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Cardenal Omella al inicio de la Asamblea Plenaria: «La pandemia ha sacado a la luz heridas que no habían cicatrizado»

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Juan José Omella, ha inaugurado con su discurso la XCL Asamblea Plenaria recordando «que la pandemia ha sacado a la luz muchas de las heridas que no habían cicatrizado».

En el discurso, el cardenal ha tenido un recuerdo para todos los fallecidos durante la pandemia y ha destacado que «muchos creen que todo volverá a ser lo mismo cuando pase la pandemia». Y lo cierto es «que no va a ser lo mismo, vamos a encontrar un mundo herido, afectado muy desigualmente por la pandemia y, sobre todo, por la crisis económica que ha provocado». Existe un gran riesgo, ha insistido Omella «querer pasar página lo antes posible y volver a la vida de antes como si no hubiera pasado nada», pero en España, «el paro ha aumentado y afecta a casi cuatro millones, además de los abultados ERTE, de incierto futuro».

Pero como siempre, «quienes sufren más las crisis son los más desfavorecidos, los que tienen menos oportunidades para acceder a los servicios básicos. Entre ellos, sobre todo, los refugiados, los migrantes en situación irregular, las víctimas de la trata de personas, que la pandemia ha invisibilizado».

«No es momento para disputas inertes entre partidos políticos»

En España, ha explicado el cardenal en el discurso existe un creciente y grave problema que se llama «desigualdad social». «Este es un reto que tenemos que abordar para asegurar la dignidad de todos y la necesaria justicia social que es siempre garantía de paz social».

No es momento «para disputas inertes entre partidos políticos, no es tiempo para soluciones fáciles y populistas a problemas graves, no es el momento de defender intereses particulares. Ahora es el momento para la verdadera política, que sume a todas las partes y que trabaje para el bien común de toda la sociedad y el fortalecimiento y credibilidad de las instituciones en las que se asienta nuestro sistema democrático».

Para ello serán necesarias reformas estructurales que superen el vaivén de intereses electorales cortoplacistas. La política existe para servir y ahora está llamada a servir más que nunca y a olvidarse de la consecución de intereses partidistas o su imposición ideológica aprovechando la crisis humanitaria y social que padecemos.

Por esto mismo la Iglesia «va a orar intensamente por nuestros gobernantes y va a hacer todo lo que esté a su alcance para promover las reformas necesarias que, como bien sabemos, empiezan por cada uno de nosotros: no hay cambio social sin una previa conversión y transformación personal», ha expresado.

«Los católicos estamos llamados a la cohesión social»

Ante este futuro incierto y este mundo dividido, «los católicos somos llamados a ejercer un liderazgo global y local en la cohesión social del mundo y de cada una de sus sociedades», ha expresado el cardenal Omella en el discurso. «La Iglesia, a diferencia de los países o de las grandes multinacionales no tiene otro interés que promover el bien común, la fraternidad universal y anunciar el Evangelio de Jesucristo».

Por eso, ha enfatizado, «queremos ahora poner el foco de nuestra atención en las personas, particularmente en aquellas que se quedan al borde del camino a causa de esta pandemia: las familias necesitadas, los jóvenes, los ancianos, los migrantes…». Para ello, «hay que discernir los retos pastorales que tiene la Iglesia en España». La propuesta de una «fraternidad universal» comienza a vivirse en concreto desde la «fraternidad familiar».

«No hay enfermos incuidables, aunque sean incurables»

En esa misma línea, Omella ha recordado que el Papa Francisco ha instituido la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que celebraremos por primera vez en 2021. En este contexto, «no deja de sorprender la Ley de regulación de la Eutanasia, recientemente aprobada en España. Ha supuesto un fuerte contraste con la sensibilidad social por el cuidado de las personas mayores y enfermas. Ante el sufrimiento que derriba a las personas, desde la Conferencia Episcopal Española apostamos por una cura integral de las personas que trabaje todas sus dimensiones: corporal, espiritual, relacional y psicológica. No dejaremos nunca de repetir que no hay enfermos “incuidables” aunque sean incurables».

Los gobernantes deben destinar los recursos necesarios «para asegurar unos dignos cuidados paliativos que garanticen el control adecuado del dolor a todos los que los necesiten. Asimismo, estos recursos deberían permitir a todas las personas dependientes acceder a las ayudas económicas que les corresponden. En estos momentos, esto sí es una prioridad».

Líneas de Acción Pastoral

La reunión de los obispos de esta semana tiene un perfil «programático», ha explicado el presidente de los obispos. Punto central la Asamblea Plenaria será «la aprobación de las líneas de acción pastoral de la Conferencia Episcopal Española para el quinquenio 2021-2025». Un documento titulado Fieles al envío misionero. Claves del contexto actual, marco eclesial y líneas de trabajo, «que pretende responder al reto de la evangelización en la sociedad española actual y señalar las prioridades de la Conferencia Episcopal Española, de sus comisiones y servicios para los próximos cinco años».

Son tres los ejes principales que, «en sintonía con el Papa Francisco y con la Iglesia universal», vertebran y motivan estas líneas de acción: «La conversión pastoral, el discernimiento y la sinodalidad. Nuestro objetivo es que la Iglesia en España, tanto en su presencia social como en su organización interna, en su misión y en su vida, se ponga en marcha hacia el Reino prometido, en salida misionera, en camino evangelizador».

En este sentido, Omella ha citado en su discurso la renovación de las estructuras de la Conferencia Episcopal Española, «con una promoción de una mayor representación territorial, el aumento de la agilidad y de la eficacia, la reducción del número de comisiones y una mayor colaboración entre los diversos organismos de la Conferencia Episcopal Española».

Además, ha añadido la atención en la promoción de la participación de los laicos, «todos, ministros ordenados, vida consagrada y laicos, por haber recibido los sacramentos de la iniciación cristiana, somos discípulos misioneros, en comunión y corresponsabilidad. Caminamos juntos impulsados por el Espíritu y entre todos construimos el reino de Dios».

Una pastoral vocacional «capilar»

Durante el discurso inaugural de la Plenaria de los obispos, el cardenal Omella ha presentado algunas novedades e insistencias de la Ratio nationalis, «como la necesidad de una pastoral vocacional capilar; la implantación del curso propedéutico con carácter general; la integralidad y unidad de la formación en un único camino discipular y misionero que incluya todas las dimensiones de la persona y las etapas de la vida; y la formación permanente».

En este cambio de época, es necesario que el sacerdote sea «profundamente humano y experto en humanidad para poder ser un fiel servidor de Cristo en los hermanos y prevenir en la formación todo tipo de clericalismo y de futuros abusos ya sean sexuales, de conciencia o de poder».

Omella ha destacado que «el compromiso de la Iglesia en este punto es incuestionable con las nuevas normas de imputabilidad y la progresiva creación de Oficinas para la Protección de menores en todas las diócesis. Para el desarrollo de la pastoral vocacional, uno de los proyectos de estos años será la creación de un Centro nacional de Vocaciones, como prevé la misma Ratio nationalis».

El Papa Francisco  propone a san José en la carta apostólica Patris corde como «un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad». Confiando en que su poder es tan grande como la bondad de su «corazón de Padre»por eso, pide el Cardenal, «en estos momentos de tristeza y aflicción, por el fin de la pandemia y por los que se ven afectados más directamente por ella: Por los fallecidos y sus familiares, los enfermos, los sanitarios, los que han perdido el trabajo, los padres que sufren por llevar adelante a sus familias… También ponemos al amparo de la intercesión de san José, que es custodio y protector de la Iglesia, nuestros proyectos para estos próximos años, especialmente los seminarios, para que tengamos muchos y santos sacerdotes», ha concluido.

 



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