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Iglesia en España

Carta de monseñor Carlos Osoro: “En la parroquia el misterio de la Iglesia vivo y operante”

Carta de monseñor Carlos Osoro: “En la parroquia el misterio de la Iglesia vivo y operante”

Monseñor Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Valencia en su carta pastoral de esta semana repiensa la antigua y venerada estructura de la parroquia así como  su misión indispensable y de gran actualidad.

A la parroquia , señala monseñor Osoro “corresponde crear la primera comunidad del pueblo cristiano; iniciar y congregar al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; conservar y reavivar la fe en la gente de hoy; suministrarle la doctrina salvadora de Cristo; practicar, en el sentimiento y en las obras, la caridad sencilla de las obras buenas y fraternas”

A la parroquia , señala monseñor Osoro “corresponde crear la primera comunidad del pueblo cristiano; iniciar y congregar al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; conservar y reavivar la fe en la gente de hoy; suministrarle la doctrina salvadora de Cristo; practicar, en el sentimiento y en las obras, la caridad sencilla de las obras buenas y fraternas”

Monseñor Osoro escribe su carta con motivo de la celebración los días 8 y 9 de noviembre del Congreso sobre “parroquia y nueva evangelización”.

“Precisamente, añade monseñor Osoro, porque la parroquia es un tema de perenne actualidad en la Iglesia, que ha tenido signos diversos dependiendo de la épocas, también nosotros queremos iniciar una reflexión sobre esa proximidad de la comunidad cristiana a la vida y la historia concreta de los hombres, que se establece en la parroquia”

“Hoy, añade el arzobispo de Valencia,  la parroquia necesita volver a ser pensada, pues sobre ella inciden problemas nuevos y diversos, que son los que viven los hombres de nuestro tiempo”. El Sínodo de Obispos del año 1987 trató este tema y nos dejó, después, cuestiones tan bellas como que “la comunión eclesial, aun conservando siempre su dimensión universal, encuentra su expresión más visible e inmediata en la parroquia”. Y añade que “ella es la última localización de la Iglesia”.

“En los nuevos escenarios en los que vive la humanidad, en esta época nueva que está naciendo y en los que se interpreta la vida de manera diferente, la comunidad cristiana tiene que saber hacerse presente dejándose llevar por la fuerza renovadora a la que siempre es impulsada por el Espíritu Santo. Solamente así dará testimonio creíble de Nuestro Señor Jesucristo. Esta renovación se tiene que vivir desde una eclesiología de comunión, con todo lo que ello implica de corresponsabilidad y de participación. El Concilio Vaticano II llamó a la parroquia comunidad de fieles distribuida localmente bajo un pastor que hace las veces del obispo y que, de alguna manera, representa a la Iglesia visible establecida por todo el orbe”

“La parroquia tiene que ofrecer la luz, que es Cristo, sobre esas diferencias humanas que se dan en la vida y que se insertan en la universalidad de la Iglesia. Y ello, viviendo injertada en la sociedad y siendo solidaria con la misma, metida en muchas ocasiones en ambientes donde la disgregación y la deshumanización se manifiestan de una manera clara, donde el ser humano vive desorientado y, en muchas ocasiones, perdido. Pero siente el deseo, en lo profundo de su corazón, de vivir la experiencia y el cultivo de relaciones fraternas y humanas, donde la comunión sea un elemento sustentador, sanador y promotor de la vida de las personas. Y todo ello, nacido de la relación viva con Jesucristo, de tal manera que sea la parroquia lo que con tanta sencillez dijo el Beato Juan XXIII, la fuente de la aldea, a la que todos acuden para calmar la sed”.

Después de indicar que en esta hora de la historia de la humanidad, la parroquia se tiene que caracterizar por contactar con todas las situaciones de los hombres, todas las periferias existenciales de los hombres deben ser alcanzadas por la comunidad cristiana y tienen que hacerse presentes todos los cristianos, monseñor Osoro subraya que “ el misterio de la Iglesia está presente en la parroquia y ésta va tomando conciencia cada vez más clara de sí misma como expresión que es, no sólo de ese misterio de la Iglesia, sino también de su misión en medio de los hombres”, este misterio, dice, “adquiere una fuerza especial a través de la comunidad parroquial y del compromiso de los cristianos que forman la misma”.

Termina monseñor Osoro su carta manifestando que “ la parroquia tiene conciencia de expresar a través de la vida de quienes la componen el misterio de la Iglesia”, de ahí que surja en ella una singular plenitud y una necesidad de efusión, “con una clara evidencia de una misión que la trasciende y de un anuncio que debe difundir. Y la parroquia son los cristianos que en ella viven. Su deber es el de la evangelización”.

Por Antonio DIAZ TORTAJADA, sacerdote-periodista

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