Internacional

Cáritas Europa reclama una intervención urgente en la frontera greco-turca

Cáritas Europa ha pedido a la Unión Europea (UE) y a sus Estados miembros que «busquen urgentemente una solución humana y digna a la dramática situación humanitaria» que se vive en la frontera entre Grecia y Turquía. La zona vive desde hace una semana una grave crisis después de que el gobierno de Ankara autorizase la salida de miles de ciudadanos sirios y afganos que acogió hace cuatro años en virtud de un acuerdo migratorio suscrito con Bruselas. Entre 15.000 y 20.000 personas estarían tratando de entrar en territorio comunitario. «Las personas que intentan llegar a Europa en busca de protección deben ser tratadas con dignidad y respeto, y nunca ser saludadas con gases lacrimógenos, armas de fuego u odio. Europa debe defender valores como la humanidad y la solidaridad, que son el núcleo de la fundación de la UE», ha dicho la secretaria general de la institución católica, María Nyman.

Cáritas Europa subraya que «los migrantes no deben ser vistos como una amenaza a la seguridad», sino como «personas en una situación vulnerable que necesitan nuestra ayuda». Pide a la UE y a sus Estados miembros que elaboren «un plan colectivo sólido para proporcionar ayuda humanitaria» a los atrapados en la frontera, e igualmente que intensifiquen «sus esfuerzos diplomáticos para tratar de negociar el fin de la guerra en Siria», país de procedencia de la mayoría de ellos. «No podemos aceptar la muerte de niños cuando intentan alcanzar la seguridad de la UE. Y no podemos mirar pasivamente cuando nuestros guardacostas atacan y empujan a los migrantes a bordo de un bote en situación precaria, tratando de llegar a tierra firme, como ha sucedido en Grecia esta semana», dice Cáritas en su comunicado, que llama igualmente a «reubicar urgentemente a los solicitantes de asilo, comenzando por los más vulnerables, como son los menores no acompañados».

Europa no puede seguir externalizando sus políticas migratorias

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha informado de que en los campamentos oficiales situados en las islas griegas hay 40.000 migrantes en unas instalaciones diseñadas para albergar únicamente a 6.000. Miles más —añade Cáritas— viven también en campamentos improvisados, sin acceso a servicios o atención médica. La situación de abandono que viven los isleños y el limbo legal en el que se hallan los recién llegados es causa de tensiones, violencia y racismo; y se respira asimismo «una atmósfera cada vez más tóxica hacia las ONG y los voluntarios» que los rescatan y apoyan.

Tras condenar enérgicamente «las restricciones aplicadas al acceso al asilo y la devolución que se están llevando a cabo», Cáritas Europa denuncia que la situación actual es consecuencia del acuerdo suscrito por las autoridades europeas con el gobierno turco el 18 de marzo de 2016. «Estos dramáticos eventos confirman que este acuerdo no es, ni fue, una medida sostenible para responder al creciente número de personas que necesitan protección. La UE y sus Estados miembros no pueden seguir externalizando sus políticas de asilo y migración a países vecinos como Turquía o Libia. En su lugar, deberían diseñar políticas humanas que estén enraizadas en los valores de la UE, como la solidaridad y el reparto de responsabilidades, y que cumplan plenamente con los derechos fundamentales. Aprendamos de nuestros errores de no haber ideado soluciones sostenibles para la movilidad humana y reconozcamos la necesidad de implementar políticas integrales a largo plazo que incidan en las causas que conducen a la migración forzada».

El chantaje de Erdogan

La actual situación tiene su origen en la muerte el pasado 27 de febrero de 33 militares turcos en Idlib (Siria), el último bastión en poder de las milicias islámicas que combaten a Bashar al-Assad. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, aliado de estos grupos rebeldes yihadistas, pretende que Europa y la OTAN (de la que Turquía es miembro) le respalden en su política contra Damasco y su principal aliado, Rusia. De ahí que, como medida de presión, haya decidido dejar de contener a los inmigrantes acogidos en virtud del citado acuerdo. Según su ministro del Interior, Turquía acoge actualmente a 3,6 millones de refugiados.

Las autoridades de la Unión visitaron Atenas el martes 3 de marzo para mostrar su apoyo al primer ministro Kyriakos Mitsotakis. La presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo, Charles Michel, y el presidente del Parlamento, David Sassoli, le prometieron «toda la ayuda necesaria» para afrontar esta nueva crisis migratoria.

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