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Cardenal Blázquez:  Que la clase de religión se siga ofertando sin recortes ni trampas

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Cardenal Blázquez:  Que la clase de religión se siga ofertando sin recortes ni trampas

Entrevista al cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE,  en Iglesia en Valladolid

Fuente: http://www.archivalladolid.org/publicaciones/IEV307.pdf

PREGUNTA: Cómo ha visto su pastor a la Iglesia de Valladolid en este último año?

RESPUESTA: La he visto con muy buenos ojos. Estamos en una situación de serenidad, de trabajo pastoral cada uno en su campo y con su responsabilidad, y sin perder la esperanza. Las instituciones diocesanas funcionan correctamente en medio de la Iglesia universal y de la sociedad en conjunto y también en medio de la complejidad de nuestro tiempo. Al comenzar este nuevo, año desearía hacerme eco de una bendición de la liturgia, de la Primera Lectura del día 1 de enero: “Que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor te muestre su rostro y te dé la paz, que el Señor esté contigo”. Con esta actitud de confianza y con la experiencia del año que acabamos, me abro al futuro con esperanza y espero que así lo hagamos juntos.

PREGUNTA: ¿Cuáles diría que son nuestros principales retos?

RESPUESTA: Tenemos muchos retos y desafíos como personas, como miembros de una familia, como sociedad, como humanidad… Y también como Iglesia. En lo personal, por ejemplo, el de poder conjugar las dificultades y las pruebas de la vida con una paz de fondo; como decía San Pedro: “Vivid gozosos en el Señor aunque de momento tengáis que padecer en pruebas diversas”. Que las pruebas no nos ahoguen y que la esperanza amanezca siempre en nuestro corazón para afrontar la vida con serenidad y decisión. Hay otros desafíos colectivos, como el hecho de que muchos jóvenes sigan esperando, ya cansados, la oportunidad de un trabajo con un cierto respiro, o el de que en el disentir de un pensamiento o de un acontecimiento no pasemos rápidamente al insulto y nos acostumbremos a expresarnos de una manera cívica y respetuosa. También, evidentemente, tenemos muchos desafíos por parte de la Iglesia.  Muchos.

PREGUNTA: Los jóvenes lo han sido en 2018 y seguirán siéndolo en el 2019, ¿no?

RESPUESTA: Tras el sínodo celebrado en octubre en Roma, en el que los jóvenes participaron activamente, he llegado a la conclusión de que ellos y nosotros, los obispos, podemos llegar a entendernos muy bien si nos aproximamos sin miedo, con confianza y entablando un diálogo. Evidentemente, un joven tiene menos experiencia porque ha recorrido menos camino. Pero, a veces, los que hemos recorrido mucho podemos mirar al futuro menos ilusionados de lo que lo hacen ellos. También la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Panamá en unos días, la segunda quincena de enero, va a ser una oportunidad para recopilar experiencias de los distintos lugares. Las diversas generaciones podemos y debemos caminar juntos: niños, adolescentes, jóvenes, personas maduras, ancianos, enfermos, sanos, etc. Todos estamos llamados a formar y a vivir como una familia.

PREGUNTA: ¿Y cómo ve a los jóvenes en nuestra diócesis?

RESPUESTA: La pastoral de juventud funciona. Hay convocatorias frecuentes, grupos que participan en las distintas formas de vida de la Iglesia, preparación y celebración de grupos de confirmación, aunque aquí nos falte madurez para garantizar la continuidad… No son las cifras de hace unos cuantos decenios, pero es un movimiento potente, en el sentido cristiano.

PREGUNTA: Desde hace unas semanas vivimos una situación histórica con usted como presidente de la Conferencia Episcopal Española y don Luis Argüello como secretario general. ¿Qué supone para nuestra iglesia?

RESPUESTA: Un esfuerzo y también una oportunidad de generosidad. Confío en que entre dos mitades de participación en la diócesis podamos formar un entero. Don Luis dedicará a los trabajos de la Conferencia los martes, miércoles y jueves, además de las excepciones. Y aunque yo también, entre unas cosas y otras me encuentro muy solicitado, espero que entre los dos podamos dedicar a la diócesis más tiempo que si fuéramos uno. Confiamos poder desarrollar bien el ministerio que se nos confía, aunque si tuviéramos que cambiar las cosas las cambiaríamos.

PREGUNTA: ¿El fiel vallisoletano, no va a notar entonces esa ausencia de pastores?

RESPUESTA. Yo creo que no. Los dos, gracias a Dios, tenemos buena salud; los dos tenemos ganas de trabajar y el trabajo no nos falta. De modo que ahí vamos a estar en la brecha, en la medida de nuestras posibilidades. Es evidente que en dos lugares al mismo tiempo no se puede estar, pero también en Madrid se preparan cosas para Valladolid y en Valladolid se preparan cosas para Madrid. Esperemos cumplir decorosamente con el encargo fundamental que hemos recibido como arzobispo y obispo auxiliar de Valladolid.

PREGUNTA: ¿Entra en sus planes efectuar algún cambio o nombramiento en la curia?

RESPUESTA: En principio, la nueva situación va a requerir que los miembros del consejo de gobierno, que coincide con los arciprestes, tengan que tomar una responsabilidad mayor en la animación pastoral y en la coordinación pastoral de sus respectivas demarcaciones. Para ello tendremos que adaptar algunas cuestiones.

PREGUNTA: Una de las preocupaciones de un obispo es el seminario. A principios de curso, el sacerdote Fernando Bogónez, tomó las riendas del de Valladolid. ¿Cómo lo ve?

RESPUESTA: Goza de buena salud. Es un seminario pequeño en número, pero no deja de correr un hilito vocacional. No dejan de aparecer jóvenes, que en el desarrollo de su vida cristiana, se plantean la interrogación de si podrían ser sacerdotes. La pastoral vocacional tiene unas dificultades especiales y sobre ella trabajaremos en el próximo encuentro de Villagarcía de Campos. Esperamos que con la ayuda de experiencias de otros lugares, de la búsqueda conjunta de los caminos de Dios en nuestro tiempo, podamos acertar en cómo acompañarla.

PREGUNTA: Continuando con asuntos educativos, ¿cómo percibe la situación por la que atraviesa la asignatura de religión?

RESPUESTA: Ha sido para todos nosotros una sorpresa y no grata que, sin comunicación ninguna por parte del Ministerio, nos hayamos encontrado con un borrador de anteproyecto de ley, después de haber reclamado todos la necesidad de un pacto educativo. La educación es una condición importantísima para el progreso de una sociedad en todo el orden de valores: de libertad, de responsabilidad, de formación, de capacidad para el futuro, etc. Por ello nos interesan todas las dimensiones de la educación y también que su regulación fundamental, que aparece en la Constitución, sea respetada, como deben serlo los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español. Deseamos asimismo que la escuela concertada tenga la posibilidad -porque es el ejercicio de la libertad de los ciudadanos- de desarrollar sus tareas adecuadamente. En lo que respecta a la clase de religión, pedimos que se oferte como se viene ofertando, sin recortes y sin trampas, porque los padres tienen la responsabilidad de elegir la educación para sus hijos según sus convicciones.

PREGUNTA: En menos de año y medio concluye su presidencia en la Conferencia Episcopal. ¿Espera que el papa Francisco le acepte entonces la renuncia, o se ve con ánimo y fuerza de continuar caminando en nuestra diócesis?

RESPUESTA: La palabra la tiene el Papa. Yo me encuentro, gracias a Dios, bien de salud. La respuesta que recibí del Santo Padre cuando le presenté la renuncia en abril de 2017 fue que continuara. Si al terminar mi mandato en la Conferencia Episcopal quiere aceptarla, ¡bendito sea Dios! Y si quiere antes, no tengo ningún problema. Lo que él crea oportuno, que actúe sin cortapisas. Pero yo encantado de seguir en Valladolid, ¡claro!

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