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El cardenal Ortega se despide al dejar el arzobispado de La Habana

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El cardenal Ortega se despide al dejar el arzobispado de La Habana

Aunque aseguró que “un sacerdote nunca se jubila”. El papa Francisco le envió un mensaje que fue leído en la misa

El cardenal Jaime Ortega se despidió este sábado, 7 de mayo, de los fieles al dejar de ser arzobispo de La Habana, por motivos de edad, con una celebración eucarística en la que participaron cientos de personas incluidas autoridades del gobierno, como la ministra de culto Caridad Diego.

Allí se leyó un mensaje que el papa Francisco le envió al cardenal Ortega llamándolo de “amigo muy querido”, donde elogia que “aún en tiempos delicados no ha escatimado esfuerzos para fomentar la reconciliación en el seno de la sociedad cubana y para abrir caminos de diálogo entre Cuba y otros países”, y subrayó el trabajo del cardenal para lograr un acercamiento entre su país y el Vaticano.

“Permanezco cercano, me quedo entre ustedes”, dijo el cardenal Ortega y recordó que los sacerdotes nunca se retiran y que seguirá siempre sirviendo a la Iglesia. En sus palabras agradeció también a las autoridades “haber sido capaces de avanzar sin retrocesos por un camino de diálogo” superando así “los “periodos críticos y momentos difíciles.

El purpurado reconoció entretanto que este diálogo “no fue comprendido por muchos dentro y fuera del país, dentro y fuera de la iglesia y dentro y fuera de las estructuras gubernamentales”.

Se refirió así a la difícil situación vivida: desde la oposición de muchos cubanos en el exilio, hasta el temor de que la distención con el gobierno se tradujera en una claudicación, pasando por el tema de derechos humanos, la mediación que logró la excarcelación de presos políticos y el acercamiento a Estados Unidos.

“Agradezco especialmente –dijo Ortega– al presidente Raúl Castro por el impulso decisivo dado a este diálogo. Él aceptó la participación activa y mediadora de la Iglesia Católica en la excarcelación de casi 150 prisioneros”. Y añadió: “Gracias también al presidente por haber aceptado los buenos oficios del papa Francisco para un acercamiento entre Cuba y EE.UU en el cual se han dado ya pasos importantes”.

Además en los últimos años un centenar de estructuras, entre templos y edificios confiscados durante la revolución castrista, fueron restituidos a la Iglesia.

El cardenal nacido en 1936, al cumplir los 75 años, pidió en el 2011 al Papa Benedicto XVI su retiro que no fue aceptado. Solo a finales de abril pasado el papa Francisco aceptó su retiro y nombró al arzobispo de Camagüey, Juan de la Caridad García, para que le sustituya. El nuevo arzobispo será recibido el próximo 22 de mayo en la catedral de La Habana.

Cuando Ortega tenía 20 años y había apenas entrado en el seminario vio la revolución de Fidel Castro tomar el poder. Ordenado sacerdote el 2 de agosto de 1964 y designado en la iglesia catedral de Matanzas, su ministerio sacerdotal se interrumpe en 1966, durante ocho meses, cuando es reclutado a las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), controladas por el Ministerio del Interior. En 1978 fue nombrado obispo de Pinar del Río; en 1991 inició con Cáritas Cuba. En 1994 fue creado cardenal por Juan Pablo II y arzobispo de La Habana.

Durante la gestión del cardenal Ortega visitaron la Isla tres papas. En enero de 1998, estuvo Juan Pablo II, que invitó ‘a que el mundo se abra a Cuba y a Cuba que se abra al mundo’. En marzo de 2012 llegó Benedicto XVI, quien reconoció “con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión” invitando a consolidar el derecho a la libertad religiosa. Y la del papa Francisco, en septiembre de 2015, cuando el gobierno liberó a más de 3500 presos, y en la que el Papa aseguró que el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos es un signo de la victoria de la cultura del encuentro.

Sergio Mora/ZENIT

(ZENIT – Roma).-

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