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Carta de monseñor Carlos Osoro ante la crisis

 Carta de monseñor Carlos Osoro ante la crisis

Ante la crisis seamos hombres buenos

Ante esta realidad de crisis entre nosotros y que estamos viendo que no es fácil encontrar salida, el arzobispo de Valencia, Carlos Osoro Sierra se sumerge en el Evangelio, en su última carta pastoral, para buscar luz y orientación, porque precisamente, es lo único que puede ayudarnos a salir de la crisis e incluso a ver el estilo de vida y la manera de ser y comportarnos como quiere nuestro Señor Jesucristo

“Crisis es una palabra que está en nuestros labios y en nuestro corazón permanentemente en estos tiempos que vivimos. Y es expresión de una situación en la que está nuestro mundo, creada por nosotros mismos y que estamos respirando. En circunstancias así, hay muchas respuestas: simples palabras, desesperanzas abundantes en quienes las padecen y en quienes quieren dar soluciones, reacciones diversas que toman forma de protesta con ánimo de culpabilizar, de insultos y descalificaciones, o de otros modos muy diversos en los que se manifiesta que estamos en crisis. Todo ello revela la gran preocupación que tenemos todos los hombres ante la realidad social en la que estamos; comienza afiormando monseñor Osoro Sierra en su carta.

“Ante esta realidad, dice monseñor Osoro, he hablado en mis cartas pastorales semanales, en ocasiones muy diferentes, de la situación por la que estamos atravesando. Hace pocos días, también nos decía el Santo Padre Francisco: “la humanidad vive en este momento como una curvatura de su historia, teniendo en cuenta los avances en diversas áreas… Sin embargo, también hay que reconocer que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo siguen viviendo en una precariedad diaria, con consecuencias desastrosas…, el miedo y la desesperación se adueñan del corazón de muchas personas, incluso en los llamados países ricos; la alegría de vivir disminuye; la indecencia y la violencia van en aumento, la pobreza se hace más evidente… “

Añade más adelante que “observando esta realidad de crisis entre nosotros y viendo que no es fácil encontrar salida, he querido sumergirme en el Evangelio y buscar luz y orientación, precisamente, en el único que puede ayudarnos a salir de la crisis e incluso a ver el estilo de vida y la manera de ser y comportarnos que quiere Nuestro Señor Jesucristo que tengamos.”

“Nuestra cultura reduce al hombre, carece de perspectiva antropológica; solamente quiere para el ser humano unas exigencias que, muy a menudo, no tienen un fundamento más que en el propio gusto de quienes las defienden. Nos recordaba el Papa Francisco que “detrás de esta actitud se encuentra el rechazo de la ética, el rechazo de Dios” Esta crisis financiera hunde sus raíces en el rechazo de la ética, 16 mayo 2013). ¿Por qué no acudir a Dios para inspirarnos en sus propios diseños? Hay que retornar a la ética y a Dios. El ser humano más excepcional que ha sido creado es la Santísima Virgen María. Y Ella, precisamente en una situación de apuros que vivía un grupo humano (una familia y quienes les estaban acompañando en una fiesta importante en la que se encontraba María y también su Hijo), remite la vida de quienes estaban en apuros, a buscar soluciones en la persona de Nuestro Señor Jesucristo. Me refiero a las Bodas de Caná. Ella se da cuenta de la situación. ¿Qué hace? Remitir a quien puede arreglar las cosas con tal de que hagamos lo que nos dice. Este no es otro que Dios mismo, que se nos revela en Jesucristo. Por eso dice a la gente: “haced lo que Él os diga”. Y es que en situaciones de dificultad, solamente el Señor nos hace salir de situaciones adversas. ¡Cuánto me gustaría poder llegar al corazón de quienes siguen creyendo que el Señor es un invento de algunos para vivir! ¡Cuánto me gustaría que por un instante percibiesen la luz que llega a la vida y a la historia de los hombres y su convivencia con Jesucristo!”

El arzobispo de Valencia concluye su carta manifestando esta pregunta: “¿Cómo resolver la crisis? Con hombres y mujeres buenos, es decir, que tienen la estructura de su corazón con la misma hechura del “buen samaritano”. Nuestro Señor Jesucristo a través de esta parábola nos dice qué hacer cuando nos encontramos en el camino de nuestra vida con gente herida. Hoy esta parábola tiene una actualidad grande, hay mucha gente herida en el camino de nuestra historia por motivos muy diversos. La crisis afecta a muchos. ¿Qué hacer? La respuesta nos la ha dado el Señor. Cuando voy por el camino y me encuentro un herido, tengo que dejar mi viaje y acercarme a él, curar sus heridas, prestar lo que tengo para ponerlo a buen recaudo, llevarle a la posada y dejar lo necesario para que lo atiendan. De tal manera, que toda mi vida, lo que soy y lo que tengo, debo de ponerlo para restablecer la dignidad de todos aquellos que encuentro en el camino heridos. Haz esto y tendrás la vida.”

 

Por Antonio DIAZ TORTAJADA, sacerdote-periodista

 



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