Iglesia en España

Carta de Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona ante el Año Jubilar del Pilar

BENDITA Y ALABADA SEA LA HORA EN QUE MARÍA SANTÍSIMA

VINO EN CARNE MORTAL A ZARAGOZA 

Queridos hermanos y amigos: Celebramos en este año 2015 un año Jubilar del Pilar, el 1975 aniversario de la Venida en carne mortal de la Virgen a Zaragoza, efemérides que, a su vez,  coincide con el 250 aniversario de la fiscalización de la actual Santa Capilla. Con este motivo se han organizado diversas iniciativas y actos. Vivimos, especialmente en Aragón, un tiempo de gracia y misericordia que se ofrece a todos para fomentar el amor a Dios y a la Santísima Virgen.

Una expresión propia de aquellos que van a la Basílica del Pilar es decir que se va a “ver a la Virgen”, la expresión tiene un carácter familiar, es la misma que empleamos cuando vamos a ver a un ser querido; no es una visita de cortesía o cumplimiento es una visita que expresa nuestro amor.

¡Cuánto sabe la Virgen del Pilar de las necesidades, preocupaciones y dolores de los que acuden hasta Ella! ¡Cuánto sabe de las alegrías con las que sus hijos van a darle gracias por tantos beneficios!

El próximo día 25 de abril, sábado, todas las diócesis aragonesas estamos invitados a ir a “ver a la Virgen”. Lo haremos en la peregrinación que se ha organizado para todas nuestras diócesis, también en la nuestra de Tarazona nos queremos unir a este homenaje a nuestra Madre. A Ella presentaremos en ese día, llenos de confianza, todas las preocupaciones y necesidades de nuestra diócesis de Tarazona, ante ella llevamos especialmente las intenciones de los que más sufren entre nosotros. Ella es la Madre de Misericordia a la que acudimos confiados.

Os animo a que organicemos esta peregrinación con ilusión y a que venzamos la pereza para manifestar  nuestro amor a María, Ella se lo merece y nos bendecirá. Que tengamos el gozo de vernos junto a todos nuestros hermanos que peregrinan en las diócesis aragonesas y que María nos ayude a dar el testimonio que nuestra sociedad necesita para encontrar en Dios su plena realización.

En este segundo domingo de Pascua, o de la Divina Misericordia, somos invitados con Tomás a no ser incrédulos sino creyentes y a poner nuestras dedos en las heridas de Cristo que nos muestra en ellas su misericordia y su amor.

A Nuestra Señora la Virgen del Pilar queremos confiar el que esta misericordia llegue a todos y que, como nos decía el papa Francisco al anunciar el Año Extraordinario Jubilar de la Misericordia: “Estoy convencido de que toda la Iglesia podrá encontrar en este Jubileo la alegría de redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos somos llamados a dar consuelo a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo. Lo confiamos a partir de ahora a la Madre de la Misericordia para que dirija a nosotros su mirada y vele en nuestro camino”. Nosotros a la Virgen del Pilar confiamos el próximo año de la Misericordia.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

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