Cardenal Bertone: administrar bien los bienes de la Iglesia
Santa Sede

Cardenal Bertone: administrar con transparencia los bienes de la Iglesia al servicio de su misión

cardenal-Tarcisio-Bertone

El patrimonio que gestionan las entidades del Vaticano está al servicio de la misión universal de la Iglesia y hoy, en particular, se requiere “una justicia administrativa cada vez más eficaz y más transparente”. Son dos de los principales conceptos reiterados esta mañana por el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, en su discurso en la presentación del nuevo Reglamento de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede.
Fue Pablo VI quien quiso que hubiera, al reformar la Curia romana, una oficina encargada de la gestión de los Asuntos Económicos de la Santa Sede. Esta oficina tenía que cumplir tareas específicas como: el conocimiento, el control, la supervisión y la coordinación “de todas las inversiones y transacciones comerciales más importantes de la Santa Sede”.

El Papa Pablo VI quería modernizar el trabajo con el objetivo fundamental de garantizar un aspecto esencial para la existencia de la propia Iglesia: la “autosuficiencia”. Por otra parte, dijo el cardenal Bertone, la Iglesia “siempre ha tratado de considerar la mera instrumentalización de los bienes temporales en relación al desempeño de sus funciones”, es decir, con “el culto divino, las obras de apostolado y de caridad, el honesto mantenimiento del clero y demás ministros”. También el Código de Derecho Canónico -recordó el secretario de Estado- “establece que para el cumplimiento de sus fines institucionales es lícito para la Iglesia la adquisición, posesión, venta y administración de los bienes temporales”.

Sin embargo, señaló el secretario de Estado, “la Iglesia, como tal, no posee bienes: los posee a través de las instituciones que la componen”, y por lo tanto, esto explica el papel central desempeñado por una entidad como la Prefectura para los Asuntos Económicos. Recientemente, señaló el cardenal Bertone, la práctica había reducido algunas tareas que tenía la Prefectura, transformándola en “una especie de contabilidad central de la Santa Sede” sin seguir de cerca las tareas de “planificación y coordinación económica general”.

Sin embargo, con las nuevas reglas, añadió el cardenal secretario de Estado, “se vuelve al espíritu original”, por lo que la Prefectura para los Asuntos Económicos se convierte de nuevo en una entidad superior en relación a las simples administraciones del Vaticano, y entra en relación directa con el Secretario de Estado, con el cual concuerda las líneas de “orientación y programación”.

La nueva normativa, promulgada el pasado mes de febrero, vio la luz en el periodo en el que, dijo el secretario de Estado, la Santa Sede decidió adecuarse “a los estándares internacionales de control financiero”, y como resultado de ello, se abrió a “la transparencia necesaria de las actividades económicas y financieras de la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano que requiere un compromiso cada vez más importante de gestión por parte de los gobiernos en la gestión del patrimonio y de la actividad económica “.

Por último, el Cardenal Bertone se refirió a la crisis mundial, diciendo que “la Santa Sede “no puede hacer otra cosa que disminuir gradualmente, también los costos reales frente a la imposibilidad de aumentar los ingresos al menos en proporción a los déficits que en última instancia están grabando en los balances consolidados “. “Es muy necesario -concluyó- que crezca en todos la conciencia de apoyar no sólo la misión de la Iglesia y la  Santa Sede, sino también su credibilidad”. (ER – RV)

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