Diócesis Iglesia en España

Cáritas Toledo: Día Internacional del Voluntariado

Cáritas Toledo felicita a los voluntarios por su entrega y dedicación. Agradece a los más de 1.775 voluntarios de Cáritas en la Archidiócesis de Toledo su compromiso fiel y sincero con las personas más vulnerables.

 Con motivo del Día Internacional del Voluntariado que se celebra el jueves, 5 de diciembre, Cáritas Diocesana de Toledo reitera un año más su agradecimiento a todos los voluntarios de la entidad en la Archidiócesis, así como a todas las personas, empresas e instituciones y parroquias que hacen posible que podamos acompañar directamente a más de 15.000 personas al año. El equipo directivo de Cáritas y todos los trabajadores da las gracias a las más de 1.775 personas voluntarias que se entregan, se comprometen y se dedican a los más necesitados en la Archidiócesis, siendo, como dice el Papa Francisco, “artesanos de la misericordia”, porque  “con vuestras manos, con vuestros ojos, con vuestra escucha y cercanía, manifestáis uno de los deseos más hermosos del corazón del ser humano: hacer que una persona que sufre se sienta amada”, tal y como refleja en el mensaje que don Vicente Martín Muñoz, delegado episcopal de Cáritas Española, ha enviado a todos los voluntarios.

Cáritas Diocesana de Toledo que desde este verano está actualizando y adaptando a la normativa la base de datos y las fichas de los voluntarios agradece el esfuerzo que están realizando para adaptarse al Proyecto Diakonía, un proyecto que ya ha hecho posible que 582 voluntarios acompañen a más de 1.200 familias en la Archidiócesis de Toledo, suponiendo un cambio en el modo de realizar su voluntariado.

Los voluntarios de Cáritas Diocesana de Toledo tienen entre 35 y 65 años siendo personas alegres, animadas por su fe y muy fieles al compromiso con cada una de las Cáritas Parroquiales, porque el voluntario de Cáritas refleja un modo de ser, una forma de vivir, de relacionarse, que impregna todas las facetas de su vida.

Características del voluntariado en Cáritas, según don Vicente Martín Muñoz, delegado episcopal de Cáritas Española:

– Ser personas comprometidas que, animadas y motivadas por su fe, creen posible un cambio hacia una sociedad más humana y justa. Este compromiso es un modo de ser, una forma de vivir, de relacionarse, que impregna todas las facetas de su vida.

– Vivir este compromiso social en y desde la comunidad cristiana, sintiéndose enviados para “callejear la fe” donde habita el sufrimiento. No se trata de un privilegio, sino de un deber que brota de la misma fe e invita a sembrar signos tangibles de esperanza.

– Dejarse afectar por el sufrimiento del prójimo y poner su corazón en las manos para dignificar a los descartados de nuestra sociedad. Su papel es el de acompañar, nunca suplir, para que cada uno sea artífice de su propia historia y desarrollo.

– Tener claro que no sólo dan y comparten, sino que también reciben de las personas empobrecidas, estableciéndose así una relación de reciprocidad, un espacio de humanidad y encuentro, con el fin de testimoniar una nueva fraternidad.

– Estar abiertos a todas las personas, sean de donde sean y vengan de donde vengan. Su servicio tiene un carácter universal, sin fronteras, viviendo un cosmopolitismo samaritano.

– Trabajar por el bien común, buscando crear las mejores condiciones para que todos podamos vivir dignamente, luchando contra los mecanismos que generan pobreza y exclusión.

– Colaborar en la creación de redes comunitarias de solidaridad, de propuestas y protestas, trabajando en equipo y colaborando con otros, grupos o instituciones, con el fin de generar una cultura del encuentro.

– Creer que el planeta y todos sus recursos han sido encomendados a toda la humanidad y para todos; así buscan actuar de forma responsable para con el medio ambiente, como verdaderos custodios de la casa común.

– Cuidar la formación y cultivar una espiritualidad que anime y sostenga su servicio: Necesita fundamentar su ser y su quehacer.

Print Friendly, PDF & Email