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Cáritas apuesta por un acceso al derecho a la alimentación que dignifique a las personas y respete su autonomía

En vísperas del Día Mundial de la Alimentación, Cáritas celebra el 14 y 15 de octubre en El Escorial, bajo el lema “Ante el derecho a una alimentación saludable”, un encuentro con más de 125 representantes de la mayoría de las Cáritas Diocesanas del país para reflexionar sobre la misión de Cáritas en el acceso al derecho a una alimentación saludable y sostenible, como cuestión de justicia, dignidad, autonomía e inclusión.

Estas jornadas han culminado con un comunicado final en el que se apuesta por seguir avanzando en el cuidado de las personas y el cuidado de la Creación, además de fortalecer un modelo de acompañamiento a las personas basado en su autonomía y la dignificación del acceso a este derecho, tan demandado durante la pandemia en todos los recursos de la Confederación Cáritas en España y en aquellos países donde se apoyan diversos proyectos de cooperación internacional centrados en este ámbito.

Este es el texto del comunicado íntegro:

POR EL DERECHO A UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE Y SOSTENIBLE.
CUESTIÓN DE JUSTICIA, DIGNIDAD, AUTONOMÍA E INCLUSIÓN

La crisis socio-sanitaria de la COVID 19 ha puesto de evidencia la importancia del acceso al derecho a la alimentación dentro y fuera de nuestras fronteras. La pandemia ha provocado unos de los mayores aumentos del hambre en el mundo en décadas y está provocando efectos muy preocupantes, con una profunda huella de importantes consecuencias, en las condiciones de vida y niveles de integración social de las personas y familias.

A través de su presencia en el terreno y la puesta en marcha de diversos programas sociales, Caritas es testigo del severo impacto que tiene las deficiencias del sistema alimentario global, poniendo en riesgo la vida y los medios de subsistencia de muchas personas y hogares de nuestro país y el resto del mundo, especialmente en los más vulnerables. Frente a esta realidad, Caritas realiza programas de lucha contra el hambre y acciones dirigidas a garantizar, defender y promover el Derecho a la Alimentación en España y en casi de 40 países.

En el ámbito nacional, el 80,6% de las personas acompañadas por Cáritas en el último año lo fueron a través de los programas de Acogida y asistencia (1.425.991 personas), que constituye el corazón de nuestra acción social donde el acceso a este derecho es una de las demandas recurrentes de las familias en situación más precaria. En nuestras respuestas en este ámbito, siguen teniendo un relieve importante los proyectos de donación en especie, si bien el gran reto estratégico en el que toda la Confederación Cáritas en España viene trabajando en los últimos años se orienta a la dignificación de esta ayuda a través de diversas iniciativas que ya están en marcha en numerosas Cáritas Diocesanas para garantizar el acceso a este derecho de personas y familias en situación de grave privación material, que mantienen la privacidad de los destinatarios, como son el uso de tarjetas monedero, pagos a través de telefonía móvil o el uso de códigos QR.

En el marco de la convocatoria del Día Mundial de la Alimentación, Cáritas ha celebrado el 14 y 15 de octubre en El Escorial, bajo el lema “Ante el derecho a una alimentación saludable”, un encuentro con más de 125 representantes de la mayoría de las Cáritas Diocesanas para reflexionar, de la mano de expertos en el ámbito universitario y de la investigación social, sobre la misión de Cáritas en el acceso al derecho a una alimentación saludable y sostenible, como cuestión de justicia, dignidad, autonomía e inclusión.

Estas jornadas han servido para profundizar tanto en las causas que generan esta violencia estructural que niega a sectores de la población el derecho a la alimentación como, sobre todo, en la búsqueda de alternativas de acompañamiento basadas en la dignificación del acceso a este derecho y que ponga a las personas en el centro de todas las acciones.

Hemos debatido sobre la estrategia confederal de Cáritas para generar transiciones en la protección de este derecho de las personas acompañadas a través de nuestros recursos inspiradas en la dignidad, la autonomía y la salud integral en el marco de relaciones de reciprocidad. Las experiencias compartidas sobre las iniciativas que se están realizando en todo el país han puesto de manifiesto la necesidad de seguir avanzando hacia ese modelo de ayuda alimentaria y sembrando semillas en esa dirección tanto en el ámbito confederal como en el trabajo en red con otras entidades.

Los participantes en estas jornadas hemos manifestado nuestra voluntad de seguir caminando hacia una realidad social basada en el cuidado de las personas y, también, en el cuidado de la Creación. Hacia el cuidado de las personas, porque queremos facilitar, allí donde los servicios públicos no llegan, el acceso a este derecho universal dentro de un proceso que ha de estar acompañado por el respeto a la dignidad humana, el anonimato y la normalización de un acto, el de alimentarse de manera adecuada cada día, donde queden garantizados la capacidad de elección, qué se quiere comer, cómo hacerlo y dónde se adquieren esos alimentos.

Y hacia el cuidado del planeta porque Cáritas apuesta por cultivar la conciencia personal y comunitaria para identificar la protección del derecho a la alimentación con el cuidado de nuestra Casa Común. Esto requiere asumir gestos personales, como la decisión de qué productos compramos, dónde realizamos nuestras compras o cómo reciclamos, y gestos de carácter colectivo, como apoyar las iniciativas que garanticen el acceso universal de todos al derecho a la alimentación y, en especial, de aquellos grupos de población más vulnerables a través de unos modelos de actuación que:

– Sean inclusivos, para todas las personas.

– Eviten un doble circuito de comercialización.

– Donde las personas puedan elegir libremente.

– Generen puestos de trabajo, en especial para personas con dificultades de incorporación socio-laboral.

– Contribuyan a la cadena del reaprovechamiento alimentario, desde su origen (reflexionando sobre el tipo de economía de consumo que produce más de lo necesario, empobreciendo y desertizando la tierra) hasta el final de la cadena (generando iniciativas para reelaborar menús con productos, que, de otro modo, irían a los contenedores de basura).



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