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Cardenal Blázquez: La Semana Santa no puede perder su raíz cristiana.

Cardenal Blázquez: La Semana Santa no puede perder su raíz cristiana. La Semana Santa de Valladolid es una síntesis de piedad cristiana, belleza y antropología, afirmó el arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, cardenal Ricardo Blázquez Pérez, en el pregón de la Semana Santa de la ciudad de Valladolid, el viernes 20 de marzo

El arzobispo de Valladolid, el cardenal Ricardo Blázquez, asegura que el secreto de la Semana Santa de Valladolid está en la síntesis de piedad cristiana, belleza y antropología vivida de generación en generación y que «es capaz de desbordar lo funcional para orientar nuestra mirada a otro mundo, quizás poco atendido cotidianamente, pero un mundo en el que hallamos hábitat para nuestras aspiraciones más hondas”.

A su vez, durante el pregón de la Semana Santa ofrecido este viernes en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, Blázquez defendió el papel de las cofradías y les animó a mantener el sentido artístico y a profundizar en su misión cristiana. Así, pidió a las hermandades que reanimen “incesantemente” las actitudes del auténtico cofrade, ya que la “fe cristiana no se puede perder en detalles irrelevantes”, a la vez que sentenció que “sin vosotros, nuestra Semana Santa tal cual es no existiría”, aseguró

Blázquez, que calificó la Pasión vallisoletana de “preciosa culturalmente y cristianamente intensa”, defendió la compatibilidad de la celebración litúrgica como las manifestaciones de piedad popular, ya que ambas “brotan del Evangelio”, y aseveró que la “sintonía fecunda” de la fe con la ideosincracia del pueblo se ha traducido en obras de arte, romerías, procesiones y lugares de peregrinación.

En este sentido, aseguró que Gregorio Fernández, Alonso Berruguete y otros imagineros “esculpieron rezando. Si inspiran hoy a quienes contemplan sus obras, es porque recibieron la luz de Dios y el aliento de su Espíritu. No son únicamente obras geniales, son también elocuentes monumentos de fe”, aseveró.

Dentro de esa unión entre arte y religión, afirmó que la “belleza, el realismo de nuestros hombres y mujeres y la piedad cristiana se hermanan en nuestras imágenes”. Así, a la vez que reconoció que el arte no se comprende si no es capaz de remover los sentimientos, defendió el hondo concepto de lo religioso del castellano y aseguró que la belleza y personalidad de su Semana Santa ha de buscarse en su sobriedad y su laconismo.

El cardenal se refirió a la Pasión de Sevilla, “donde no es es posible acallar del todo la vitalidad popular, que precisa explayarse siquiera por la válvula de la saeta”, con la de Valladolid. “En la Semana Santa se expresa auténtica y legítimamente la personalidad de cada pueblo. Por eso, con la expresividad y el recato al ser genuinos ejercen un atractivo poderoso la Semana Santa de Valladolid y la de Sevilla”, sentenció.

Legado

Blázquez, además de agradecer su elección como pregonero, destacó que la Semana Santa es el principal foco de atracción de la ciudad desde hace años y una de sus señas de identidad que se renueva todos los años. Así, aseguró que “nosotros nos sentimos dignificados con este legado que hemos recibido, lo celebramos gozosamente, en él vamos introduciendo a las nuevas generaciones y abrimos nuestras puertas a los numerosos visitantes que desean compartir con nosotros la excelencia de estos días de fiesta”.

Durante el pregón, Blázquez también hizo referencia a la figura de Santa Teresa de Jesús, como maestra de oración y como profesora que “nos enseña a mirar piadosamente a Jesucristo” y aseguró que la Semana Santa,“en la que nos guiamos por unas imágenes nacidas de la fe”, es una escuela en la contemplación creyente de Jesucristo de la que debemos aprender a mirar con compasión a los que están en situación de indigencia.

Por último, el cardenal argumentó que la salida procesional significa un paso de la privacidad a la publicidad, “de la invisibilidad a la manifestación”, y resaltó que la fe no se impone a la liberta de nadie, pero se propone con valentía. Blázquez cerró su pregón afirmando que “el Evangelio es en sí Buena Noticia, que llega al corazón alegrándolo, y deseamos que la dicha de reconocer a Dios otorgue a todos sentido luminoso en la vida. Es una oferta preciosa de humanización, de fraternización y de horizonte de esperanza”.

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