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Carmen Pellicer Iborra: «Hay que ser conscientes de que cada hora de clase vale la pena»
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Carmen Pellicer: «Hay que provocar experiencias vivas que vayan más allá de las aulas»

Esta tarde ha tenido lugar la cuarta y última sesión del foro online de debate sobre el currículo de la asignatura de Religión.

Han sido semanas de trabajo intenso y de intercambios de pareceres que han ayudado a ganar, tanto para participantes como escuchantes, matices respecto a la ERE (Educación Religiosa Escolar).

El éxito de participación telemática, donde miles de personas han descargado los materiales y seguido las ponencias en directo, da a entender la importancia de esta reflexión en torno a la Religión en la escuela.

Conducido por el delegado diocesano de Enseñanza de Getafe, Javier Segura Zariquiegui, la ponencia marco de esta última jornada corrió a cargo de Carmen Pellicer Iborra, directora de Cuadernos de Pedagogía y presidenta de la Fundación Trilema.

Pellicer comenzó su intervención «Un currículo competencial de religión para sociedades pluriconfesionales» con un reconocimiento de la labor del profesor de esta asignatura. «Es de lo mejor que puede pasarte en la vida», ha dicho tras mostrarse agradecida con la Conferencia Episcopal Española por haber provocado estos encuentros.

«No competimos con diablos malvados sino con la cultura en la que están inmersos nuestros alumnos».

Tras un breve repaso histórico de los currículos académicos, del peso de la educación y de los conocimientos que se podían adquirir en los distintos planos educativos, la directora de Cuadernos de Pedagogía ha querido poner en valor, de forma muy especial, las competencias. «Aquellos aprendizajes que se transforman en conductas».

Cambio de paradigma para el currículo competencial: de abajo a arriba

Preguntándose por el perfil de persona que queremos para nuestra sociedad, Pellicer considera que definir un nuevo currículo va más allá de preguntarse por una ley educativa, como es en este caso la LOMLOE, mediáticamente conocida como Ley Celaá.

«Debemos ayudarnos de todas las aportaciones didácticas hechas hasta ahora. Nos pueden servir en la transformación de las personas», ha dicho a este propósito Pellicer.

Continuando con la ponencia marco, la profesora de religión ha considerado esencial el entrenamiento de las nuevas competencias, del valor narrativo de la formación y del poder poner en valor la experiencia de los profesores que, «a lo largo de la historia de la asignatura de Religión», han sido auténticos maestros que se han puesto al servicio con coraje y auténtico espíritu humanista.

«Hay que provocar experiencias vivas que vayan más allá de las aulas. No se produce aprendizaje sino se afecta a cada individuo. Es el criterio básico para ver el valor que aporta nuestra enseñanza».

Haciendo valer el peso de la experiencia, el eje narrativo que vertebra todo proceso dialógico y la transformación que se puede llevar a cabo en los alumnos, Pellicer ha puesto en valor la gran cantidad de recursos disponibles para despertar a los alumnos y que, en la medida de lo posible, hay que evitar el visionado de películas porno («por no dar clase»), tentación en la que se puede incurrir, delegando todo el peso formativo a una única vía de interacción con los alumnos.

Del mismo modo, ha querido hacer especial énfasis, sobre todo para todos los profesores de Religión, que han de «ser conscientes de que cada hora de clase vale la pena. Observar, reflexionar, entender lo que vemos en cada uno de los alumnos».

«La evaluación, la calificación —a juicio de Carmen Pellicer—, no va a mejorar los conocimientos de nuestros alumnos. Tenemos que redoblar la apuesta por un acompañamiento personalizado».

¿Cómo nos aproximamos al hecho religioso?

Ninian Smart, escritor y profesor escocés, hablaba de la importancia de la Religión como un elemento fundamental no ya solo de la construcción de la cultura sino de la identidad.

A juicio de Pellicer hay que abordar la asignatura de Religión desde una perspectiva fenomenológica, filosófica y experiencial.  «Aprender de Religión, sobre las religiones y con las religiones; haciendo que en nuestras aulas se planteen preguntas sobre el sentido de forma crítica y creativa».

Cubierta esta realidad, y recogiendo los seis grandes dominios presente en la LOMLOE, la asignatura de Religión debe abordar:

  1. Desarrollo personal: hábitos de la autoregulación.
  2. Apertura a la contemplación, a la admiración, el asombro y el silencio.
  3. Participación en una ciudadanía activa consciente de su tradición, leyes, y que entrene en los hábitos democráticos.
  4. Profundización en los sistemas de creencia, poniendo en valor el cristianismo en la cultura Europea.
  5. Exploración de las relaciones afectivas humanas.
  6. Mirada ecológica, como la propuesta por el Papa Francisco, que nos abra a la participación en el desarrollo sostenible para que los alumnos sean agentes de cambio y transformación.

A modo de conclusión, Pellicer considera que «estos dominios deben estar impregnados por la dimensión espiritual y por el anuncio explícito del mensaje del Evangelio».

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