Diócesis Iglesia en España Nacional

Carlos Escribano ya es obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Teruel. Carlos Escribano, procedente de la diócesis de Teruel, el próximo 25 de junio será nombrado nuevo obispo de nuevo obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño . Foto Diócesis de Teruel. 13-05-2016.

Evangelización y misericordia

Claves palabras en la toma de posesión de monseñor Escribano  como obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, el sábado 25 de junio

La catedral de Calahorra acogió, a partir de las 12:30 horas, del sábado 25 de junio la celebración de toma de posesión del nuevo obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, monseñor Carlos Manuel Escribano Subías (1964). Sucede al frente de la Iglesia en La Rioja a monseñor Juan José Omella Omella (1946), desde el pasado 26 de diciembre arzobispo de Barcelona.  Del nombramiento y de las distintas celebraciones de su entrada en esta diócesis riojana, informó ya ecclesia en las páginas 8 y 15 de sus respectivos números 3.832 y 3.835.

La principal de estas celebraciones, la de la catedral calagurritana, comenzó siendo presidida por el nuncio apostólico, monseñor Renzo Fratini, hasta que tuvieron lugar, antes de la oración colecta de la misa, los distintos y conocidos ritos de toma de posesión episcopal (lectura del nombramiento, muestra de su original a la asamblea, entrega del báculo, entronización en la sede y el gesto de comunión y de obediencia). Entre los obispos asistentes se hallaron además de los tres ya citados, los cardenales Ricardo Blázquez y Antonio María Rouco y los arzobispos de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez, metropolitano; de Zaragoza,  Vicente Jiménez, metropolitano del nuevo obispo riojano por partida doble (diócesis sacerdotal y diócesis de su primer ministerio episcopal) y de Mérida-Badajoz, Celso Morga, riojano de origen, al igual que José María Yanguas, obispo de Cuenca y uno de los veinte obispos concelebrantes.  Se sumaron a la celebración asimismo dos centenares de sacerdotes –entre ellos, el secretario general de la CEE- y un millar de fieles. Entre las autoridades civiles presentes, se hallaron el presidente del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Ceniceros; el alcalde de Calahorra, José Luis Martínez Portillo; la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra; y la presidenta del Parlamento regional, Ana Lourdes González.

Dado que monseñor Escribano es el consiliario nacional de la Acción Católica y de Manos Unidas, los principales dirigentes de ambas instituciones acudieron también hasta Calahorra. También hubo una nutrida representación de las diócesis de Zaragoza, la originaria de don Carlos, y  de Teruel y Albarracín, de la que ha sido obispo en los últimos seis años.

Declaración de intenciones

En sus primeras palabras, monseñor Escribano expresó su voluntad de tender la mano a todo el pueblo riojano “para construir una sociedad más justa,  conforme a la dignidad de la persona” y con “servicio a los pobres” porque “en el rostro del que sufre encontramos siempre a Cristo, los últimos son siempre los predilectos de Jesús y deben serlo los nuestros”. Y es que “en devolver la dignidad a los necesitados nos jugamos la credibilidad de la Iglesia”. El prelado, tras reconocer y agradecer el trabajo de la Iglesia en La Rioja con los más desfavorecidos, hizo referencia expresa a los pobres a los enfermos, a quienes están la cárcel y a todos los que han sufrido el zarpazo de la crisis.

No es este, según monseñor Escribano, el momento de hacer “grandes propuestas” para su ministerio, sino de ponerse “a la escucha” y espera pronto “poder comenzar a recorrer juntos el camino para vislumbrar espacios en los que anunciar el Evangelio en esta España de hoy”. Con todo, comprometió en una actitud “de servicio constante, en primer lugar, a esta diócesis”, en la que “pido al “pido al Señor que sean muchos los jóvenes los que se animen a seguir a Jesús en la vida sacerdotal” para “seguir construyendo el presente con pasión y el futuro con esperanza”. Y añadió: “Os necesito a todos con ilusión renovada para anunciar que sigue mereciendo la pena ser cristiano”, dirigiendo un mensaje especial, de nuevo, a los jóvenes, que “no son el futuro de la Iglesia, sino ya el presente”.

Por su parte, el nuncio Fratini agradeció el trabajo realizado en La Rioja durante más de una década por Omella y recordó que 2016 es el Año de la Misericordia, tarea y mensaje que el Santo Padre encomienda al obispo en su nueva diócesis, además del oficio de la caridad y de la evangelización. Es más, abundó invitando a Escribano a “proponer en la evangelización la misericordia infinita, que lleva a un reino nuevo, en el que se vence cualquier temor”,  así como a mirar a sus feligreses con “la compasión infinita de un padre”.

 

 

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