Editoriales Ecclesia

Cardenales al servicio de la misericordia y de una Iglesia misionera en salida – editorial Ecclesia

Cardenales al servicio de la misericordia  y de una Iglesia misionera en salida – editorial Ecclesia

Servir la misericordia y la evangelización ha sido siempre la misión principal de la Iglesia, su auténtica razón de ser como «sacramento» de Jesucristo para la salvación de todos. Ambas realidades —la misericordia y la Iglesia misionera en salida— son ahora, sin duda, acentos y subrayados especiales que el Papa Francisco imprime para toda la vida y quehacer eclesial, siendo él, en primera persona, ejemplo fehaciente. Es una demanda del Pastor supremo de la Iglesia y es también el clamor de los signos de los tiempos actuales.

Por lo tanto, todos los miembros de la Iglesia —pastores y fieles— hemos de renovarnos y adecuarnos para ello mediante la continua conversión personal y pastoral. Nada tiene, pues, de extraño que, a la hora de nombrar cardenales —los más estrechos colaboradores del Romano Pontífice—, este busque entre las personas designadas a aquellos que, personalmente o en razón de los ministerios que ocupan, mejor puedan visibilizar y transmitir esta doble misión.

Y así lo expresó claramente Francisco antes de proceder a la lectura, el domingo 9 de octubre, de los elegidos: expresar «la universalidad de la Iglesia, que anuncia y da testimonio de la Buena Noticia de la misericordia de Dios en todos los rincones de la tierra». Y para mayor claridad en el mensaje, el Papa ha querido la víspera de la clausura del Año Jubilar de la Misericordia, sábado 19 de noviembre, como fecha del correspondiente consistorio, un consistorio, además, histórico en el sentido de que, si no por primera vez en toda la historia de la Iglesia, sí de un modo muy claro y acentuado los nuevos cardenales representan a quince países de los cinco continentes y muestran más inequívoca y hermosamente la universalidad de la Iglesia,  objetivo que empezó a marcar ya san Juan XXIII.

Así, el 19 de noviembre habrá nuevos cardenales de Italia (2), Estados Unidos de América (2), República Centroafricana, España, Brasil, Bangladesh, Venezuela, Bélgica, Isla Mauricio, Irlanda (aunque también nacionalidad y procedencia norteamericana), México, Papúa Nueva Guinea, Malasia, Lesotho y Albania. Esto significa que estarán representados los cinco continentes: Europa, con cinco países (Italia, España, Bélgica, Irlanda y Albania); América, con cuatro países (USA, Brasil, Venezuela y México); África, con tres países (República Centroafricana, Isla Mauricio y Lesotho); Asía (Bangladesh y Malasia, más, de algún modo Siria, al estar entre los designados el nuncio, en la «amada y martirizada Siria», italiano); y Oceanía (Papúa Nueva Guinea).

La tercera hornada de cardenales de Francisco se caracteriza asimismo por perfiles heroicos, en sus personas y en sus Iglesias locales, de algunos de sus designados como el sacerdote albanés Ernest Simoni, el nuncio en Siria, el arzobispo de la capital de República Centroafricana o el arzobispo venezolano de Mérida.

Determinados automatismos a la hora de confeccionar estas listas han quedado, de nuevo, en suspenso, sin que ello prejuzgue ni la raigambre y vitalidad de tradicionales sedes episcopales «cardenalicias» (Los Ángeles, Filadelfia, Turín, Venecia, Sevilla, Toledo, Marsella, Monterrey, Berlín,…), ni las personas que las ocupan actualmente, ni tampoco el que dichas diócesis vuelvan o no a contar con un cardenal.  Y esta última afirmación la avala, por ejemplo, el hecho de que entre los designados ahora sí hallan los actuales arzobispos de Madrid, Brasilia, Chicago y Malinas-Bruselas. Y lo mismo ocurre en relación con la Curia Romana, donde hay solo un curial (Farrel, prefecto del nuevo dicasterio de Laicos, Familia y Vida) entre los ya  cardenales electos.

El consistorio del 19 de noviembre rejuvenecerá notablemente al colegio cardenalico, pues entre sus próximos integrantes se hallarán otros dos cardenales con menos de 60 años (Sergio Da Rocha y John Ribat) e incluso uno, el arzobispo de Bangui, con tan solo 49 años.

Otro apunte que no debe pasar desapercibido es la notable presencia entre los neopurpurados de seis religiosos, muy significativamente, además, pertenecientes a congregaciones de marcado carisma de missio ad gentes. Se trata de dos misioneros espiritanos, un misionero del Sagrado Corazón de Jesús, un religioso de la Congregación de la Santa Cruz, un redentorista y un oblato misionero de la Inmaculada.

Por último, no queremos concluir estas líneas sin expresar la satisfacción de la Iglesia en España porque, de nuevo, Francisco, ha incluido a un español entre sus nuevos cardenales. En este caso, es el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, a quien felicitamos con afecto y comunión.

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