravemente contra si mismo: quebranta la castidad a la que lo comprometió su bautismo y macha su cuerpo, templo del Espíritu Santo”.

¡Ojalá escuchemos hoy la voz del Señor y no endurezcamos nuestro corazón! Es un compromiso no sólo de la Iglesia y de otras confesiones religiosas sino también de los Estados, de las organizaciones intergubernamentales, de las empresas, de las organizaciones de la sociedad civil. Concienciarnos es ya dar un paso para esa colaboración necesaria por parte de todos, ofreciendo ayuda, acogida y un trabajo digno. ¡Contribuyamos a encender una luz!

Os saluda y bendice,

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela.

[1] FRANCISCO, Mensaje en la Jornada Mundial de la paz, enero 2015, 3.

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