Internacional

Cardenal Cipriani (Perú): “La cercanía con Dios nos da esperanza”

Cardenal Juan Luis Cipriani (Perú): “La cercanía con Dios nos da esperanza”

En el programa Diálogo de Fe del sábado 4 de febrero, el Cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, habló sobre sus actividades en Roma donde estuve cumpliendo diversas responsabilidades como Cardenal, sus experiencias vividas en Madrid. Se refirió también a la actual situación que se vive en el Perú por los desastres naturales y sobre la realidad de nuestro país.

Ante la pregunta del periodista Miguel Humberto Aguirre sobre la ratificación del Cardenal Cipriani como miembro de la Pontificia Comisión para América Latina, el Arzobispo de Lima confirmó que el Papa Francisco lo ha ratificado por 5 años más en este cargo.

“Esto no es un honor, no es una gloria; es un hecho real, son colaboradores cercanos al Papa en campos diversos. Yo estoy habitualmente en el campo de la Economía donde tengo un encargo, también en la Causa de los Santos, en el Culto Divino y ahora en este de América Latina, donde nos reunimos una vez al año y que habitualmente le podemos sugerir al Santo Padre aspectos de la vida de la Iglesia en esta zona del continente. Es una responsabilidad ver cómo van las cosas de la Iglesia, cómo van las cosas de la sociedad, para ayudar un poco al Papa a tener una visión de nuestro continente. Le agradezco mucho y a ustedes les pido oraciones”.

Contó también que durante su viaje le entregó al Santo Padre un libro sobre el Señor de los Milagros, elaborado por el Banco de Crédito, a lo que el Papa le respondió con una carta.

“Él me dice: “Querido hermano, muchas gracias por tu carta del día 20 y por el libro del Señor de los Milagros, que espero me pueda llevar al Perú como tú deseas”. Yo le ponía en la carta que venga algún día, él lo pone en manos del Señor de los Milagros, son buenas manos pero no es más que una promesa, tampoco  hagamos acá un cuento. Y después pasa a comentarme de manera ya más cercana: “Te recuerdo, rezo por vos, por favor no te olvides de hacerlo por mí. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide. Fraternalmente, Francisco”. Unas apalabras del Papa siempre levantan el ánimo. No son para mí, son para todos ustedes, para todo el Perú, porque yo represento al Perú cuando voy a visitar al Papa. Le ves ese cariño. También les digo a ustedes, recemos por el Papa. Han sido momentos estupendos, brevísimos, pero pienso que te levanta mucho el ánimo el saber que en el corazón del Papa hay un rincón donde está el Señor de los Milagros, donde está el Perú y donde está la amistad que nos une hace años”.

Comentó sobre su visita al Monasterio de Carmelitas de la Encarnación en Ávila, de la cual se llevó la gran experiencia del amor que las religiosas profesan a Dios.

“Cuando ves a esas mujeres de 30 o 35 años, algunas de ellas con carrera universitaria, que su vida entera la dedican a amar a Dios, a quererse, a trabajar y a ofrecer. Yo salí de ahí y me dije Tengo que cambiar mi vida, esta gente cómo ama a Dios, cómo está de gozosa en medio de este frío, son gente que vive esta mortificación sana, las ves entusiasmadas. Ves gente que tú dices Cómo es posible que esto no se haya prolongado como en siglos pasados en que  la cercanía de Dios genera gozo, genera amistad, genera confianza, genera ilusión y genera esa gran solidaridad de ayudarnos los unos a otros”.

– La familia sigue siendo un santuario

También habló sobre su visita a una familia y su costumbre de leer un pasaje del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica, acompañados de una petición y una meditación, para concluir con un Padre Nuestro.

“Serían 5 minutos. Pero sabes lo que es ver chicas de 22, 24 o muchachos de 26, 18, normales, despiertos, alegres, con sus enamoradas, enamorados, llegaban de trabajar y de estudiar. Papá y mamá cuánto tiempo han invertido para que esos chicos sean así, pero sí se puede. La familia sigue siendo un santuario. Salí de ahí y dije: Gracias papá y gracias mamá, porque tuve la suerte de poder vivir en ese clima. Y tantos hogares que nos escuchan: Dedíquenle tiempo, vale la pena estar unidos y querer a los hijos; y a los hijos, querer a los padres”.

Luego del tradicional video del Papa Francisco que hablaba sobre encender la luz de esperanza, el Arzobispo de Lima comentó que en esos momentos de tribulaciones nuestra fe es lo que nos mantiene de pie.

“El Papa hace una cosa muy bonita en este pasaje: Enciende una luz muy grande que es la fe. Porque cuando uno está al final de la vida, enfermo, o cuando está un poco inmovilizado, toda la cosa material ya no te sirve para nada. En ese momento se enciende la luz; no estás en las finales, estás a punto de entrar en la gran felicidad eterna. Esto lo tenemos que ir meditando porque se muere como se vive. El que vive en esa angustia vital, en esa ansiedad, egoísmo, mentira, morirá así; y no sé el futuro. Pero si uno vive en esa misión de ayudar al prójimo, de querer a los demás, de visitar al enfermo, de ayudar al que no tiene, de aliviar como es el caso actual de tanto huaico, tanta pobreza, tanta gente que ha perdido todo. ¿Qué es lo que te enciende en ese momento? Mi Dios me espera”.

– Ayudar a los demás nos hace mejores

En otro momento, se refirió a la ayuda llevada hace unos días a Chosica por sacerdotes, seminaristas, religiosas y voluntarios del Arzobispado de Lima.

“Hace tiempo que nosotros tenemos la Vicaría de la Caridad y de la Misericordia, en la que estamos pendientes de los huaicos, del friaje o de problemas de accidentes. En este caso concreto ha sido la presencia sobre todo en la parte de Chosica y probablemente ahora vayamos al sur, hacia la parte de Ica o Pisco que también ha habido desastres. Lo que hacemos es llevar el alimento o medicinas, lo que nos pidan. Han ido como unos diez sacerdotes, seminaristas, diáconos; ellos llevan lo más importante: el consuelo, la amistad, el conversar dos minutos con aquella anciana atribulada, el ayudar a ese niñito pequeño, el jugar un poco para que en medio de la dificultad haya un momento de esparcimiento, por supuesto en un rincón verás a alguno confesándose.  Y los laicos son todos los voluntarios que están llevando toda la ayuda y los que están haciendo el trabajo material”.

“Sí pienso yo que la solidaridad de quien tiene más responsabilidad, sean municipios, sean ministerios, etc., no está bien organizada. Vale la pena que haya un poco más de interés en cuidar, porque esto se repite. Principalmente, pienso yo que también es una campanada para decir: Autoridades, no discutamos tantas cosas originales, lo primero es lo primero, cómo está el Perú preparado para este tema. Hay que estar más atentos, la gente no puede sufrir; y también hay que hacerles ver que no se pongan en el cauce del río porque la posibilidad de la tragedia es mucho mayor”.

– Erradiquemos la mentira de nuestra sociedad

Finalmente, se refirió a la actual coyuntura que vivimos y de cómo se está queriendo instaurar esa cultura de la post verdad en nuestro país, maltratando a la persona humana y a la familia.

“Esa post verdad, que es una tragedia, no acepta la creación. Yo no digo que yo tenga la verdad, yo lo que quiero decir es que la verdad está en la creación, yo sé que Dios ha creado al hombre y a la mujer, por lo tanto no tengo que hacer ninguna filosofía para decir que el hijo, el hombre, quiere a la mujer; y que la mujer quiere al hombre, que hay una natural inclinación puesta por Dios. ¿Por qué nos pasamos discutiendo con este invento del género? Por la post verdad”.

Y ante el tema de la corrupción exhortó a que se profundice en estos casos para que se extirpe de nuestra sociedad este mal.

“Cuando veo esta podredumbre, este veneno de la corrupción, me hace pensar que algunos de esos protagonistas fueron de los principales personajes que se dedicaron a maltratarme, no lo digo como desengaño. Pero esos que decían nunca más corrupción, corruptos; nunca más la mentira, mentirosos; digo esto para que nos demos cuenta que somos frágiles todos, yo también; por lo tanto no saquemos la bandera de dios, porque no somos dioses. Es una pena pero hay que ahondar para extirpar. No por venganza, pero no podemos seguir en la novela que empezó hace ya más de una década en la que habían buenos y malos. Somos todos pecadores, somos todos gente limitada; pero no engañemos a ese pueblo, el pueblo se cansa de ver que siempre hay tres o cuatro que salen ganando; hoy a algunos les toca perder y perder en la cárcel, yo iré a visitarlos. Pero no podemos ahora decir Pobrecitos, no te preocupes, no pasa nada. Sí pasa, han hecho mucho daño. Ojalá que la justicia tenga las agallas de llegar hasta el final. Y ojalá que los medios de comunicación estén presentes”.

Fuente: Arzobispado de Lima Foto: Archivo

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