Diócesis Iglesia en España

Cáritas Ciudad Real reclama preservar la dignidad de las condiciones laborales de los temporeros

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Un año más, con la llegada de las labores agrícolas de carácter temporal, Cáritas Diocesana de Ciudad Real vuelve a lanzar su Campaña de Temporeros 2012 con la que, bajo el lema “Sin justicia no hay dignidad”, se pretende hacer reflexionar a toda la sociedad sobre las situaciones que se viven en muchas de las localidades de esta diócesis castellano-manchega con el inicio de la temporada de recolección, en la que es necesaria la contratación de mano de obra para la realización de las tareas agrícolas.

En esta época del año son varias las provincias y Comunidades españolas que registran la llegada de personas temporeras, tanto extranjeras como de otros puntos del país, que buscan una oportunidad de trabajo en el campo que les ayude a aliviar su escaso nivel de recursos económicos. Una oportunidad que, como señala Cáritas Ciudad Real, “debe llevar aparejada la dignidad de las condiciones laborales”.

Este año, a pesar de los escasos apoyos institucionales disponibles, Cáritas Ciudad Real va a seguir prestando ayuda a las personas temporeras que lleguen, en la medida de las posibilidades de la Cáritas de cada localidad, ya que desde esta institución entienden que “en tiempos de crisis al que más hay que apoyar es la que menos tiene”.

Como señalan los responsables de la campaña, “Cáritas no puede permitir que existan condiciones de trabajo indignas y degradantes, que reduzcan y rebajen a la persona temporera que se desplaza a realizar una labor agrícola, a ser un mero instrumento de lucro”.

Por estos motivos, Cáritas recuerda “que la falta de justicia social y los recortes que se están produciendo están mermando los derechos de todos, especialmente de los más empobrecidos, que ven en muchas ocasiones como se va minando la dignidad en las condiciones de trabajo y su dignidad como persona.

Dispositivos y recursos de atención a los temporeros

Durante la campaña de trabajadores temporeros, Cáritas Ciudad Real organiza dispositivos de atención a estas personas, a las que acoge y da respuesta a sus necesidades básicas, tales como alimentación, aseo personal, ropa o calzado. De igual manera escucha los problemas que estas personas plantean –situaciones de abuso, de precariedad de las condiciones de trabajo, de falta de alojamiento–, al tiempo que informa y asesora sobre las situaciones planteadas y los recursos locales existentes.

Este es el caso, por ejemplo, de Cáritas Parroquial de Manzanares, que ya ha empezado a atender a las primeras personas temporeras que han llegado a la localidad a la recogida del pimiento o el melón y que se extenderá hasta la vendimia. Otras Cáritas como las de Socuéllamos y Valdepeñas también ponen en marcha la atención a personas temporeras a partir de la segunda quincena de agosto.

Incidencia de la reforma sanitaria

La reciente reforma sanitaria que se ha producido en España y que se recoge en el Real Decreto Ley 16/2012, de 20 abril preocupa especialmente a Cáritas Diocesana de Ciudad Real por el impacto y las consecuencias que pueden provocar en numerosos ciudadanos y que, al entrar en vigor el próximo 1 de septiembre, coincidirá con los trabajos de temporada en nuestra provincia.

Este hecho suscita no poca incertidumbres, ya que se desconoce cómo van a ser atendidas los temporeros por la vía de urgencia, en caso de que se produzca algún accidente o enfermedad, sobre todo en el caso de los  españoles mayores de 26 años que no están ni han estado de alta en la Seguridad Social, los ciudadanos comunitarios que carecen de autorización de residencia en España, medios económicos o seguro privado de salud –como es el caso de personas rumanas o búlgaras que vienen a trabajar y no lo hacen a través del contingente–, así como los ciudadanos extracomunitarios en situación irregular.

En este sentido, Cáritas Diocesana de Ciudad Real recuerda, en el marco de la Campaña de Temporeros 2012, que “hay justicia con las personas temporeras cuando se les realiza un contrato de trabajo, se les paga un salario acorde al convenio del campo y se les proporciona un alojamiento que reúna las condiciones mínimas de habitabilidad”. Y añade que “hay justicia cuando se les proporcionan las herramientas de trabajo adecuadas, cuando se les procura el descanso necesario y cuando se les brinda el acceso a una sanidad básica. En definitiva, hay dignidad en las condiciones de trabajo cuando el empleador es justo con la persona temporera”.

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