Diócesis Iglesia en España

Carta de las Monjas Cistercienses de Buenafuente del Sistal, noviembre 2012

En este mes transcurrido desde el encuentro de octubre, el Señor nos ha bendecido con su Palabra en los ocho días de nuestros ejercicios espirituales. Ha sido la “Lluvia  y nieve de los cielos…, que empapan la tierra…, la hacen germinar… Así será mi palabra, no tornará a mí de vacío……”(Is 55, 10-12). Dios no es como nosotros, que decimos  y nos  retractamos, “La Palabra de Dios es viva y eficaz” (He 4, 12a), se cumple si nosotros somos dóciles al Espíritu Santo, si abrimos un poquito nuestro corazón, porque el Señor nos dice: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” (Ap 3,20).

La situación eclesial actual y el momento que estamos viviendo la Comunidad son una fuerte llamada a volver a la Fuente: que Cristo sea nuestro único alimento, el pan Eucarístico y el pan de la Palabra. El Verbo, Jesucristo, la segunda persona dela Santísima Trinidad, es quien en la plenitud de los tiempos, “se hizo carne y puso su Morada entre nosotros” (Jn 1, 14a), llevando a la perfección nuestra humanidad. De la misma manera, hoy la  Palabra quiere encarnarse en nuestra vida, como nos dice san Pablo: “Para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”(2Co 5, 15). Esta gracia que recibimos del Espíritu Santo no es para nosotros, sino para entregarla al hermano necesitado, como María, quien tras pronunciar “Hágase en mí según tu Palabra”(Lc 1, 38), salió aprisa, a la montaña, a ponerse al servicio de su prima Isabel. María conocía las Escrituras y a pesar de que la plenitud dela Ley vino con su Hijo, ella ya hizo realidad el Evangelio que se proclamó el pasado domingo: “Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mc 12, 29-31).

Con motivo del año de la fe, las diócesis están poniendo en marcha diversas iniciativas para ayudarnos. En Sigüenza-Guadalajara comenzamos la pastoral “Lectura creyente y orante de la Biblia”. Necesitamos el apoyo comunitario. La sociedad actual y sus medios de comunicación, ayudada astutamente por el diablo, busca distraernos con multitud de estupendas ofertas que nos entretienen y nos privan del único alimento que nos da la verdadera Vida; oímos demasiadas cosas que nos impiden escuchar La Palabra de Dios. No nos damos cuenta de que Cristo es la Palabra eterna del Padre, y de que nuestra vida, para que dé fruto, necesita hundir las raíces en Él. Somos la higuera alrededor de la que cavó el Viñador, y echó abono para que brotara el fruto. Y “el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de si” (Ga 5,22).  En comunión fraterna, recemos para que cuando venga el Señor encuentre este fruto que Él mismo hará crecer si cada día decimos sí a Su Gracia.

Unidos en Cristo, nuestra Roca firme

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email