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Cáritas Costa Rica advierte del riesgo humanitario en Centroamérica

Cáritas Costa Rica advierte del riesgo humanitario en Centroamérica

En la última semana Cáritas Costa Rica ha advertido del riesgo humanitario que se vive en Centroamérica. Mientras la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) de ese país comenzó desde el 28 de enero la reubicación de ocho albergues, una nota del 27 de enero de la organización de la Iglesia ha indicado que más de 7 mil cubanos han recibido visa temporal y la mayoría espera reanudar su viaje hacia Estados Unidos.
Cáritas Costa Rica atiende junto con el Gobierno de su país una emergencia migratoria que sube desde Ecuador a todo Centroamérica y norte de México.

En el país tico hay por lo menos 7 mil 802 cubanos han recibido visa temporal y la mayoría espera reanudar su viaje hacia Estados Unidos, una vez que se logre regularizar un puente aéreo entre Costa Rica y El Salvador, el próximo mes de febrero.

En Ecuador, se estima que hay otros 40 mil cubanos listos para iniciar su viaje hacia el norte del continente.

Sin embargo, a lo largo de todo el istmo centroamericano, Colombia y México debe haber otros miles de cubanos que intentan recibir los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano estadounidense, que les permite permanecer en Estados Unidos y obtener la residencia.

Iván Andrey Brenen Reyes, presidente ejecutivo de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) de Costa Rica, informó en una reunión sostenida con representantes de Cáritas de ese país que el surgimiento abrupto de cubanos en la región fue propiciado principalmente por el desmantelamiento de una red de traficantes de personas que dejó a los cubanos sin las rutas tradicionales.

A ello, hay que agregarle que Ecuador suspendió su política de visado para los ciudadanos cubanos, desde el 1 de diciembre pasado, pues los isleños estaban usando al país sudamericano como trampolín para llegar a EU, y que Nicaragua cerró su frontera con Costa Rica para estos migrantes desde el 15 de noviembre pasado.

Según Brenen, normalmente el paso de los migrantes sigue la ruta Ecuador, Colombia y Panamá, para luego llegar a Costa Rica desde donde siguen su destino. Calcula que por este país centroamericano han pasado 20 mil cubanos, desde que se aceleró su ingreso a Ecuador.

Los habitantes de la isla caribeña temen que con la posible regularización de las relaciones del Gobierno de Castro con EU pierdan el privilegio de la mencionada Ley de Ajuste Cubano, emitida en 1966.

El funcionario precisó que, hasta este mes, Costa Rica ha gastado 3.4 millones de dólares en esta ayuda humanitaria y que los recursos disponibles son muy limitados, en parte porque los materiales e infraestructura que cuenta el país para atender emergencias están enfocados a desastres naturales, y no migratorias.

Sin embargo, destacó la colaboración que el pueblo tico ha tenido hacia los migrantes cubanos, en particular la participación de la Iglesia católica a través de Cáritas Costa Rica que atiende ocho de los 39 albergues dispuestos para los casi 6 mil cubanos que todavía quedan en el país a la espera de continuar su camino.

Ellos Reciben atención hospitalaria, clínica o apoyo psicosocial sin pago alguno, destacó Brenen.

A falta de recursos, el voluntariado costarricense y los propios cubanos colaboran para dar mantenimiento a los albergues que están diseñados para estancias temporales de muy corto tiempo. Sin embargo, pese a estas limitantes, los cubanos se sienten acogidos y contentos.

Es el caso de María, una habanera de 51 años que cruzó a Ecuador, pasó por lancha a Colombia y luego a Panamá, en compañía de su esposo y su hija de 19 años. Agradece con mucha alegría el trato que está recibiendo en uno de los albergues de Cáritas de Costa Rica, al punto que dice sin empacho que “podría quedarse otro mes”.

“Una comida muy buena, mucha limpieza, entre nosotros mismos nos ayudamos, ves; yo me siento bien aquí, puedo esperar un mes más o dos meses más, de verdad, de corazón. Estoy contenta con los ticos.

“Pero sé que me tengo que ir, porque sé que les estamos dañando la economía a ustedes, y no quisiera que eso sucediera, por lo bien que se han portado, aseo, comida, de verdad que me siento muy bien aquí.”

María describe con tristeza el trato que recibió por parte de los coyotes colombianos, quienes los estafaron, les quitaron dinero, los amenazaban con regresarlos e incluso conoció a cubanas que sufrieron agresiones sexuales. Lleva gastado en su peregrinaje 4 mil dólares, pero varios días la pasaron sin comer, ni lugar dónde dormir ni asearse.

Ella es peluquera, y la mayoría de los cubanos varados en Costa Rica tienen una profesión, muchos cultos, con una educación formal terminada.

El Gobierno tico teme que esta ayuda humanitaria genere problemas sociales, pues los albergues están ubicados en las zonas más pobres de Costa Rica y con el tiempo pueden competir por recursos, principalmente el agua, por lo cual ya ha solicitado la ayuda internacional.

El padre Edwin Aguiluz, Director de Cáritas Costa Rica, señaló que la ONU, a través de la Organización Mundial de la Salud y otros organismos, han aportado ayuda, pero que es muy pequeña. La Organización Internacional de las Migraciones ha apoyado en enseñar a las personas a construir albergues, pero su ayuda no ha pasado de la asistencia técnica.

El riesgo de esta crisis humanitaria está latente.

En México, Monseñor Guillermo Ortiz Mondragón, Obispo de Cuautitlán, en el Estado de México, y presidente de la Dimensión de Movilidad Humana (DEPMH) de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), informó que ya dialogan con las autoridades de su país para tratar de ayudar a los cubanos que buscan llegar a la frontera con EU.

“No se trata de tomar el lugar de un pollero (coyote) que ayuda a pasar gente, sino de reconocer en primer lugar su derecho de la migración, de proporcionarles, dentro de la caridad cristiana, sin una visión de ideología, ni de partido, respetando las leyes de cada nación. Entonces, apoyarles como sea posible”.

Fuente: Caritas Latinoamérica y el Caribe

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