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Cáritas ha incrementado su ayuda en un 77% durante la pandemia

Cáritas Española ha alertado esta mañana que desde el estallido de la crisis como consecuencia del COVID-19, el número de peticiones de ayuda que han recibido las Cáritas se ha incrementado un 77%.  Así lo ha explicado la secretaria general de la organización, Natalia Peiro, que ha participado en la presentación de la Memoria de Cáritas del año 2019. «Las situaciones de necesidad se han traducido en un aumento del 57% en las personas atendidas a través de los programas de Acogida y Asistencia en todo el país».

Además, en la rueda de prensa que se ha celebrado hoy en Madrid, se ha constatado que la pandemia ha anulado en sólo dos meses el efecto de la recuperación y hemos vuelto a las cifras del peor momento de la última crisis. Jesús Fernández, obispo electo de Astorga y acompañante de Cáritas, ha explicado que «en contra de lo que algunos afirman, la Iglesia no ha estado ausente» durante la emergencia sanitaria que hemos vivido. «La pandemia está dejando patente la vocación samaritana de la Iglesia». Una vocación que no ha dejado solas a los casi 2,5 millones de personas que han acudido a Cáritas, y que la crisis ha constatado que un tercio de las mismas, nunca antes se habían acercado a Cáritas.

Más de 1.300 nuevas plazas para las personas sin hogar

Tal y como ha explicado Manuel Bretón, presidente de Cáritas, el informe ha puesto el foco en la realidad de las personas sin hogar, especialmente expuestas al impacto del coronavirus, sobre todo por la vulnerabilidad en la situación de confinamiento decretada dentro del estado de alarma al carecer de un domicilio donde recluirse. Mientras que en 2019 Cáritas gestionó 5.000 plazas dirigidas a personas sin hogar y acompañó a número total de personas sin hogar estimado entre 35.000 y 38.000 personas, «la declaración del estado de alarma ha supuesto un aumento e intensificación de la actividad de toda la Confederación en este ámbito, tanto a través de la adaptación de recursos existentes como de la creación de nuevos centros».
En total, en los últimos tres meses se han creado más de 1.300 nuevas plazas complementarias en todo el territorio español, que se han concentrado en albergues, residencias o centros de acogida, centros de día, polideportivos, y seminarios.

En la pobreza, «llueve sobre mojado»

Junto a la Memoria anual,  se ha presentado el Informe 2020 de la Fundación FOESSA que, se publica dentro de la colección «Análisis y Perspectivas» y que este año lleva como título «Distancia Social y Derecho al Cuidado». Tal y como ha explicado Guillermo Fernández, técnico del Equipo de Estudios de Cáritas Española, el informe ha detectado el impacto que el coronavirus está teniendo en la estructura social de nuestro país y que, como ha lamentado «ha paralizado el lento proceso de recuperación que venía iniciándose desde mediados de la década y ha trastocado todas las previsiones y cambiado los planes de desarrollo de todos los sectores socioeconómicos». Desde el texto se ha alertado de que la pobreza severa no había parado de aumentar, a pesar de la recuperación del empleo, antes del COVID-19. «Llueve sobre mojado, hoy tres de cada 10 personas en la exclusión grave carecen de cualquier tipo de ingreso».
Además, lo hogares en exclusión grave que se sostenían sólo de los ingresos de su propia actividad laboral, «que casi habían alcanzado a la mitad del colectivo antes de la crisis, han vuelto a caer dramáticamente. Hoy solo 1 de cada cuatro hogares se puede sostener del empleo».
Por último, han advertido de que «estamos delante una crisis de emergencia habitacional en ciernes que no estamos queriendo ver. Tras el primer impacto del coronavirus, la mitad de los hogares en situación de grave precariedad no pueden hacer frente a los pagos de hipoteca o alquiler de la vivienda, el 50%, y no disponen de dinero suficiente para pagar gastos de suministros, más de la mitad».

¿Cuáles son los retos?

El «Análisis y Perspectiva 2020» ha lanzado una propuesta de retos que permitan incidir en los desajustes estructurales detectados.

1. Aislar el debate sobre la salud pública de la crispación del clima político. Hay una elevada probabilidad de que la salud pública se convierta en un elemento electoral con gran potencial conflictivo, siendo un nuevo campo de batalla donde las fuerzas políticas pondrán en evidencia la falta de consensos de envergadura.
2. Revisar la atención a la dependencia, más de lo que se vaya a realizar La ciudadanía ha tomado conciencia de las deficiencias del sector, que se ha puesto en evidencia de forma dramática en las residencias de personas mayores. Si solo se toman medidas de control y supervisión, no se acometerá el déficit estructural de nuestro sistema de dependencia.
3. Visibilizar el pilar de los cuidados sacándolo del debate de círculos reducidos. Esta crisis nos ha puesto frente al espejo de la necesidad de cuidarnos los unos a los otros. Necesitamos construir un modelo articulado donde lo público, lo privado y lo comunitario se vayan tejiendo para promover una responsabilidad compartida que prevalezca sobre un planteamiento de individualización.
4. Consolidar el Ingreso Mínimo Vital en el sistema de Garantía de Ingresos en España. El reto es consolidar este derecho desvinculándolo del derecho a recibir apoyo para la inclusión social. Lo que conocemos como doble derecho: derecho a la supervivencia material y derecho a la inclusión social. Las CC.AA. tienen ahora la oportunidad de transformar sus rentas mínimas complementando las medidas de lucha contra la pobreza, como por ejemplo un complemento para el acceso a la vivienda.
5. Reducir la brecha digital con una estrategia coordinada. No es suficiente con una fuerte inversión en infraestructuras y dispositivos, sino que también hay que contemplar la formación a determinados perfiles poblacionales más ajenos a la realidad digital. Si dicho proceso no se le dota de cierta homogeneidad, puede derivar en nuevas desigualdades territoriales.
6. Incrementar la pedagogía fiscal para acometer una reforma en profundidad. Un mejor Estado de Bienestar necesita que todos seamos conscientes de sus costes y de las seguridades que nos ofrece.
7. Construir puentes en un contexto de fuerte enfrentamiento político-social. Cada vez son más las evidencias del riesgo que corremos de salir de esta crisis con una polarización social que no ayude a enfrentar el futuro. Por eso es más necesario que nunca construir puentes, acciones e ideas que rompan los bloques inmovilistas y que acerquen a las personas. Se requiere de liderazgos políticos y sociales que generen consenso y que no sean manipulados e ideologizados por ningún bloque que trate de sacar rédito electoral en su rechazo o adhesión.

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