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Carta a los niños de Primera Comunión

En las pasadas semanas no hemos podido tener en las parroquias la celebración gozosa de vuestra Primera Comunión, como cada año. Las consecuencias de la pandemia que estamos sufriendo han impedido celebrar esta gran fiesta cristiana, tal y como Jesús y vosotros os lo merecéis. Pero no debemos estar tristes y desanimados porque Jesús, nuestro amigo que está resucitado, continuamente nos dice “Yo estoy con vosotros”. Él desea que seamos felices, que vuestras familias también lo sean, y que cada día sigáis preparando un poco más vuestro corazón, que es el mejor lugar donde poder recibirle. A partir de ahora, cuando estéis preparados y los sacerdotes vean conveniente, comenzarán a realizarse las celebraciones.

Queridos niños: todos tenemos que seguir rezando para superar la pandemia. Ya sabéis que ahora las reuniones con familiares y amigos son diferentes, para no contagiarnos unos a otros. No podemos juntarnos muchas personas, tenemos que guardar distancia, etc… Pero lo importante es que cada uno pueda recibir por primera vez el perdón en el sacramento de la penitencia y al Señor en la Eucaristía. Por eso os pido que sigáis en contacto con vuestros sacerdotes y catequistas y, sobre todo, deseéis mucho que Jesús Sacramentado venga pronto; que cada día recéis pidiéndole esta gracia; que lo hagáis con vuestros padres y vuestros hermanos; que cuando veáis al Señor en la cruz o en una estampa que tengáis en la habitación, le digáis: “¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven pronto a mi corazón!” Cuanto más deseamos algo, más intensamente lo vivimos.

Ahora me dirijo a vosotros, queridos padres y madres: el tiempo de pandemia que estamos sufriendo no debe enfriar el amor y la ilusión que habéis puesto al preparar la primera Comunión de vuestros hijos. Toda esta situación ha puesto de manifiesto una realidad muy sencilla y consoladora: que vuestra familia es Iglesia doméstica y que, a pesar de no poder ir durante unas semanas a las celebraciones en la parroquia o en el templo, la fe permanece viva y crece en el seno de vuestros hogares. Vosotros sois los primeros educadores de la fe de vuestros hijos, como de otras tantas cosas. El Señor os ha regalado los hijos para que les deis vida en todos los sentidos: los deis de comer, los vistáis, los eduquéis, los llevéis al colegio y los hagáis crecer en la fe que un día recibieron como una pequeña semilla en el sacramento del Bautismo.

En estos días tan especiales estáis teniendo la oportunidad de poner en primer lugar la fe con la que habéis querido formar vuestra familia, está siendo un tiempo propicio para hablar con Dios y hacerlo con vuestros hijos. El Papa Francisco nos ha dicho que “el espacio vital de una familia se podía transformar en iglesia doméstica, en sede de la Eucaristía, de la presencia de Cristo sentado a la misma mesa… Así se delinea una casa que lleva en su interior la presencia de Dios, la oración común y, por tanto, la bendición del Señor” (AL 15). Yo sólo puedo agradecéroslo en nombre de la Iglesia diocesana y como Obispo vuestro; al tiempo que también reconozco la fuerza que tiene una fe comprometida y familiar, de la que vosotros sois la cuna y el hogar.

Ánimo, queridos niños y niñas. Ánimo, queridos padres y familias. El Señor quiere llegar a vuestros corazones y a vuestros hogares. Seguid intensificando el deseo de recibirlo.

Os doy un fuerte abrazo y mi bendición.

+Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo y Primado de España

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