Opinión

Carlo Acutis: el millennial del Santísimo Sacramento

La beatificación del joven de 15 años, Carlo Acutis en la patria chica de San  Francisco de Asís, ha conmocionado a muchas personas católicas y no católicos del todo el mundo, pero muy especialmente a los jóvenes y adolescentes, pues Carlo  era uno de ellos. Amante del deporte  y muy especialmente de la TIC, en las que era un experto en todas las Redes Sociales. Su pasión por las redes  sociales como medio para transmitir  el Evangelio  ha motivado  que sea conocido con evidente analogía, como el primer y más joven «influencer de Dios»,  esa forma de comunicación que tanto gusta a los jóvenes para dar a conocer sus inquietudes y su forma de entender la vida. También ha sido proclamado como el patrón de la WEB, por muchos jóvenes, especialmente católicos. Carlo pasaba muchas horas de trabajo de investigación, para componer una página WEB con la exposición de los principales milagros eucarísticos.  Para él: «La Eucaristía es mi autopista hacia el Cielo».

Carlo nació en Londres a donde sus padres profesionales cualificados se había trasladado por motivos laborales, pero  se formó en el complejo mundo de la   Informática en Milán. Allí como reconoció el  papa Francisco supo utilizar las  TIC para proclamar los valores del Evangelio y los actos litúrgicos de la Iglesia, especialmente la devoción a Jesucristo, presente en la Eucaristía y  a la Santísima Virgen María. Su beatificación ha sido  meteórica. En 2013, se produjo el milagro necesario para ser elevado a la gloria de los altares. Un niño brasileiro fue curado de una enfermedad  rara- una anormalidad  anatómica congénita- sin intervención quirúrgica. La familia pidió la curación de su hijo encomendándose a la intercesión de Carlo, que ya había muerto. Un sacerdote rezó una plegaria ante un trozo de pijama del nuevo beato. Se produjo la curación del niño. El hecho  ha sido reconocido como milagroso por la congregación para las Causas de los Santos.

El cuerpo de Carlo Cuntis se conserva incorrupto como  pudieron contemplar entusiasmados  los numerosos fieles, que asistieron a su beatificación en Asís. La figura del nuevo millennial  beato apareció revestida con todos su prendas que lo han hecho tan querido: sudadera deportiva, vaqueros y zapatillas NIKE. Este joven  había ofrecido su vida por Jesucristo, el Papa y La iglesia. Sacaba  sus fuerzas apostólicas de la Sagrada Comunión Eucarística. Entre  sus muchas frases  una era frecuente: todos nacemos originales  y muchos mueren fotocopias. Como  confiesa su madre, alejada de la Iglesia, a la que había acudido  solo tres veces: Bautismo, Comunión, Boda: «Carlo fue mi Salvación».

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