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Carlo Acutis beato y gracias a él, el camino al cielo se parece más a una autopista

Andrea y Antonia han vivido un día muy especial. Han sido testigos, en la basílica de San Francisco de Asías, de cómo la Iglesia católica declaraba que su hijo Carlo Acutis se cuenta ya entre las filas de aquellos que se llaman beatos. La ceremonia empezaba con la procesión de entrada de la reliquia de Carlo, su corazón, y con la lectura de la carta apostólica en la que la Santa Sede le reconoce como beato.

En la homilía, el cardenal Agostino Vallini ha recordado el significado de la vida de este joven modelo de santidad: «Carlo ha ido y ha llevado el fruto de la santidad mostrándola como una meta alcanzable por todos y no como algo reservado para unos pocos», ha asegurado el mismo Vallini que, minutos antes, había leído la carta apostólica del Papa Francisco en la que se incluye a Carlo Acutis como uno de los beatos reconocidos por la Iglesia católica: a un paso de ser declarado santo.

«Su vida es modelo para todos, sobre todo para jóvenes —ha incidido el cardenal—. Es decir: poner a Dios en primer lugar en las grandes y pequeñas circunstancias de la vida y servir a los hermanos, sobre todo a los últimos». Así, Carlo es testigo de que «la fe no nos aleja de la vida, sino nos sumerge más profundamente en ella mostrándonos el todo concreto de vivir la alegría del Evangelio».

Algunos ejemplos de su vida

En su homilía, el cardenal Vallini ha destacado algunos de los elementos de la vida de Carlo Acutis que le han llevado a ser declarado beato. «Sentía la necesidad de ayudar a las personas a descubrir que Dios está cerca de nosotros y que es hermoso estar con él para disfrutar de su amistas». Ha añadido, como otro de los puntos importantes, la evangelización digital: «Consideraba Internet un regalo de Dios y una herramienta importante para el encuentro con las personas y la difusión de los valores cristianos. Internet es un espacio para el diálogo». En esta línea, Acutis se comprometió incluso a organizar una exposición sobre los milagros eucarísticos.

Un gran ejemplo fue cómo asumió su muerte y enfermedad, «Carlo se abandonó en los brazos de la providencia. Y repetía “quiero ofrecer todos mis sufrimientos al Señor por el Papa y por la Iglesia», ha comentado Vallini. Acutis, además, expresaba su deseo de ir directo al cielo sin pasar por el purgatorio.

Y así, ante una basílica de San Francisco en Asís llenada todo lo posible según las normas sanitariaas, la Iglesia cuenta ya con un nuevo beato que ha pavimentado una peculiar autopista al cielo con su testimonio, juventud, energía, y amor por la Evangelización. Un apóstol del siglo XXI, un apóstol de Internet, de una vida virtual que es real, como lo atestigua su vida y su alegría.

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