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Cardenal Ladaria, a ECCLESIA: «Llenar de laicos y laicas las facultades de Teología»

El gran reto es «llenar de laicos y laicas las facultades de Teología». Y es un reto «para vivir mejor nuestra fe, para conocer mejor a Nuestro Señor y por tanto, para poder seguir y amarlo más». Con estas palabras, el cardenal Luis Francisco Ladaria Ferrer, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, pronunció en la Universidad Eclesiástica San Dámaso la lectio inauguralis del curso académico 2021/22, titulada Fons et origo. Una lección magistral sobre las reflexiones inactuales de la Teología del Padre.

Frente a otras propuestas de la teología trinitaria contemporánea, Ladaria expresó que «considerar al Padre como el “don original”, donación total y perfecta de sí, que de Él mismo, de su esencia, hace nacer al Hijo y proceder principaliter al Espíritu Santo, en todo iguales a Él, es el modo más convincente de fundamentar la igualdad y la comunión perfecta entre las personas divinas». Con esta ponencia, la universidad culminó el 1 de octubre las celebraciones por el 25 aniversario de la Facultad de Teología.

Tal y como expresó el rector, Javier Prades, «no son tantos para la vida de esta institución, y por tanto necesitamos seguir creciendo para aportar lo mejor que tenemos».

Por eso, los actos «no serán solo celebrativos», sino profundos, «para estar presentes en el contexto actual, ya que detrás de cada número, hay un sacerdote, religioso o laico que testimonian en el mundo la fe y la caridad».

Entre los distintos actos, ECCLESIA, pudo conversar brevemente con el prefecto, que quiso profundizar en la importancia de la Teología en el contexto actual de la vida de la Iglesia.

—Más de 25.000 matrículas en 25 años de vida. ¿Cómo seguir fomentando los estudios teológicos entre todo el Pueblo de Dios?
—El estudio de la Teología ha sido siempre importante. En ciertos momentos parecía que solo los candidatos al sacerdocio tenían que estudiarla. Eso podría significar que estaba destinada a quienes tienen que ejercer un ministerio sacerdotal porque tienen que predicar o porque tienen que enseñar… Pero en este momento, hemos llegado a la conclusión de que la Teología ilustra nuestra fe, nos hace «vivir mejor nuestra fe», nos hace conocer mejor a Nuestro Señor y, por tanto, nos hace poder seguirlo y amarlo más. Por consiguiente, ha de estar al alcance de todos y hay que procurar que la mayor parte de los bautizados puedan acceder a estos estudios, porque cuanto más grande sea el alcance, mejor. Nuestras facultades de Teología gracias a Dios están hoy llenos de laicos y de laicas, y eso es un progreso muy grande que tenemos que agradecer al Señor. Y, además, hay que fomentarlo con facultades como esta.

—Y es que el punto de vista teológico alcanza a todos los ámbitos de la vida, también en sus momentos finales. Así se explica al inicio de Samaritanus Bonus, un texto de importante relectura en estos momentos.
—En Samaritanus Bonus el Papa Francisco no ha dicho nada nuevo, pero ha recordado algo que es importante, la fe de la Iglesia y que la vida es un don de Dios. Nuestra vida depende de Dios, no es nuestra y la dignidad del ser humano viene precisamente de ser imagen de Dios, de nuestra relación con Dios y eso es algo que nosotros no podemos por nuestra cuenta alterar. Tenemos que aceptar este don de Dios y vivir según este don, que es el primer don que hemos recibido y de ahí vienen todos los demás. Al concluir la sesión Plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 2018, en relación con el estudio de las cuestiones doctrinales y pastorales relativas al acompañamiento de los enfermos en las fases críticas y terminales de la vida, los padres sugirieron que era conveniente disponer de un documento que tratara de ello, no solo de manera doctrinalmente correcta, sino también con un fuerte énfasis pastoral y un lenguaje comprensible. Se trata de profundizar, en particular, en los temas del acompañamiento y la atención de los enfermos, a la luz de estas consideraciones y aunque la enseñanza de la Iglesia sobre el tema ya está contenida en conocidos documentos magisteriales.

—¿Se podría hacer un balance sobre la Teología que se hace hoy en día? Hace unas décadas las noticias eran las sanciones a este o aquel teólogo…
—En este momento no tenemos especial problema con sanciones a teólogos. Creo que en este momento en la Teología católica puede haber «una voz aquí o allá», pero la mayoría de los católicos siguen fielmente las enseñanzas de la Iglesia. Todos ellos se inspiran muchísimo en el Concilio Vaticano II y se va adelante, se camina poco a poco hacia adelante. Es verdad que, quizá, no con cosas espectaculares, pero con estudios muy serios y enseñanzas muy serias en las diferentes facultades, que han crecido mucho. Algo que es importante es que la propia Teología tiene que ser sinfónica, tiene que ser la voz de muchas aguas y cada uno tiene que contribuir a esta gran sinfonía de la fe, porque ninguno puede pretender decirlo todo. Todos tenemos algo que decir, y este carácter comunitario y eclesial de la Teología sinfónica es el que tiene hoy, y con los altos y bajos que siempre ha habido, pero realmente está en un momento de maduración y de crecimiento.

—Desde la publicación de la carta apostólica del Papa Francisco en forma de motu proprio sobre la Pontifica Comisión Ecclesia Dei, las tareas de esta comisión creada por Juan Pablo II pasaron a su Congregación. ¿Cómo está el diálogo con los lefebvristas?
—Nosotros tenemos nada más la competencia doctrinal, ya no tenemos la competencia litúrgica y ya no tenemos la competencia de la vida religiosa o de las asociaciones. Tenemos que pedir al Señor que nos ilumine a todos porque el diálogo está un poco estancado, hace ya tiempo que no ha habido ningún progreso. Por eso, tenemos que pedir al Señor que nos ayude, porque la unidad es un don que viene de Dios, no depende de nosotros y que con esa ayuda, esas dificultades puedan superarse. Es algo que depende de Nuestro Señor y nosotros tenemos que pedir que nos abra el camino para conseguir la unidad más plena, porque no es que estén separados de la Iglesia católica, pero la unión no es perfecta en este momento. Por eso vamos a procurar con la oración y nuestro espíritu de acogida que esto se pueda realizar lo antes posible.

Por Sara de la Torre y José Ignacio Rivarés



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